Imprescindible: Recuerda que Formentera no tiene aeropuerto
Aviso a navegantes (nunca mejor dicho): Formentera es una isla en el sentido más estricto de la palabra. Es decir, está rodeada de agua por todas partes. Y, además, no tiene aeropuerto. Este es un detalle que a menudo se pasa por alto y que, como comprenderás, es fundamental para decidir cómo ir a Formentera.
La vía marítima es, por tanto, la única para llegar a Formentera. Aunque para algunos esto podría convertirse en un gran inconveniente, estamos seguros de que cambiarás de idea si tienes en cuenta que este aislamiento parcial contribuye a mantener casi intacto el encanto natural del enclave. En efecto, su particular situación geográfica protege a Formentera de la tan temida masificación turística. Sus apenas 83 kilómetros cuadrados de extensión están protegidos casi en su totalidad, y recientemente se han aprobado varias iniciativas destinadas a conservar la idiosincrasia de la isla, como la restricción la presencia de vehículos a motor en la isla durante los meses de la temporada alta. Si tienes la suerte de viajar a Formentera, pero no tanta como para quedarte mucho tiempo, probablemente la mejor opción sea volar hasta Ibiza y tomar un ferri desde allí. Las Pitiusas son dos hermanas muy bien avenidas, solo las separan 35 minutos de navegación. Numerosas ciudades españolas (como Málaga, Madrid, Valencia o Barcelona) y europeas (como Milán, Londres, París o Roma) ofrecen vuelos directos a Ibiza, operados por las aerolíneas más populares.
Aunque, como hemos visto, Ibiza no es la única opción que existe cuando te planteas cómo ir a Formentera, sí es la más práctica, así que vamos a por la siguiente pista. ¿Cómo ir de Ibiza a Formentera? Si has llegado al aeropuerto de Ibiza, tienes que desplazarte hasta el puerto para poder tomar un ferri. El puerto de Ibiza está a unos 10 kilómetros, y puedes ir en autobús de línea (la opción más económica, aunque no la más rápida, ya que atravesarás parte del centro urbano), taxi, transfer o minibús privado, o, por supuesto, en tu propio coche. Hay cuatro compañías principales que realizan el trayecto entre las dos Pitiusas con frecuencia diaria: Balearia, Formentera Lines, Trasmapi y Aquabus. En el caso de Baleària, los trayectos se suceden cada 45 minutos, y en el resto cada 30 minutos. Tanto Formentera Lines como Trasmapi forman parte del proyecto Be Blue para la protección de la Posidonia oceánica, uno de los mayores tesoros de la isla de Formentera. Se trata de un proyecto liderado por el reconocido biólogo marino Manu San Félix, que incide no solo en la conservación, sino también en la educación sobre el valor de nuestros océanos.
La mayoría de las compañías ofrecen algunos viajes cada día en los que puedes viajar con tu vehículo (coche o moto). En Aquabus no puedes llevar tu coche, pero sí tu bici o moto. A cambio, te proponen un precio reducido o «low cost», con descuentos para mayores de 60 y residentes (si es tu caso, comprueba el resto de las compañías, ya que casi todas ofrecen alguna ventaja para los lugareños). Mascotas, ¡bienvenidas a bordo! Una de las grandes ventajas de viajar en barco es que puedes llevarte a tu mascota para que te acompañe a disfrutar del estilo de vida mediterráneo y de la gama de azules que te hicieron soñar durante meses con cómo llegar a Formentera.
La Savina es, según la propia web de la Autoridad Portuaria de Baleares, el puerto más pequeño de la Comunidad. Sin embargo, cada uno de sus escasos kilómetros está más que aprovechado. Como única puerta de entrada y salida de Formentera, recibe constantes llegadas de ferris y todo tipo de embarcaciones procedentes de tanto de la mayor de las Pitiusas (Ibiza) como de otros puertos. No estás ante un mero lugar de paso; aquí podrás planificar tus visitas y disfrutar de excursiones a lugares tan emblemáticos como el Estany des Peix o alguno de los pequeños islotes cercanos, como el célebre Espalmador. El coqueto puerto recibe a los pasajeros con los servicios imprescindibles que esperas encontrar en una buena estación marítima (taquillas, mostradores de las principales compañías, un bar donde tomar algo, entre otros). La Savina alberga tanto a los buques de pasajeros como a los yates más lujosos que descansan en sus amarres o incluso los barcos de pesca, lo que le confiere un carácter único.
La Savina es también un animadísimo punto de encuentro con numerosos restaurantes, chiringuitos y cafeterías que pueblan su paseo marítimo, tiendas, un mercadillo que abre cada día (al menos en temporada alta) y el escenario perfecto para las noches de diversión veraniega. No hay que olvidar la larga tradición de este pequeño puerto. Su función de conector de la isla con el exterior parece remontarse hasta épocas prehistóricas. El comercio de la sal, estrechamente vinculado a la cultura talayótica, impulsó el desarrollo de este puerto, que se expandió a partir de su ubicación natural, como dique de escollera que ofrecía abrigo del mar a la población original. Desde La Savina parte una ruta muy interesante, gracias a la cual podrás conocer el pasado de la isla, cuando la economía no se basaba en el turismo, sino en la sal. Concretamente, recorrerás las salinas, admirarás la vegetación autóctona, prestando especial atención a las sabinas (que dan nombre al puerto y a la pequeña localidad), pasando por el Molí de Sal, hasta llegar a uno de los lugares más famosos de Formentera: la playa de Ses Illettes. La ruta termina en una encantadora pasarela de madera desde la que podremos divisar la isla de Espalmador.
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