Otros volcanes: visita el Roque Nublo en Gran Canaria o el Parque Nacional de Timanfaya de Lanzarote con su mítico paisaje lunar.
Las islas volcánicas son mundos aparte. Sus suelos suelen presentar las formas caprichosas de la lava, la vegetación crece de una forma espectacular y los parajes naturales que esconden parecen sacados de un libro de ciencia ficción de mundos remotos e imaginarios. En definitiva, si llevas un aventurero dentro, las islas con volcanes son el escenario perfecto para tu próxima escapada.
Lo mejor de las islas con volcanes es la cantidad de actividades que vas a poder realizar en ellas. Ir a playas de ensueño, perderte por sendas para explorar la naturaleza o ascender a los conos apagados de antiguos volcanes son algunos de los planes que harán que cualquier viaje a islas volcánicas sea un sueño hecho realidad.
Las ocho islas que conforman las Canarias son el resultado de la acción volcánica, pero hemos elegido el mítico Teide para que te hagas una idea de lo que puedes hacer en este archipiélago español. El Teide, que se levanta 3715 metros sobre el nivel del mar, se encuentra en la isla de Tenerife y lleva dormido desde 1798. Dormido, pero no apagado, y es que, si recorres el parque nacional del mismo nombre, comprobarás que hay fumarolas en muchos lugares que revelan su actividad.
Otros volcanes: visita el Roque Nublo en Gran Canaria o el Parque Nacional de Timanfaya de Lanzarote con su mítico paisaje lunar.
La región de Sicilia es una maravilla si quieres ir en busca de islas con volcanes o si prefieres disfrutar del mar Mediterráneo en unas playas de ensueño y muy cerca de lugares históricos como el Castillo de Erice. Vulcano o Estrómboli son nombres propios de los volcanes de la zona, pero si hay uno especial es el Etna. Activo y con más de 3000 metros de altura, alrededor del Etna puedes hacer senderismo y otras muchas actividades al aire libre.
Curiosidad: en la Antigüedad, se creía que las fraguas del dios Hefesto estaban en el interior del Etna.
Si llegas a las islas Azores y ves que su superficie está verde, te sorprenderá saber que son los volcanes los que tienen la culpa de esa frondosa vegetación. Situadas en mitad del Atlántico, las Azores son un paraíso por sus playas y su tranquilidad. Y también por joyas naturales como Fogo y Furnas, dos volcanes situados en San Miguel que te gustará ver de cerca y explorar si eres un amante de las islas con volcanes.
Destino ideal para: disfrutar en familia de playas de gran calidad y de una naturaleza muy accesible.
Si te gustan las islas con volcanes, apunta en tu lista el nombre del país nórdico de Islandia. Con un clima frío en el que los glaciares y la nieve son una constante, te sorprenderá encontrar una actividad volcánica increíble. La fisura volcánica Laki, el monte Hekla o el imponente Eyjafjallajökull que erupcionó en 2010 te van a dar la oportunidad de planificar una ruta única para descubrir estos volcanes y más.
Mejor época para viajar: si quieres disfrutar del aire libre y de los volcanes islandeses, te aconsejamos viajar en verano o primavera.
Por pequeñas que parezcan las Galápagos, su actividad volcánica es imponente. Si viajas hasta este rincón separado de la costa ecuatoriana por casi 1000 kilómetros, te encontrarás con cumbres como la del Marchena, el Cerro Azul o el Sierra Negra. Pero el más activo de todos los volcanes de las islas Galápagos es La Cumbre, un gigante que tienes que ver de cerca para disfrutar de este paraíso natural.
Actividades: una de las actividades más recomendables en Galápagos es el buceo, y es que su fondo marino está considerado como uno de los mejores del mundo.
Hawái cautiva por albergar algunas de las mejores playas del mundotura exótica o por su ambiente festivo. Pero también porque es el archipiélago volcánico más activo de todo el mundo. Este rincón de Estados Unidos es el único del país en el que los volcanes se mantienen activos. Entre todos ellos destaca el Kilauea, uno de esos colosos que sin duda te impactará.
Curiosidad: en Hawái puedes encontrar desiertos, selvas tropicales, tundras y zonas templadas en cada una de las islas que componen el archipiélago.