Qué ver en Telde: un viaje por la historia y el paisaje canarios

Descubre Telde, la segunda ciudad más importante de Gran Canaria

Telde, una de las ciudades más antiguas de Gran Canaria, combina a la perfección historia, paisajes naturales y playas paradisíacas. Sus calles reflejan el legado de su pasado aborigen y colonial, mientras que su costa ofrece algunas de las mejores playas de la isla. Su clima templado y su rica gastronomía lo convierten en un destino ideal para descubrir en cualquier época del año.

  1. Casco antiguo de Telde: un paseo por su legado colonial
  2. Yacimientos arqueológicos: Telde y su pasado aborigen
  3. San Gregorio: el corazón comercial de Telde
  4. Playas de Telde

Caminar por Telde es viajar en el tiempo. Su casco histórico, repleto de arquitectura tradicional canaria, se mezcla con yacimientos arqueológicos –alrededor de 101– que muestran la vida de los antiguos habitantes de la isla. Situado a unos 20 kilómetros de Las Palmas, presume además de una hermosa naturaleza colindante y de una oferta gastronómica que hacen de él un lugar al que volver una y otra vez.

1. Casco antiguo de Telde: un paseo por su legado colonial

No se nos ocurre mejor lugar para comenzar nuestro recorrido por una de las joyas de Gran Canaria, que el tradicional barrio de San Juan. Este, junto con el de San Francisco, conforman su valioso casco histórico. El primero de ellos, considerado su núcleo fundacional, alberga uno de los principales atractivos que ver en Telde: la primitiva Basílica de San Juan Bautista, una impresionante iglesia de estilo gótico con una imagen del Cristo Crucificado de origen mexicano y un no menos valioso tríptico del siglo XVI traído de Flandes. A su alrededor, calles empedradas y casas de arquitectura colonial crean un ambiente único por el que pasear. San Francisco, por otro lado, es un barrio lleno de encanto, un conglomerado de calles estrechas y casas blancas con tejados de teja. Este rincón de Telde, pintoresco y único, conserva además el espíritu de antaño, de esa antigua judería poblada de artesanos. Perderse por sus calles es un alegato a la historia de Gran Canaria, a su rico pasado. No le pierdas ojo a las señales inequívocas que hablan de otros tiempos: las cruces colocadas a lo largo de un recorrido circular, las monteras y los nombres de las calles.

Imprescindible: visitar la iglesia de San Pedro Mártir de Verona, del siglo XVI y de estilo gótico-renacentista.

2. Yacimientos arqueológicos: Telde y su pasado aborigen

Si hay algo que caracteriza a Telde, eso son sus yacimientos arqueológicos: más de 101, y siguen apareciendo nuevos cada año, aunque algunos en muy mal estado. De visita imprescindible para los amantes de la historia, los más reseñables son el de Cuatro Puertas, el poblado costero de Tufia, las cuevas de Tara y Cendro, el poblado del Draguillo, las Cuevas de Calasio y la impresionante necrópolis de Jinámar, con más de 500 tumbas de diferente tipología. Telde, también conocida como ciudad de Faycanes (antiguos sacerdotes aborígenes) fue, en la época prehispánica, uno de los reinos de la isla grancanaria, de ahí la riqueza arqueológica de la zona. Descubrir sus yacimientos es adentrarse en un mundo en el que los cuentos, las leyendas y la historia crean una atmósfera de misterio que embauca a quienes los visitan.

Imprescindible: subir a la parte alta del yacimiento de Cuatro Puertas hasta el almogarén, un lugar de culto a las deidades de la naturaleza.

3. San Gregorio: el corazón comercial de Telde

El barrio de San Gregorio es otra de las zonas imprescindibles que ver en Telde. Aquí, la vida comercial se entremezcla con la vida cultural, y la modernidad, con la tradición. Para algunos el núcleo comercial de la ciudad, sus calles albergan numerosas tiendas, cafeterías y comercios locales, convirtiéndolo en un lugar ideal para disfrutar de un paseo y realizar algunas compras, al tiempo que vas descubriendo los encantos de la zona. Uno de sus principales atractivos es la Iglesia de San Gregorio Taumaturgo, un templo de gran valor arquitectónico y cultural. Hay que hacer parada también en el Teatro Juan Ramón Jiménez, así como en e el Parque Urbano de San Gregorio-Arnao, con sus tres llamativas fuentes, obra del artista Luis Arencibia. Además, en sus alrededores se celebran diversos eventos y ferias a lo largo del año, donde se pueden conocer productos típicos y la esencia del día a día en Telde.

Imprescindible: localizar una de las esculturas con más solera de la zona, la de un betunero que cepilla los zapatos a un hombre que lee el periódico.

4. Playas de Telde

La costa de Telde suma un total de 14 playas. De norte a sur, estas son la Playa de Jinamar, Bocabarranco, El Barranquillo, San Borondón, Playa Chica, La Garita, Hoya del Pozo, Playa del Hombre, Melenara, Salinetas, Playa Barranco de Silva, Aguadulce, Tufia y Ojos de Garza. Entre tanta belleza, cuesta decidirse. Y es que, pese a su desconocimiento, este litoral es uno de los más bellos de Gran Canaria. Si tuviéramos que comenzar por una, la Playa de Melenara es una de las más conocidas, con su arena dorada y aguas tranquilas. En su paseo marítimo se encuentra la emblemática escultura de Neptuno, que da la bienvenida a los visitantes. Otra opción es la Playa de La Garita, ideal para familias y para quienes buscan disfrutar de un ambiente relajado. Además, los amantes del surf encontrarán en la Playa de Salinetas y en Tufia dos rincones perfectos para practicar este deporte. Por lo general, suelen contar con el distintivo de Bandera Azul, aunque también destacan las calas de arena oscura, cada una con su particularidad.

Imprescindible: ojo, porque la Playa de Tufia, una de las más famosas de Gran Canaria, no tiene servicios ni restaurantes, ni siquiera cobertura telefónica.

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