Andrea
Miembro del equipo de Rumbo

Para encontrar auténticos paraísos no es necesario visitar lugares remotos de Oceanía, Centroamérica o Asia. Dentro del Viejo Continente también hay una gran variedad de parajes capaces de dejar con la boca abierta a cualquier visitante. Aquí vamos a hacer un repaso de las principales maravillas naturales de Europa. Sin duda, se trata de parajes muy curiosos, caracterizados por una peculiaridad imposible de encontrar en otro sitio del mundo.

Andrea
Miembro del equipo de Rumbo

1. El agua rosa de las Salinas de Torrevieja

Las lagunas de Mata y Torrevieja conforman el parque natural más importante de la provincia de Alicante, Comunidad Valenciana, España. Su principal peculiaridad es que posee agua rosa, que se debe a la alta concentración de salinidad y a la actividad de una bacteria que libera pigmentos durante su digestión. Si bien el baño está prohibido, tomar el sol en su playa disfrutando del paisaje es un verdadero placer. Además, es posible rodear la laguna a pie o en bici a través de las rutas de senderismo habilitadas. En el Centro de Interpretación del Parque Natural de las Salinas de Torrevieja te indicarán los recorridos más aconsejables.

Qué hacer: recorrer en barco la laguna. Para ello, es necesario contratar actividades náuticas de este tipo en el puerto deportivo de Torrevieja.

2. Étretat: el paisaje que enamoró a Monet

Los acantilados de Étretat se encuentran en la región de Alta Normandía, es decir, a aproximadamente 2 horas y 30 minutos en coche de París. Deben su nombre al pequeño pueblo situado junto a ellos y que, durante décadas, ha sido un lugar al que han acudido multitud de artistas en busca de inspiración. El más célebre de ellos fue Claude Monet, que llegó a pintar ese paisaje de roca caliza en más de 50 ocasiones. De hecho, ese tipo de piedra es el que les da su color blanco tan característico. La mejor época para visitarlos es a finales de primavera y a comienzos de otoño ya que en verano suele haber bastantes turistas.

Qué hacer: subir hasta las capilla de Notre Dame, que fue destruida en la II Guerra Mundial y posteriormente rehabilitada, y descubrir sus jardines. Puedes hacerlo a pie o en tren turístico.

3. Saturnia: baños termales bajo una cascada

Las termas de Saturnia, que se ubican en mitad de un bello paraje natural de la Toscana italiana, están consideradas como las mejores del mundo. Puede que pienses que, para disfrutar de ellas, tendrás que pagar un exclusivo y lujoso resort, pero no. Los baños termales están en mitad de la región y a disposición del que quiera usarlos. Los más famosos son los de El Molino, ya que cuentan con una serie de cascadas absolutamente impresionantes. Además, sus aguas sulfúreas tienen multitud de propiedades medicinales y brotan a una temperatura ideal para el baño (35-38º C). El mejor momento para visitar estas termas es a principios de la primavera.

Qué hacer: visitar el viejo molino que, hace años, funcionaba usando estas aguas termales. Después, ponte debajo de la cascada y disfruta de un baño relajante.

4. Suiza Sajona y sus monumentos naturales

A 37 kilómetros al sur de Dresde, Alemania, y a escasa distancia de la frontera con República Checa se encuentra este espectacular parque natural. A lo largo de los últimos 100 millones de años, en él se han forjado un sinfín de monumentos naturales de piedra espectaculares. Para que te hagas una idea, aquí hay más de 21 000 rutas de escalada, algunas de ellas del máximo grado de dificultad. El río Elba atraviesa el parque y en él se han rodado multitud de películas. La mejor época para conocerlo es, sin duda, el verano.

Qué hacer: recorrer el Camino de los Pintores o, al menos, un tramo, ya que tiene 112 km de largo. Las vistas son imponentes.

5. La cascada vertical High Force

En Durham, Inglaterra, se encuentra la cascada High Force. Tiene casi 22 metros de altura y, aunque no es la más alta del Reino Unido, sí que es la más visitada. La razón se debe a que es completamente vertical y a que el agua cae con gran fuerza provocando un estruendo cautivador. Pertenece al río Tees, se ubica cerca de Middleton-in-Teesdale y está rodeada por un bosque frondoso. Es posible llegar hasta ella atravesando ese paraje o en coche si lo prefieres. En invierno, debido al mal tiempo, suele cerrar.

Qué hacer: atravesar el bosque que rodea a la cascada haciendo senderismo y visitando las minas de hierro y carbón abandonadas.

6. El Bosque Torcido y sus pinos curvados

El Bosque Torcido se encuentra en Nowe Czarnowo, Polonia. Aunque, cuando los 400 pinos que lo conforman fueron plantados, se ubicaba en la provincia alemana de Pomerania. La peculiaridad es que todos ellos se curvan bruscamente hacia el norte nada más brotar del suelo. Lo cierto es que no se sabe muy bien por qué. Algunos dicen que son fruto del uso de herramientas específicas para crear madera curvada natural con la que construir barcos. Otros, que se debió a una gran tormenta de nieve. En cualquier caso, el paisaje es único y la primavera es la mejor época para visitarlo.

Qué hacer: pasear entre los árboles, colgarte de ellos y hacer muchas, muchísimas fotos.

7. Islandia: cuevas de hielo para perderte

La única forma de recorrer una cueva de hielo es viajar a Islandia y visitar los glaciares de Vatnajökull y Mýrdalsjökull. Las allí presentes se han formado gracias al agua líquida que recorre el interior de estas colosales formaciones. Pero no solo por eso. También por el calor geotérmico que brota de las fuentes termales de los respiradores volcánicos del subsuelo. El color azul de las paredes es realmente intenso y bello. Pueden visitarse en primavera y verano.

Qué hacer: contratar una excursión guiada a través de ellas. No se pueden visitar sin un acompañante titulado y experimentado.

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