Andrea
Miembro del equipo de Rumbo

Que te despierte el gallo con su canto, que haya zonas en las que la cobertura no te llegue al móvil y no puedas navegar por internet ni recibir whatsapp, que el aperitivo de la una del mediodía sea sagrado y se prolongue hasta el almuerzo, siestas interminables como si no hubiera un mañana, tardes al fresco... Este verano es una oportunidad para redescubrir los rincones más encantadores de nuestro país, disfrutar de las vistas y hasta encontrar un nuevo sitio para volver cada verano.

En España hay localidades llenas de encanto donde la vida tranquila es una realidad, sitios en los que seguro van a acogerte con una hospitalidad inusitada. Toma nota de ocho de los mejores pueblos para veranear esta temporada.

Andrea
Miembro del equipo de Rumbo

1. Bocairente, Valencia

Calles estrechas con subidas y bajadas, escaleras y plazoletas, rincones que sorprenden al visitante… Bocairente es un pueblo de la sierra alicantina, a 95 kilómetros de Valencia, que forma parte de la Comarca de la Vall d’Albaida.

Su arquitectura se mueve entre lo árabe y lo medieval, con tres ermitas en el casco antiguo y sitios para visitar como el monasterio rupestre Convent-Monestir, de mediados del siglo XVI, la parroquia de Nuestra Señora de la Asunción, que está construida sobre un antiguo castillo árabe, o la plaza de toros, que es la más antigua de la Comunidad Valenciana y de las más originales de España.

Muy recomendable hacer alguna que otra excursión por el parque natural de la Serra Mariola. Se puede visitar el nacimiento del río Vinalopó, la Cueva de la Sarsa, o la cima de Montcabrer, más de 1.300 metros de altura.

No te pierdas:
Aprovecha los senderos habilitados para recorrer a caballo, en bici o simplemente andando.

2. La Alpujarra, Granada

Los pueblos blancos de Cañar, Soportújar y Caratauna; las localidades de Pampaneira, Bubión y Capileira; Trevélez, Lanjaroón y Órgiva… Estos tesoros de la provincia de Granada conforman la Alpujarra, una región montañosa de la sierra granadina de un encanto único. Es uno de los destinos andaluces favoritos para turismo rural y en verano es un destino interesante para poner tierra de por medio y alejarnos de las prisas y el estrés.

De calles empedradas y trazado sinuoso, el sosiego y la tranquilidad se respira por cada esquina. Todos los municipios de esta comarca tienen su encanto, la verdad, y no podemos olvidarnos de la deliciosa cocina del lugar. La Alpujarra ofrece dos parajes naturales reconocidos como Bien de Interés Cultural: por un lado, el Conjunto Histórico del Barranco del Doquiera y, por otro, el Sitio Histórico de la Alpujarra Media y La Taha. Los pueblos blancos de Cañar, Soportújar y Caratauna, las localidades de Pampaneira, Bubión y Capileira, Trevélez, Lanjarón y Órgiva.Estos tesoros de la provincia de Granada conforman la Alpujarra, una región montañosa de la sierra granadina de un encanto único. Es uno de los destinos andaluces favoritos para turismo rural y en verano es un destino interesante para alejarnos de las prisas y el estrés.

No te pierdas:
El jamón de Trévelez es de los productos estrella y también su repostería de tradición morisca.

3. Somiedo, Asturias

Este concejo de Asturias es una de las propuestas más interesantes, y es que la localidad forma parte del Parque Natural de Somiedo, declarado Reserva de la Biosfera. Podemos reservar alojamiento en el pueblo para disfrutar de unos días de descubrimiento de este espacio que se extiende por cinco valles: Saliencia, Valle del Lago, Puerto y Pola de Somiedo, Perlunes y Pingüeña.

Son famosas las imágenes de sus lagos, con el del Valle, el mayor de todo Asturias, y lagunas como la de El Páramo. Destacan áreas de un importante valor geológico, con formaciones kársticas que no dejan indiferente a nadie. Y qué decir de su fauna y flora, más de 100 especies de aves habitan el lugar y el lobo, el zorro, el oso pardo y el gato montés son algunos de los animales que viven por estas montañas.

No te pierdas:
Existen 12 rutas habilitadas para recorrer en bici, a pie o a caballo.

4. Casares, Málaga

El pueblo natal de Blas Infante se encuentra en la provincia de Málaga, limitando con Cádiz. Estamos ante una de esas localidades de paredes encaladas, calles estrechas y plazas llenas de vida donde los vecinos se asoman al atardecer para charlar al fresco. Su ambiente relajado y pausado se compenetra a la perfección con la belleza del municipio, uno de los pueblos blancos andaluces más bonitos de visitar.

No dejéis de ir a ver el castillo, que corona el municipio de una manera imponente. Están las ruinas de la muralla árabe, la ermita de la Vera Cruz, la Casa Natal de Blas Infante y la Ermita de San Sebastián.

No te pierdas:
Disfruta también de la playa, que está a unos pocos kilómetros de Casares. 

5. Sallent de Gállego, Huesca

Seguimos por territorio montañoso, ¿dónde mejor para combatir el calor? Nuestra siguiente propuesta pasa por el Pirineo aragonés, en el Valle de Tena. Salent de Gállego se extiende a los pies del embalse de Lanuza y del río Aguas Limpias y no puede ser más bonito, la verdad. Casonas de muros de piedra con sobria ornamentación, tejados pendientes rematados por grandes chimeneas… ¡Un sitio de postal!

El hecho de que las temperaturas sean cuanto menos agradables puede permitirnos disfrutar incluso en esta época del año de algunas de las delicias gastronómicas propias de la zona, como las migas con uvas o huevo, los jarretes guisados, las sopas de ajo o pan, los espárragos montañeros o la olla tensina. Son conocidas sus carnes a la brasa y sus guisos de caza y postres como las sopetas, melocotón con vino.

Perfecto para descubrir despacito y con buena letra, su centro histórico, con un pintoresco puente medieval del siglo XVI y su iglesia parroquial.

No te pierdas:
Aprovecha para hacer actividades de aventura, desde rutas senderistas a escalada.

6. Piornal, Cáceres

Una  de las más encantadoras villas del Valle del Jerte, esta comarca serrana, entre las estribaciones occidentales de la Sierra de Gredos y Plasencia, una ciudad señorial que debes conocer.

En cuanto al destino, Piornal, es una localidad de alrededor de 1.500 habitantes, a caballo entre el Valle del Jerte y la Vera. De urbanismo sencillo y una arquitectura serrana muy depurada que representa a la perfección el tipo de municipios de esta zona de Extremadura. Mañanas de descanso dando un paseo por los alrededores, mediodías tomando alguna de las delicias gastronómicas extremeñas y siestas interminables. El pueblo se queda dormido después de la hora de comer para desperezarse al caer el sol.

No te pierdas:
En primavera, puedes observar los cerezos que ofrecen una preciosa imagen de árboles llenos de flores blancas.

7. Cercedilla, Madrid

Los madrileños no necesitan irse muy lejos para disfrutar de uno de los lugares con más cualidades para convertirse en el destino ideal de veraneo lejos de la playa. Cercedilla se sitúa en la parte noroccidental de la Comunidad de Madrid, a 56 kilómetros de la capital. Su ubicación, en plena sierra de Guadarrama, lo convierte en un lugar ideal para pasar las vacaciones estivales y olvidarse de las altas temperaturas.

El entorno, de gran belleza natural, no desmerece el interior de la localidad, con un interesante patrimonio arquitectónico. Desde la iglesia de San Sebastián a la ermita de Santa María, su calzada y los puentes romanos y varias fuentes y manantiales que nos encontramos tanto por sus calles como por la zona.

No te pierdas:
Aprovecha un paseo por la naturaleza en la Pradera de Navarrulaque.

8. Puebla de Lillo, León

Puebla de Lillo es tranquilidad asegurada, la localidad leonesa forma parte del Parque Regional de Picos de Europa. Si queremos huir del calor de las grandes ciudades este puede ser un lugar ideal para descansar. Por él pasan los ríos Silván y el Celaron, su afluente, y hay tres lagos que merece la pena conocer: Isoba, Ausente y Lagüezo.

De su patrimonio histórico-artístico nos quedamos con la iglesia parroquial, consagrada a San Vicente, la coqueta ermita de las Nieves y un torreón del siglo XIV. Este municipio de León ha ido ganando interés turístico por la estación de esquí de San Isidro y por sus excelentes recursos naturales, muy bien conservados.

No te pierdas:
Si eres amante de la naturaleza y del senderismo puedes recorrer la ruta de la Biesca, desde San Cibrián de la Somoza hasta Solle.

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