Imprescindible: el Museo Municipal de Ciutadella
Empecemos por el principio. Cuando hablamos de Ciutadella, la historia es importante. Es posible seguir los orígenes de los primeros pobladores de Menorca hasta la Prehistoria, y que podemos admirar en los famosos poblados talayóticos que te animamos a visitar. Aunque son muchos, hemos seleccionado para ti la Naveta des Tudons, situada bastante cerca de Ciutadella. Nos gusta especialmente su forma de nave invertida, y el hecho de que el Museo Municipal de Ciutadella, situado en el Bastión Sa Font, propone una exposición que es el complemento perfecto para esta visita (como ves, hemos pensado en todo). Además, destacamos, por encontrarse en pleno bosque de acebuches, el yacimiento de Torrellafuda. Lo que conocemos como Ciutadella comenzó a adquirir importancia tras la invasión de los árabes. El dominio musulmán contribuyó en gran medida a configurar el carácter defensivo de la isla, y de la localidad de Ciutadella. Posteriormente, el rey Alfonso III confirmó su estatus de capital y la ciudad continuó floreciendo… Hasta que llegaron los piratas y luego los ingleses, quienes trasladaron la capital a la ciudad de Mahón o Maó.
El casco antiguo de Ciutadella ofrece, sin duda, la estampa más típica y reconocible de la ciudad. Un paseo conocido como Contramurada delimita el casco antiguo original. Trazado medieval, calles empedradas y sinuosas, un conjunto arquitectónico construido en torno a la catedral (el monumento religioso más importante de la isla de Menorca) y una protagonista indiscutible: la piedra marés, piedra caliza típica de las construcciones baleares. La plaza des Borns, antigua plaza de armas nos da la bienvenida al casco histórico de Ciutadella. En esta plaza se celebran la mayor parte de las fiestas populares. No te pierdas las Fiesta de Sant Joan en junio. Los caballos y los jinetes toman literalmente la plaza en un viaje único al pasado. La plaza alberga además el obelisco des Borns, construido en el siglo XIX para conmemorar una fecha aciaga (julio de 1558) en la historia de la localidad. La terrible incursión de los piratas turcos, que arrasaron la ciudad y se llevaron como esclavos a miles de ciudadanos, a pesar de la heroica resistencia de los menorquines. Otros monumentos que no puedes dejar de visitar son el Ayuntamiento o palacios como Can Salort y el Palacio Torre-Saura, magníficos ejemplos de casas señoriales de los siglos XVIII y XIX.
Seguimos dentro del casco histórico, para pasar de lo sagrado a lo más profano. Lo primero es lo primero: la catedral de Santa María, construida, como en tantas ocasiones, sobre los restos de lo que fue la mezquita de la ciudad, se alza imponente con su estilo gótico catalán. Después del ataque de los turcos, y el deterioro sufrido en la guerra civil, la catedral ha experimentado distintas renovaciones. Gracias a ellas se ha recuperado la característica luminosidad interior. Destaca la capilla de las Almas, de estilo barroco. Otra visita interesante es el Convento de San Agustín (El Socors) de estilo renacentista y con un gran atrio o patio. Dejando a un lado los monumentos religiosos, te invitamos a pasear por la Calle de Les Voltes, una de las más famosas de la Ciutadella, y a disfrutar en sus animadas terrazas y tiendas de productos de gastronomía y artesanía local. Parada imprescindible: el Mercat des Peix o Mercado de Abastos, una preciosa construcción porticada que conserva el sabor auténtico de los puestos de pescado y hortalizas y donde turistas y locales disfrutan por igual. .
Después de pasar por el mercado, nos ha entrado un poquito de hambre, así que vamos a detenernos en algunas de las delicias que te sugerimos probar. Para empezar, en Menorca los bocadillos no son simples bocatas. Son los llonguets, que te conquistarán gracias a su textura y suavidad. Combínalos con sobrasada (un clásico del lugar) queso de la vecina Mahón y, quizás un poco de miel… ¡irresistible! Al menos, esa es la receta de uno de los locales más famosos de la isla, el bar Imperial. Los embutidos clásicos, las verduras, el arroz, el marisco y el pescado sirven de materia prima a los restaurantes más innovadores y gourmets de la isla, que reinventan la gastronomía tradicional. Algunos de ellos como S’Amador o Cas Consol se encuentran en la zona del puerto. Y ya que estamos...no dejes de visitar el puerto. Aunque cuenta con una gran oferta de restauración y ocio, sigue siendo un puerto pesquero y desde él podrás apreciar un bonito atardecer. Pero ¡ojo! mucho cuidado con la «rissaga», una marea que puede sorprender a propios y extraños. Siguiendo la línea del puerto encontrarás el Castillo de San Nicolás, otro ejemplo del carácter defensivo de la ciudad. Construido en el siglo XVII, se alza elegante sobre la costa.
Antes te contábamos que la piedra marés es una de las características propias de Ciutadella, Menorca. Pero nos hemos dejado para el final una excursión que merece muchísimo la pena: la visita a Lithica, un complejo de canteras y jardines que te dejará sin palabras, a tan solo un kilómetro de Ciutadella. Te contamos: Lithica es una fundación cuyo origen está en la apasionada defensa de un grupo de ciudadanos para evitar que las canteras de S’Hostal cayesen en el abandono total, una vez concluida su vida «útil». Desde 1994, esta organización no solo ha mantenido y conservado los muros de marés, sino que ha promovido la instalación de obras de arte temporales, ha recreado y diseñado jardines y laberintos a partir de la interacción entre la naturaleza y la mano del hombre. Pero, ¿y las playas? Sí, también hay playas maravillosas en Ciutadella, o cerca de ella. Por citar solo algunas, mencionaremos la playa de Algaiarens, con sus pintorescos acantilados o la Cala en Turqueta, sin olvidarnos de Cala Pilar. Esta última es una playa de difícil acceso, relativamente cerca de Ciutadella. Recomendamos consultar la información meteorológica antes de visitarla.
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