Imprescindible: si visitas Tejeda en febrero, no te pierdas sus fiestas del almendro en flor.
Por no mencionar su arquitectura tradicional canaria de casas blancas con balcones de madera adornadas con vistosas flores, su rica oferta gastronómica, artística y cultural, así como el entorno natural propio de una localidad situada a más de 1000 metros de altura sobre el nivel del mar, y que pinta de verde un paisaje caracterizado los inmensos bosques de pino canario.
El casco histórico de Tejeda es un reflejo de la arquitectura tradicional canaria. Sus casas blancas con tejados rojizos y balcones de madera ofrecen un ambiente acogedor y lleno de encanto. La Iglesia del Socorro (1921), ubicada en la plaza principal y que destaca por su bonito retablo, es uno de los lugares más emblemáticos que ver en Tejeda. Pero no es el único. Un paseo por su parte más antigua te descubrirá asimismo tiendas de artesanía y oportunidades para degustar su rica repostería. Si te va lo dulce, apúntate el nombre de Dulcería Nublo, y no dejes de probar sus mazapanes y las almendras rellenas de turrón. Los amantes del arte y la cultura, por su parte, encontrarán su paraíso en el Museo de Esculturas Abraham Cárdenes y el Museo Etnográfico, el primero con esculturas del artista del que toma su nombre y el segundo, el lugar imprescindible para conocer la historia de la isla y del municipio.
Tejeda es el punto de partida ideal para visitar el Roque Nublo, uno de los símbolos de Gran Canaria. Este monolito de roca basáltica de más de 70 metros de altura ofrece una de las vistas más espectaculares de la isla. Surgido como resultado de la actividad volcánica de la isla, es considerado monumento natural, con lo que no puede faltar en el listado de imprescindibles que ver en Tejeda. Junto a él, no te pierdas tampoco El Fraile, otra roca volcánica cuya silueta se asemeja mucho a la de un monje en posición de oración. Otra visita interesante para quienes buscan conectar con la naturaleza –y conocer de paso las raíces aborígenes de la isla– es el Roque Bentayga, un lugar sagrado aborigen donde se hacían ofrendas y se rendía culto a los dioses. Aquí se encuentra el sitio arqueológico de las Cuevas del Rey, con grutas, graneros, grabados y pinturas rupestres que hablan del pasado de la zona.
Paradas obligatorias para los aficionados a la fotografía y los amantes de la naturaleza, los diferentes miradores que esconden las sierras que rodean el pueblo de Tejeda regalan vistas impresionantes, paisajes copados de verde, alguna que otra lección de etnografía en forma de centros de divulgación y hasta paradores nacionales en los que embeberse del ambiente rural y acogedor de esta parte menos conocida de Gran Canaria. Toma nota de los imperdibles: - Centro de Interpretación Degollada de Becerra. Un mirador con bonitas vistas que además alberga un centro de divulgación sobre la etnografía local. - MIrador del Nublo. Situado a más de 1800 metros sobre el nivel del mar, desde su cumbre se avistan los maravillosos paisajes del parque natural que lo rodea. - Parque Arqueológico del Bentayga. Construido junto al roque homónimo, cuenta con un ecomuseo en mitad de un extraordinario paisaje. - Cruz de Tejeda. Recorre uno de los senderos más destacados de Tejeda hasta llegar a este punto de la geografía de Tejeda, en el que además encontrarás un parador nacional en el que tomar un café. - Pinares de Inagua. Dentro de la reserva natural de Inagua se encuentra otro de los miradores destacados de la zona, el de la Cruz de San Antonio, en medio de una arboleda de pinos canarios, los mejor conservados de las islas Canarias.
No puedes irte de Tejeda sin probar su repostería tradicional. Además de los ya mencionados mazapanes y almendras rellenas de turrón, el bienmesabe, un dulce elaborado con almendras y miel, es una delicia típica. Además, los restaurantes de la zona ofrecen platos locales como el potaje de berros, el de jaramago, los caldos de papas y las carnes a la brasa, ideales para reponer energías después de una jornada de aventura en la naturaleza. Entre los restaurantes con mejores reseñas de la zona se encuentran La Dorotea, situado en la misma plaza del pueblo, la Casa del Caminero, un buen lugar donde probar la carne de cochino y los helados de gofio, Sabores Tejeda, con deliciosa comida casera, o El Almendro, con terraza y vistas espectaculares al valle.
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