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Mejores rutas en bici por Europa

La bicicleta se está imponiendo como medio de transporte en las grandes capitales europeas. Y es que, tanto a la hora de recorrer sus centros históricos como de afrontar una ruta por los parajes naturales que las rodean, este ecológico y saludable vehículo es la alternativa perfecto. Así que, si te apetece planear unas vacaciones en bici, presta atención. Desde Rumbo queremos hablarte de las mejores ciudades en Europa para ir en bici.

Top ciudades europeas para andar en bici


El Algarve

De todos los viajes en bici que puedes hacer, este es uno de los más interesantes. La región de Algarve abarca todo el sur de Portugal y posee en su interior multitud de ciudades y pueblos provistos de algunas de las mejores y más espectaculares playas de toda Europa. Generalmente, esta ruta, que consta de unos 220 kilómetros aproximadamente, da comienzo en Isla Cristina, Huelva, y se compone de 9 etapas. Cada una de ellas se detiene en un punto emblemático de la región, como es el caso de Faro, Silves, Lagos o Sagres para acabar en el Cabo de San Vicente. La primavera y el verano son las mejores épocas para realizar este viaje.


Dubrovnik

La pequeña ciudad costera medieval de Dubrovnik está perfectamente acondicionada para ser recorrida en bicicleta. De hecho, la mayor parte de su centro histórico no admite la entrada de coches, lo que la hace especialmente segura. Por su parte, en sus alrededores se pueden llevar a cabo tres rutas de dificultad baja o moderada absolutamente espectaculares. Se trata de las llamadas Donja Banda (25 kilómetros por su lado sur), Gornja Banda (26 kilómetros por su lado norte) y Cavtat (10 kilómetros por la zona central). Esta última es la más corta pero, a la vez, la más dura. Pueden realizarse en cualquier época del año.

Flandes

Esta región es un paraíso para los amantes del ciclismo. De hecho, aquí tiene lugar el Tour de Flandes, una de las pruebas profesionales más emblemáticas y duras que existen. Sin duda, una de tus mejores opciones es realizarlo, ya sea en su totalidad o en parte, y descubrir por ti mismo la dureza de los senderos adoquinados que posee en mitad de la nada. Por el camino encontrarás también playas de arena blanca con dunas, espectaculares canales y algunas ciudades tan bellas como Brujas.

Eindhoven

en Holanda viven 17 millones de personas y casi 14 millones de ellas poseen una bici. Sin duda, Eindhoven es una de las ciudades más a la vanguardia en este sentido ya que cuenta con una red de carriles bici que nada tiene que envidiar a la de tranvía o autobús. Esta se encuentra perfectamente separada del tráfico y, en muchas ocasiones, a varios metros sobre el suelo. Lo mejor de todo es que para ir de un lugar a otro no necesitarás llevar tu propia bici. Encontrarás por la calle multitud de paradas en las que tomar una bicicleta por un módico precio y recorrer los caminos que te parezcan oportunos en cualquier época del año.

Hamburgo

Esta es una de las ciudades alemanas que, a pesar de poseer un marcado carácter industrial, mejor ha sabido adaptarse a la sostenibilidad que ofrece el transporte en bicicleta. De hecho, es extraño encontrar en ella un hotel que no ofrezca servicio de alquiler de bicis. Además, la urbe cuenta con una red de carriles bicis enfocada a permitir conocer al viajero cómodamente sus principales puntos de interés. Estos van desde el centro histórico al Alster pasando por el puerto.

París

La capital de Francia es otra de las ciudades europeas mejor acondicionadas para desplazarte en bicicleta. En este sentido, la mejor idea es partir desde la catedral de Nôtre Dame y, desde allí, emprender cualquiera de las dos rutas que atraviesan la ciudad. Has de saber, además, que allí encontrarás estaciones en las que alquilar bicicletas por muy poco dinero. En cualquier caso, la primera de ellas te llevará por los distritos 5, 6 y 7 y te permitirá conocer la Torre Eiffel, Los Inválidos o la Plaza de Saint Michel, entre otros monumentos. La otra ruta discurre por el margen derecho del Sena y abarca los distritos 1, 2, 3, 4 y 8 de París. Mediante ella pasearás por los Campos Elíseos y pasarás frente al Museo del Louvre o la Ópera Garnier, por ejemplo.

Ámsterdam

Ya hemos dicho que Holanda es el país en el que más bicicletas hay por habitante y el que alberga de las mejores ciudades en Europa para ir en bici. Otra de ellas es Ámsterdam. Sus calles están repletas de estaciones en las que llevarte una de forma gratuita y, además, las puedes aparcar dónde quieras. De hecho, si encuentras una por la calle, puedes llevártela (siempre que pertenezca a la red pública, por supuesto). La circulación es bastante tranquila y los carriles bici llevan a sus principales monumentos y recorren eficazmente sus canales.

Copenhague

La capital de Dinamarca está considerada como la ciudad mejor adaptada al transporte en bici del mundo. Esto, habiendo hablado ya de las ciudades de Holanda, son palabras mayores. Lo cierto es que cuenta con cientos de kilómetros de carriles bici y con una red de bicicletas públicas gratuitas que podrás llevarte con solo dejar una pequeña fianza. Además, puedes llevarla contigo dentro del metro y el tren, por si te cansas de pedalear o la ruta que quieres afrontar queda lejos.

Burdeos

Esta ciudad francesa cuenta, solo en su centro histórico, con 160 puntos de alquiler de bicicletas. Muchas de ellas son eléctricas, lo que puede facilitarte la tarea de ir de un lugar a otro aunque estén bastante alejados. Una buena opción de ruta cicloturista es aquella que pasa por los principales cultivos de viñedos de los alrededores. No olvides que esta es una de las regiones vinícolas más importantes a nivel mundial.

Barcelona

La Ciudad Condal cuenta, actualmente, con 180 kilómetros de carriles bici. El centro neurálgico de estos es la Plaza Catalunya. Por ello, puedes emprender desde allí una ruta que te lleve a conocer los principales puntos de interés de la urbe. En este sentido, encontrarás multitud de señalizaciones mediante las cuales pasarás por delante de la Casa Batllò, la Casa Milà, el Parque Güell o la Sagrada Familia antes de finalizar de nuevo en la Plaza Catalunya. En total, unos 12 kilómetros de recorrido que pueden realizarse durante todo el año y que no son nada exigentes.