Los 5 pueblos màs bonitos de Portugal

Descubre los pueblos más espectaculares de Portugal

Porque hay vida más allá de la gran urbe, hoy recorremos los pueblos de Portugal con más encanto. Nada de Lisboa y Oporto, hoy cedemos el protagonismo a joyas históricas y arquitectónicas como Sintra y Coimbra –las más famosas–, y nos perdemos por callejuelas, castillos y canales en Aveiro y Óbidos.

Castillos medievales, canales al estilo veneciano, parques naturales, la mayor ola del mundo... Ecléctica, como esta lista, es la geografía de Portugal, y como tal te la presentamos. De norte a sur, pasando por la zona de Lisboa y alrededores, el Alentejo y el centro, deja que Portugal te sorprenda.

  1. Sintra
  2. Nazaré
  3. Coimbra
  4. Cascais
  5. Aveiro

1. Sintra

Merecedora del título a uno de los pueblos más bonitos de Portugal, no podíamos dejar de abrir esta lista con Sintra y su embaucador horizonte de torres, castillos y monasterios rodeados por la frondosidad del Parque Nacional de Sintra-Cascais. Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, esta localidad de cuento de hadas a media hora de Lisboa encandila al visitante con un estallido de color y mosaicos, piedra y verdes paisajes. En tu visita no pueden faltar el Palacio da Pena, la Quinta Regaleira con sus fabulosos jardines, senderos y su palacio, el Castelo dos Mouros o el Palacio Nacional, sin olvidarnos del Convento dos Capuchos, ubicado en un enclave de ensueño en medio del bosque, o el Palacio de Montserrate. Merece la pena desplazarse hasta el Cabo da Roca, a 20 km de Sintra, considerado el punto más occidental de la Europa continental.

Imprescindible: Con la entrada al palacio de Monserrate, también podrás acceder al parque homónimo, con exóticos jardines.

2. Nazaré

Dejamos atrás el ambiente enigmático y romántico que rodea Sintra para dirigirnos a la costa atlántica. Situada entre Lisboa y Oporto, Nazaré ha sido desde siempre lugar de peregrinación. Primero, del santuario que lleva su nombre, y hoy día, de sus olas. O mejor dicho de «la ola», en singular. Y es que aquí se da una de las olas más grandes del mundo, que alcanza los 20-30 metros de altura. Tal grandiosidad no es cuestión milagrosa –y eso que aquí tenemos la Capilla de Fátima– sino que se debe al cañón submarino que hay delante de uno de sus acantilados. No te pierdas su barrio de pescadores, con su «Praia de Banhos», ni el conocido como «Sitio de Nazaré», donde encontrarás el resto de imprescindibles, como el Mirador de Suberco o el Fuerte de San Miguel.

Imprescindible: Uno de los miradores más espectaculares de la ciudad, el Fuerte de San Miguel, solo es accesible en funicular.

3. Coímbra

Ciudad universitaria por excelencia de Portugal, en Coimbra se encuentra la institución universitaria más antigua del país luso y una de las más longevas de Europa. Por algo se ha ganado el sobrenombre de «ciudad de los estudiantes». En el Barrio Alto encontrarás esta famosa universidad y los edificios que pertenecen a ella. Muchos de ellos, como la Torre del Reloj, con sus vistas, el Patio de las Escuelas, la Sala dos Capelos, la Capilla de San Miguel y, sobre todo, la Biblioteca Joanina son el motivo por el que la ciudad haya sido reconocida como Patrimonio de la Humanidad. La «Sé Velha» o Catedral Vieja es otro de los imperdibles de la zona. En tu camino hacia la zona «Baixa», haz una parada en el Monasterio de Santa Cruz antes de llegar a la Plaza del Comercio.

Imprescindible: aquí es oriunda una variante de la canción portuguesa, el «fado de Coimbra», cantada por los estudiantes.

4. Cascais

Un poco más al sur, ya en la región de Lisboa y alrededores, se encuentra Cascais, una tranquila villa costera con un pasado «real» y un ambiente veraniego de lo más atractivo. La que fuera residencia de la monarquía portuguesa durante el siglo XVIII y refugio de otras casas reales en el exilio –entre ellas la española–, Cascais ha pasado de ser un destino de lujo e imán para famosos, nobleza y aristocracia, a convertirse en un pueblo de ambiente relajado y distendido, accesible para todos, y con unas playas que hacen las delicias de sus visitantes. De entre todas, la «Rainha» es la más fotogénica, aunque la de «Guincho» y la «Ribeira» también tienen su aquel. Del casco histórico no te puedes ir sin probar un helado de la heladería que lleva décadas acumulando cola o pasear por sus calles empedradas.

Imprescindible: Pese a su fama, Cascais ha sabido dar valor a sus orígenes marineros, con tradiciones que siguen hasta hoy día.

5. Aveiro

Te lo habíamos avisado: esta lista va de los pueblos de Portugal con encanto, pero también de los más espectaculares del norte de Portugal. Por eso no podíamos terminar con otro destino que no fuera Aveiro, «la Venecia de Portugal». De estética colorida y ambiente bohemio, Aveiro nos espera con sus «moliceiros» –las góndolas portuguesas– dispuestos a descubrirnos los rincones de la ciudad desde el agua. Más allá de sus canales, en Aveiro huele a dulce y en sus casas, el sol aviva el color de sus azulejos. Date un paseo por su Plaza de la República, la del ayuntamiento con su Torre del Reloj, con edificios del siglo XVI y un legado modernista en forma de adoquines, y no dejes de visitar su «Mercado do Peixe», en pleno barrio de pescadores.

Imprescindible: Pese a la fama del bacalao en toda Portugal, aquí son maestros cocinando la anguila, así que no te vayas sin probarla.

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