Los pueblos más bonitos de Cataluña

Pueblos imprescindibles en Cataluña

Al hablar de Cataluña, generalmente, se nos vienen a la mente grandes ciudades como Barcelona. Sin embargo, dentro de su territorio hay multitud de pequeñas localidades dignas de ser visitadas dado su encanto natural e histórico.

Por eso, nos gustaría proponerte un repaso por los pueblos mas bonitos de Cataluña. Desde el sol y la playa de la Costa Brava de Girona hasta el frío y la nieve del Pirineo de Lleida. Un recorrido especial por una región repleta de lugares de interés.

Tossa de Mar: un pueblo amurallado en el corazón de la Costa Brava

Tossa de Mar está considerado como el pueblo más bonito de Cataluña. De hecho, es bastante curioso y singular. El casco antiguo se mantiene totalmente amurallado y cuenta con torreones del siglo XII en perfecto estado. Cuando atraviesas la muralla, te topas con espectaculares playas de agua cristalina. Además, también está coronado por un acantilado desde el que contemplar unas vistas imponentes. Se ubica dentro de la provincia de Gerona y a solo 38 kilómetros de su capital. Barcelona queda a 87 kilómetros. A su territorio es posible llegar a través de las carreteras C-65 y GI-681 tanto en coche privado como usando el servicio de autobuses de la empresa Pujol i Pujol.

Un consejo: investiga un poco sobre la trepidante historia del pueblo; la disfrutarás más si la conoces.

Banyoles: el hogar del lago natural más grande de España

A poco menos de 30 kilómetros de la ciudad de Gerona se encuentra el precioso pueblo de Banyoles. A él es posible llegar en coche a través de las carreteras N-II y C-66 tanto en vehículo privado como usando el servicio de autobuses que conecta la capital de la provincia con Pla de l'Estany. Está considerado como uno de los pueblos en los que mejor se vive de España y dentro de su lago natural, que es el más grande del país, es posible practicar multitud de deportes acuáticos. Basta con decir que, incluso, ha acogido un Campeonato del Mundo de Remo.

Un consejo: llévate bañador y protector solar. El lago está habilitado para el baño en verano.

Siurana: un coqueto pueblo en lo alto de una piedra

Siurana de Prades es, probablemente, el pueblo más bonito y encantador de la provincia de Tarragona. Se encuentra en la comarca del Priorat y en el corazón de las montañas de Prades. De hecho, se ubica casi en su totalidad sobre un peñasco. Piensa que solo consta de tres calles y unas cuantas casas de piedra. Aun así, es espacio suficiente para albergar una iglesia románica y un castillo árabe. Está en la zona central de la provincia y bastante bien conectado con la capital, de la que dista 52 kilómetros. Solo es posible llegar en coche usando las carreteras T-11 y C-242.

Un consejo: aprovecha el viaje y visita Pals, Cardona y Taüll, ya que están casi al lado.

Montblanc: el pueblo medieval mejor conservado de Cataluña

A escasos 40 kilómetros del centro de Tarragona y perfectamente conectado con la carretera A-27, la cual comunica la ciudad con Lleida, se localiza esta localidad. Lo más cómodo es desplazarse en coche privado, aunque desde la estación de autobuses de la capital de la provincia hallarás varias líneas como la de Tarragona-Barberà que pasan por allí. En cualquier caso, se trata de otro pueblo de gran valor histórico. Pero no solo eso. Cuenta la leyenda que frente a su muralla, que fue construida en el siglo XIV, tuvo lugar la cruenta batalla entre Sant Jordi y el dragón. Dentro de su iglesia gótica se conmemora ese momento.

Un consejo: date un paseo por el barrio judío y descubre la extraordinaria historia que atesora.

Calella de Palafrugell: pueblo idóneo tanto para la fiesta como para el relax

Dentro de la comarca del Bajo Ampurdián y en mitad de la Costa Brava se halla esta pequeña localidad caracterizada por sus diminutas casas blancas, las barcas de madera y las callejuelas. Está a 50 kilómetros de la capital de la provincia de Girona y a ella se puede llegar cómodamente en coche utilizando la carretera C-66. Una vez allí, aprovecha para dar un paseo por el barrio de Bo, el cual, además de albergar el puerto, está considerado como Patrimonio Cultural de Importancia Nacional. En sus playas, sobre todo durante el verano, es habitual toparse con numerosas fiestas y buena música durante el día. De todos modos, por los alrededores abundan las calas naturales que conceden mucha más tranquilidad.

Un consejo: dedica un día al Castillo de Cap Roig y otro al jardín botánico para vivir una visita completa.

Pals: un pueblo detenido en el tiempo

Pals es la villa con la que queremos acabar este recorrido por los pueblos más bonitos de Cataluña. Se emplaza en lo alto de una colina y su construcción se desarrolló en su totalidad en el interior de una fortaleza allá por la Edad Media. Se conserva tan bien que está considerado como Sitio de Interés Histórico desde 1973. Se localiza justo al lado de Begur y dista 44 kilómetros de la ciudad de Girona. Está perfectamente conectado con la carretera C-66 y con la N-II, que suponen sus principales vías de acceso.

Un consejo: escala a lo más alto de una duna y déjate caer rodando; ¡te lo pasarás en grande!

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