Guía gay de Berlín: dónde ir y qué hacer en esta ciudad LGBTIQ+ friendly

Simon Gage escritor especialiado en viajes y tendencias, redactor de viaje de Gay Times

Alguien mucho más inteligente que nosotros dijo una vez que no hace falta que busques el ambiente gay en Berlín porque él te encontrará a ti. Una de las ciudades más tolerantes del mundo, Berlín ha sido durante mucho tiempo un refugio para cualquiera que desease vivir su vida a su manera: en los años 30 el escritor inglés Christopher Isherwood se escapó allí para escribir lo que se convertiría en el musical Cabaret... y ya sabes el escándalo que supuso. En la actualidad, y después de haber tenido un alcalde abiertamente gay, Klaus Wowereit, Berlín se encuentra entre las mejores ciudades LGBTIQ+ del mundo, con una escena casi inigualable. Así que willkommen, bienvenue, welcome al maravilloso mundo gay de Berlín.

Los mejores hoteles LGBTIQ+ friendly de Berlín

Vale, eres gay y estás haciendo un viaje gay, así que por tendrás que echar un vistazo a una de las cadenas de hoteles gay más famosas de todo el mundo. En el Axel Hotel Berlín, disfrutarás de su diseño, de una bañera de hidromasaje en la azotea, un gimnasio, un spa y cualquier otra cosa gay que se te ocurra; está justo en Schöneberg, ¿dónde, si no? Igualmente llamativo es el diseño de Nhow, que apuesta por la luz, el brillo y el color,  especialmente en esta ubicación junto al agua. Menos pop pero igual de cool es el H10 Berlin Ku'Damm, ubicado en una antigua escuela en el corazón de la famosa Kurfürstendamm, el centro comercial de Berlín, así que estarás cerca de las tiendas. El diseño del vestíbulo del Pullman Berlin Schweizerhof te dejará boquiabierto: una explosión de color e imágenes que se cuela por debajo de una jirafa gigante blanca y plateada (¿por qué no?). Las habitaciones son, afortunadamente, menos extravagantes. Y si lo que buscas es una habitación con vistas, pide un piso alto en el Park Inn by Radisson Berlin Alexanderplatz, en pleno centro de la ciudad.

Bares, clubs y tiendas gay

Aunque en Berlín puedes cogerte de la mano y besarte abiertamente como LGBTIQ+ en casi cualquier lugar (hay algunos distritos del este, parte de la antigua Alemania del Este antes de la caída del muro, en los que conviene no confiarse), hay tres zonas que destacan por ser especialmente gay-friendly: Schöneberg, Kreuzberg/Mitte y Neukölln, siendo Schöneberg el clásico barrio gay de Berlín repleto de bares. Berlín, por cierto, es tan grande que los berlineses gays tienden a no salir de su barrio, pero nosotros estamos de visita, así que podemos ir saltando de uno a otro.

Schöneberg, una zona realmente bonita en la que proliferan los bares gay, es donde vivió Isherwood, el de Cabaret, y donde se estableció el icono queer David Bowie durante sus famosos años berlineses.

Sus dos principales calles, Motstraße y Fuggerstraße, están repletas de los mejores bares gay, como el legendario Tom's Bar, que lleva el nombre del artista erótico gay Tom of Finland, lo que te da una pista de lo que ocurre en el sótano, y Hafen, quizá el mejor bar gay para novatos de Berlín: el personal es encantador y en verano la gente ocupa toda la calle. Si prefieres tomarte un cóctel en un sitio algo menos ruidoso, prueba Heile Welt, al otro lado de la calle.

En Fuggerstraße también está el Prinzknecht, un bar con solera cuyo personal probablemente nació allí mismo y con una clientela de lo más diversa. Tiene una faceta descarada (con la tele emitiendo películas ‘subidas de tono’ y una... llamémosla ‘sala de abajo’), pero el ambiente es decididamente familiar y amable. Incluso puedes comerte un trozo de tarta y ver Eurovisión, si llegas a tiempo.

Y después de tomarte un par de copas, seguro que estás listo para la famosa escena fetichista gay de Berlín, que comienza en esta misma calle en Scheune, un bar gay de cuero sin pretensiones para todas las edades, y continúa en Bull, un bar que abre las 24 horas del día, abierto desde la década de 1920 (incluso bajo el régimen nazi) y que es la definición de ‘descaro’. 

Si necesitas reponer fuerzas después de tanta copa y tanto bar, el Café Berio, en la cercana Maaßenstraße, abre las 24 horas del día y sirve los mejores desayunos del mundo conocido; puede que no sea un local oficialmente gay, pero nunca lo adivinarías a juzgar por la clientela y el personal. También puedes pasarte por el Café Neues Ufer en la Hauptstraße, donde David Bowie solía invitar a Iggy Pop a café solo. 

En cuanto a discotecas gay, Berlín es famosa por ellas. La más legendaria de todas es, por supuesto, Berghain, en el antiguo Berlín Este, con un público bastante variado. Se trata de una antigua y enorme central eléctrica en la que es dificilísimo entrar por culpa de su portero, Sven: te puedes pasar horas haciendo cola y pasando frío para que cuando llegas a la entrada, te niegue el acceso con un simple movimiento de cabeza. Poder entrar es bastante aleatorio, pero intenta no parecer un turista, ponte tu ropa más atrevida y no vayas borracho. El interior es un mundo de tecnología casi aterrador en un entorno extraordinariamente industrial. Para tomarte un respiro y ver el amanecer, acércate al Panorama Bar y, si te sientes retozón, pásate por el legendario club de sexo The Lab.oratory en el sótano.

Y si ese es tu tipo de ambiente (y eres un fan de Cabaret), puedes ir al lugar donde ocurrió todo, el KitKat Club. Pero haz los deberes e infórmate: es un lugar fetichista y no querrás aparecer en la noche que no es o con el atuendo equivocado.

Menos "fuera de lo común" es el club Connection, un poco hortera y para (casi) todos los públicos, gestionado por la misma gente que lleva el Prinzknecht en Schöneberg... Pero recuerda siempre consultar la programación local para no perderte las fiestas organizadas por discotecas internacionales, como la Horse Meat Disco británica o la Matinée española.

Y si después de tanto beber y bailar te apetece ir de compras, empieza por Prinz Eisenherz en Motzstraße, considerada la mejor librería gay del mundo, y continúa en Brunos, en Maaßenstraße, una gran tienda gay de libros ilustrados, tarjetas, ropa, etc.

Y si estás pensando en participar en el Orgullo Gay de Berlín, recuerda que en realidad se llama el Berlin Christopher Street Day, en honor a la calle gay de Nueva York, y suele celebrarse a finales de julio.

Teatro, comedia y cultura

Cuando se trata de entretenimiento, en Berlín no falta absolutamente de nada. Si aún no dominas el alemán pero te defiendes en inglés, estás de suerte: puedes acudir al Festival Internacional de Drags anual (octubre) en el English Theatre Berlin (también programan producciones no drag) o aprovechar que muchas funciones teatrales cuentan con sobretítulos en inglés. También está el Wintergarten, especializado en acrobacia y danza y, en general, en espectáculos sin diálogos, ideales para ser disfrutados sin conocer el idioma. También encontrarás producciones accesibles en el HAU y en la Haus der Kulturen der Welt, la Casa de la Cultura Mundial. 

En cuanto a los museos, tienes lo mejor de la antigua Berlín Oriental y Occidental, así que no te van a faltar de ningún tipo. Pero, hagas lo que hagas, no te puedes perder el Museo Schwules, el primer museo gay del mundo donde no solo hay exposiciones sino también celebran eventos, algunos en inglés. Si lo que te gusta es Warhol y Beuys, pásate por el Hamburger Bahnhof, un espacio increíble levantado en una antigua estación de trenes; aunque si eres un clásico de la vieja escuela y te fascinan los los grandes éxitos del arte mundial, no hay nada mejor que el Neues Museum.

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