Imprescindible: si eliges la opción en bus, prepárate para disfrutar del recorrido amenizado por villancicos y mantas para todos.
Viajar a París en Navidad es visitar una ciudad vestida de blanco, bañada por la luz de cientos de árboles iluminados y salpicada de escaparates navideños que replican la magia de esta época. Es disfrutar de una agenda de conciertos navideños y espectáculos especiales. Toma nota de los planes imprescindibles.
Ya sea recorriéndola a pie o en uno de los autobuses descubiertos que la recorren –especialmente en Navidad–, admirar el brillo especial que envuelve París en Navidad es ya todo un espectáculo en sí. Imagina avenidas tan emblemáticas como la de los Campos Elíseos, en las que las luces incesantes de los vehículos parecen «bailar» con la decoración navideña en árboles y farolas, o iluminaciones tan espectaculares como la del Boulevard Saint Germain. Contágiate igualmente de la magia de lugares como la plaza Vêndome, la de la Concordia, los alrededores del Museo del Louvre o la Ópera de París. La Navidad en estado puro.
El clima invita a ello, así que otro de los planes que hacer en París en Navidad es ponerse los patines y lanzarse a la pista. La diversión está asegurada, y sepas patinar o no, ya solo el entorno merece la pena. Tienes pistas de patinaje en iconos parisinos como el Grand Palais, Trocadero, Montparnasse –ubicada frente al ayuntamiento de la ciudad– o en lugares con encanto como el Jardín de las Tullerías, la Plaza de la Concordia, en Les Halles o el Arco de La Défense, donde tienes una pista para patinar sobre hielo –sintético– a más de 110 metros de altura.
Los tienes de todos los tamaños y repartidos por toda la ciudad: los fotogénicos tiovivos o carruseles que cada año, por Navidad, se instalan en los distintos distritos de la ciudad son una de las actividades preferidas por los niños –y sus padres– que hacer en París en Navidad. Lo mejor de todo, además de su coqueta estética y de su vistosa iluminación es que ¡son gratuitos! Tanto para los pequeños como para los adultos que se suban con ellos. Especialmente bonito es el que instalan en Trocadero, con unas vistas maravillosas sobre la torre Eiffel. Sin olvidarnos de la gran noria que montan cada año en la Plaza de la Concordia.
Tan típico como hacer una ruta de belenes es asistir a uno de los conciertos o coros navideños que por estas fechas señaladas se celebran en gran parte de las iglesias católicas de la ciudad. Algunos de los más espectaculares son los de la Iglesia del sagrado Corazón de Monmartre o los de la Iglesia de la Madeleine –en el corazón de la ciudad, entre la Plaza de la Concordia y el Jardín de les Tulleries–, que cuenta con una completísima agenda de conciertos que se extienden desde unos días antes de Navidad y hasta el Año Nuevo con clásicos de Navidad, los réquiem de Mozart y hasta conciertos de gospel.
Desde finales de noviembre y hasta bien entrado enero, los característicos mercados navideños, normalmente una hilera de puestos o casetas de madera con artículos de decoración navideña, artesanía, vino caliente, repostería y demás exquisiteces pueblan –entre otros– lugares tan destacados como la Avenida de los Campos Elíseos, la plaza de Trocadero, el Arco de La Défense o los bajos de la torre Eiffel. Otros de nuestros favoritos son: - Mercado de la Iglesia de Saint-Germain-des-Prés: especializado en productos gourmet. Indispensable para degustar y comprar delicatessen. - Mercado navideño de Place des Abbesses en Montmartre: ubicado en la plaza que hiciera famosa «Amélie», es otra parada obligatoria para «foodies».
Uno de los imprescindibles de París en Navidad en cuanto a decoración de escaparates y tiendas se trata es el gigantesco árbol que cuelga de la cúpula de Galerías Lafayette. Unos años colgado bocabajo y otros cargados de objetos de lujo, esta enorme obra de arte rivaliza cada Navidad con la puesta en escena de los almacenes Le Printemps, articulados en torno a una temática diferente cada vez, e igualmente impresionantes. Pero no son los únicos. Basta darse una vuelta por las calles más comerciales de la ciudad de la luz como Rue de Rivoli, Haussmann Boulevard, Rue de Saint Honoré o la Rue du Commerce para ser testigo del empeño que las tiendas y «grand magassins» parisinas le ponen cada año a la decoración festiva.
Vista desde al agua, la ciudad del Sena en Navidad es una ilusión óptica que a veces toma la forma de un cuadro impresionista y otras, la de un decorado en el que las luces bailan al son de su reflejo en el agua. Una original forma de descubrir París en su versión navideña, hacer un crucero por el emblemático río de la ciudad, especialmente al caer la tarde, es un espectáculo cuanto menos, evocador. También existe la posibilidad de disfrutar de esta experiencia en Nochebuena y Nochevieja, un plan de lo más original que suele incluir la cena o comida con unos cinco platos típicos, maridado con vinos de la tierra. Un homenaje a la altura de estas fechas.
Aprovecha el ambiente festivo de estas fechas para marcarte un plan de lo más navideño: asistir a uno de los espectáculos que brinda la efervescente agenda cultural de París. Uno de los que nunca fallan es el de Moulin Rouge, que según qué días ofrece cena especial y champán durante el show, y hasta un DJ para quemar la pista de baile hasta que el cuerpo aguante. Eso sí, las entradas para este espectáculo de cabaret, uno de los más representativos de la ciudad, suelen agotarse pronto, así que lo primero que debes hacer nada más decidir tus vacaciones navideñas es reservar la tuya. Los precios suelen oscilar entre 400 y 1000 €, así que prepara el bolsillo.
Si hay un plan preferido por las familias que van a París en Navidad ese es vivir la magia de estas fechas en el lugar donde el polvo de hadas todo lo envuelve: ¡el parque temático Disneyland París! No hace falta decir que la iluminación propia de estas fechas, las cabalgatas y los shows cobran una vida especial que embelesa a grandes y pequeños. Por si fuera poco, este año, el parque cumple 30 años, con lo que además de ver a sus personajes vestidos con atuendos navideños, y de escuchar villancicos por doquier, te esperan bastantes sorpresas... Y no nos referimos a los copos de nieve que probablemente tiñan todo de blanco, que también.
Versalles y Navidad suena a cuentos de príncipes y princesas, a jardines salidos de una postal y a salones más propios de La Bella y La Bestia que de la realidad. Y es que, además de poder recorrer sus maravillosos jardines y de descubrir la vida palaciega de la época en los diferentes salones abiertos al público, durante las Navidades existe la posibilidad de asistir al espectáculo «Parcours du roi» –el recorrido del rey–, un espectáculo de estética barroca que va recorriendo el palacio y despliega todo su encanto en la Galería de los Espejos, donde bailarines y músicos nos sumergen en el mágico mundo de la Navidad en la época del Rey Sol. ¡Imperdible!
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