Funchal, la capital, es una preciosa ciudad de casas blancas que invita a perderse en sus callejones. Entre las visitas obligadas se incluyen el puerto, el mercado de Lavradores, situado en pleno casco antiguo, y el impresionante jardín Monte Palace Tropical Garden.
Los apasionados por las actividades outdoor se sienten atraídos por sus montañas, como el Pico Ruivo, los majestuosos acantilados del Cabo Girão y la extensa meseta de Paúl da Serra.
En Madeira es posible practicar senderismo, trekking, rutas a caballo o en bici, barranquismo, escalada, ala delta, parapente, kayak, motos de agua, windsurf y esquí acuático.
El panorama gastronómico despliega platos típicos deliciosos, como la espetada, el vinha d'alhos a base de carne de cerdo marinada, pescados y mariscos, regados con los excelentes vinos locales y complementados con una amplia variedad de frutas. Como se puede observar, Madeira es capaz de satisfacer a viajeros con los más diversos intereses.