ahora es Rumbo

Menú
Mi Rumbo¿Necesitas ayuda?
Para reservar0034 911 365 739Red fija. Coste depende del operador Política de privacidad
Buscador de hoteles en Galicia

Acerca de Galicia

Pocos sitios de España lo tienen todo y uno de ellos es Galicia. Al noroeste de España, el país de Santiago Apóstol o donde el mundo tiene su fin, en el Finisterre de la Cristiandad, encontrarás un territorio lleno de cosas por hacer y visitar. Cuando se dice todo, no se dice como un tópico más. No se trata de una frase pensada y armada, como un recurso del marketing del turismo. Galicia lo tiene todo, es, así de fácil, la pura realidad. Sus paisajes de montañas, valles y ríos. Sus pueblos y ciudades, verdaderos tesoros de la historia. Sus extensas playas y mares. Su gastronomía, los mejores mariscos y pescados y, sobre todo, sus habitantes, hospitalarios y entrañables. Todo esto hace de Galicia una de las Comunidades Autónomas más sobrecogedoras de España. Quien visita Galicia descubrirá una sensación de plenitud, imposible de olvidar. Galicia se antoja inmensa.

Un viaje por la Historia de Europa

La historia de Galicia ha sido, de alguna forma, el camino de la historia. El visitante que recorre sus tierras hace, sin saberlo, un viaje por todas las épocas y las manifestaciones culturales que ha experimentado Europa. El viajero hará una fantástica travesía que se inicia en los primeros asentamientos de la era paleolítica. Todavía pueden apreciarse por todo su territorio, las 'mamoas', montículos de tierra que sirvieron como cámaras funerarias, que datan del año 3,000 aC. Un viaje que atraviesa la Edad de Bronce y la Edad de Hierro. Para constatarlo perduran numerosos 'castros', recintos fortificados para la defensa, verdaderas ruinas arqueológicas como Santa Tegra, Viladonga o Armeá. Desde tiempos remotos Galicia fue lugar de paso, centro de rutas comerciales de griegos y fenicios, pero su entrada en la historia de la humanidad, tiene lugar con el imperio romano cuando es definida por primera vez como; 'Gallaecia'. De esta época permanecen bastantes testimonios arquitectónicos: la Torre de Hércules, faro romano que aún esta en funcionamiento; la muralla completa de Lugo, con sus 85 torres y cuatro puertas, o las obras de minería en O Courel.

Pero este trayecto por la historia tiene su punto más álgido en el medievo, con la leyenda que atribuye la evangelización de Galicia por Santiago el Mayor. Así nace el Camino milenario hacia Santiago de Compostela, un camino de magia y de monumentos, que millares de peregrinos cristianos han recorrido para afianzar su fe.

La travesía por la historia pasa por las manifestaciones de estilo románico, que han calado hondo en la realidad de Galicia. Las Catedrales de Santiago de Compostela, Orense y Lugo, monasterios y numerosos templos, constituyen una riqueza que parece inabarcable. Y el trayecto continua por las expresiones en piedra de estilo góticas que aún pueden verse en secciones de algunos majestuosos templos. De la época del renacimiento, el Hospital Real y la portada del Colegio de Fonseca en Santiago de Compostela, la Iglesia de Santa María en Pontevedra o la puerta triunfal de Viveiro. Del Manierismo, estilo caracterizado por el subjetivismo: la Iglesia de San Martín Pinario o el templo Monacal de Montederramo. Nuestro viaje por la historia hace una parada en el Barroco que tiene manifestaciones como el Convento de San Agustín o la iglesia de Monfero, seguido del arte Rococó con obras arquitectónicas como el Ayuntamiento de Lugo o el templo de San Fructuoso. La travesía continua por la ilustración, y como ejemplo, el barrio de A Magdalena en el Ferrol o el Consulado del Mar en la Coruña. Un recorrido por las tierras de Galicia supone realizar un trayecto fantástico por la historia de Europa que termina en las últimas propuestas vanguardistas como es el caso del Museo del Hombre, la Domus, asomada al Atlántico, el punto de partida para el futuro.

Caminos Mágicos

Cuando se habla de Galicia se asocia a 'meigas', 'bruxas', 'hombres lobo' y curanderos o bien, a postales con paisaje de montañas y verde hierba, Pero Galicia es más que todo esto.

Quizás el origen de todas estas historias de magia se encuentren en su pasado, cuando los celtas, los vikingos o normandos invadieron las costas gallegas dejando sus costumbres más atávicas. Costumbres que han sobrevivido al paso del tiempo, pero que en ninguna forma definen a Galicia. En cuanto a esas imágenes de valles y montañas, Galicia las tiene, pero se olvida entonces, injustificadamente, lo que constituye su verdadera riqueza.

Toda Galicia es una encrucijada de caminos que vienen de lejos, creada sobre ejes de una geografía mágica y cargada de realidad y belleza. Encontrarse con esa tierra diferente, caminar sus montañas y valles, conocer sus pueblos y ciudades, perderse en sus 'mil ríos', disfrutar de su sol y de la lluvia, descubrir la huella del hombre en su cultura, en su gastronomía, es la mejor forma de no caer en esos tópicos. Le proponemos un recorrido por sus rutas más tradicionales.

Desde Lugo hacia las Rías Altas - La Esencia Gallega

Una buena forma de entrar a la zona que se conoce como Rías Altas, es hacerlo desde Lugo e ir subiendo hasta Ribadeo, en el Cantábrico. Desde allí iniciar una travesía, por todas las rías, bordeando primero las costas del Mar Cantábrico y después las del Atlántico, hasta llegar a la Coruña, capital de Galicia.

En Lugo, capital de la provincia del mismo nombre, la vida discurre suavemente. Se trata de una ciudad próspera, con una muralla romana que envuelve completamente su casco antiguo (2 Km. de perímetro), algo único en el mundo. Pasear por sus alrededores es como transportase al medievo. Dentro, en la parte antigua, uno de los más bellos rincones es la plaza del Campo, edificada sobre un antiguo foro romano o su catedral en la plaza de Santa María, que aglutina diferentes estilos arquitectónicos: gótico, románico, barroco, etc. Para los amantes del arte está el Museo Provincial que exhibe impresionantes colecciones de orfebrería prerromana y romana, arqueología, vidrio o cerámica. Desde Lugo, viajando hacia el noreste y cruzando la Sierra de Meira, donde nace el río Miño, se llega a Ribadeo, en la ría del Eo, en el límite entre Galicia y Asturias. Ribadeo es un pueblo pintoresco con excelentes miradores, como el de La Trinidad o La Atalaya, desde donde se pueden contemplar dilatadas panorámicas, todo un espectáculo

Muy cerca se encuentra Rinlo, un pequeño puerto con relevante actividad, envuelto en aromas de langosta. Siguiendo el litoral en dirección a Foz, se encuentra la 'playa de las catedrales', donde se forman impresionantes arcos cuando la marea se retira. Después de recorrer el impresionante litoral de la zona, por arenales y playas dilatadas y salvajes, nos encontramos con otro de los privilegios: Foz. Un bullicioso centro veraniego, antiguo pueblo en donde abundan los 'castros' y restos celtas. A 6 Km. hacia el interior, se halla lo que fue la Catedral de San Martiño de Mondoñedo, considerada como la más antigua de España y antigua sede episcopal. Retomando el camino del litoral puede viajarse hasta Viveiro, considerada la entrada a las Rías Altas.

Las Rías Altas - Naturaleza Privilegiada

La ría de Viveiro se encuentra en lo más esplendoroso del norte de las rías altas. Su entrada por la Puerta de Carlos V de estilo plateresco, toda una joya; su iglesia románica-ojival de Santa María do Campo y muy cerca, el templo de San Francisco del siglo XIV. En Viveiro los paisajes son de belleza indescriptible, que puede admirarse desde la ermita de San Roque, enclavada en un entorno mágico, donde la imaginación se echa a volar. Desde esta esplendorosa ría hasta Ortigueira, se inicia un viaje a través de pequeños pueblos donde la tradición es pura vida que transcurre al compás de las olas. Donde se encuentran el mar Cantábrico con el Atlántico es en Estaca de Bares, donde se alza el Faro que vigila tan extraña unión de aguas. Por estas rías se concentran pueblos de pescadores y de almuerzos celestiales a base de pescados y mariscos. Ya en Ortigueira, la más amplia de las rías recibe a los visitantes con música en sus bares y blancas galerías. La ruta continua por Cariño, un modesto puerto que ve nacer también el Atlántico, que discurre por acantilados de vértigo en dirección hacia San Andrés de Teixido, declarado conjunto-histórico. Aquí puede adquirir los 'sanandreses', curiosas figuritas, que sirven de amuleto y protección, hechas de miga de pan y coloreadas. El acantilado Vixia de Herbeira, con más de 600 metros de caída vertical, es de los más impresionantes de Europa. El viaje hasta El Ferrol va cobrando las expresiones de verdaderos milagros: acantilados, montañas, vigilantes faros, playas más suaves y un clima más benigno. El Ferrol, con numerosos rincones de encanto como Mugardos con sus casitas de colores chillones, donde se come uno de los mejores pulpos de Galicia. El barrio de la Magdalena, el centro de vida de la ciudad, es un conjunto de estilo neoclásico junto a edificios claramente modernistas.

De El Ferrol a La Coruña se cruza Pontedeume, un lugar cercano al paraíso, con sitios entre sus calles que son toda una delicia y donde el agua, se mete por todas sus pequeñas ensenadas. Su hermoso puente del siglo XIV, conduce, después de pasar por Betanzos, a La Coruña, capital de la Comunidad.

De La Coruña al Fin del Mundo

La Coruña, bañada por el mar por un lado y la ría por otro, es una ciudad elegante y señorial. Su Torre de Hércules, el único faro romano en funcionamiento, se erige como un guardián de sus habitantes. Su espectacular paseo marítimo, sus famosas playas como la de Riazor, el Castillo de San Antón, que acoge el Museo Histórico y Arquelógico, la Plaza de María Pita, el Ayuntamiento y sus casas con las galerías más impresionantes de todo Galicia. Templos y museos, mucha vida, buena comida, una ciudad de moda.

Tomando ya el camino hacia las Rías Bajas, aparece Finisterre, la tierra del fin del mundo, donde en el pasado para los hombres, después de aquel punto, nada podía existir. Esta zona es conocida también, como la Costa de la Muerte, ya que el mar descarga toda su furia, para dar paso a las Rías Bajas, donde las aguas se tornan serenas.

Las Rías Bajas - El Espíritu del Mar

Desde aquí viajaremos hacia el sur, a la Galicia más turística, con un litoral de formas caprichosas, un juego entre el agua y la tierra donde el mar se mete por donde puede, formando exquisitas y pequeñas penínsulas, bahías, playas y ensenadas, haciendo un paisaje sobrecogedor.

Las Rías Bajas comienzan en Muros y terminan al sur de Vigo, en la frontera con Portugal. Esta ruta es también una de las preferidas por los propios gallegos. Muros es una de las villas mejor conservadas del litoral gallego. La Colegiata de San Pedro, de estilo románico, sus callejones y las mesas servidas para probar las ostras, mejillones o pescados, son alguno de sus atractivos. Siguiendo el camino se encuentra Noia, llena de palacios y templos medievales como San Martín o San Francisco. Por sus cercanías pueden verse rastros de la presencia celta. Después de Noia, se llega a la ría más abierta y majestuosa de esta zona, la Ría de Arousa. Ribeira es la primera población que aparece, seguida de Puebla del Caramiñal, que alberga el Museo de Valle Inclán y donde, desde el siglo XVII, el tercer domingo de septiembre se hace una procesión de cajas de muerto, la procesión conocida como Das Mortallas.

Vilagarcía de Arousa es la población más importante de la ría, con su puerto, corazón de la ciudad, y lugar de los famosos mejillones, mariscos, pescados o de las almejas de Carril, provenientes de una larga y extraña playa. Subiendo al mirador de Lobeira, sobre redondeados y caprichosos peñascos se puede contemplar, a lo lejos, la Isla de la Salvera o la Isla de Cortegada. Entre Vilagarcía de Arousa y Cambados, se encuentra Vilanova de Arousa, el lugar donde nació Ramón del Valle Inclán. Todos los parajes del entorno expiran plenitud.

En Cambados, capital del Albariño, uno de los mejores vinos blancos del mundo, llamado también 'el príncipe dorado de los vinos', destacan su importante Plaza, uno de los mejores exponentes de casas solariegas, y la iglesia de San Benito, de bellas torres gemelas. Al frente, se encuentra El Grove, unida por un puente a la isla de La Toja, donde se encuentra uno de los hoteles-balnearios más exclusivos de Galicia. Con este pueblo marinero se cierra una de las rías más bellas del mundo.

La siguiente ría es la de Pontevedra, capital de provincia del mismo nombre. Pontevedra se encuentra al fondo de la ría, junto al estuario del Lérez, dotada de un agradable clima y de un precioso casco antiguo. La Peregrina, un templo del siglo XVIII, es uno de los símbolos de la ciudad. El Museo, instalado en casas del siglo XVIII, y el cruceiro, una imagen de piedra en el Eirado da Leña, observan la actividad de sus habitantes. Entre empanadas de berberechos, ostras de Arcade, tartas de almendras, y en el centro del bullicio de este ajetreado puerto, llega la paz cuando se bebe a sorbos vino de albariño.

De Pontevedra a Vigo, queda la última península, la de Morrazo donde después de pasar por Marín e Hio, se llega a Cangas, pueblo situado al frente de la ría de Vigo. Cuna de 'meigas', según las leyendas, lo mejor es el ambiente marinero que se respira entre sus laberintas calles. Vigo, es la ciudad que posee el puerto más importante de España y las más importantes industrias pesqueras. Se trata de una ciudad con identidad y carácter muy propios, que se expresa, en ocasiones, en propuestas vanguardistas. Un casco histórico y un casco marinero. Los paseos por el Parque de Castro son una delicia. Desde Vigo, salen las excursiones hacia las Islas Cíes, un Parque Natural y residencia de miles de gaviotas.

Más allá de Vigo continua el camino, pero las Rías tienen su fin en La Guardia, la última población gallega que vigila la desembocadura del río Miño.

El Camino Sagrado - El Camino de Santiago

El Camino de Santiago, el camino de los peregrinos es una de las rutas más conocidas de Galicia y España. Lo más espectacular de este camino son sus paisajes.

La historia de este camino se remonta al año 814, cuando en Padrón, más allá de Santiago, se descubrió el sepulcro del Santo Apóstol, que según cuenta la leyenda, llegó en barca de piedra por el Atlántico. Sus restos fueron trasladados a Compostela, aquí finalizarán todos los caminos de Europa que conducen a Santiago. El más conocido es el camino francés, que se inicia en Roncesvalles, en la frontera con Francia y continua hacia Puente la Reina, León, Astorga y Ponferrada. Pero en Galicia, el camino de Santiago comienza en Pedrafita do Cebreiro, un poblado de montaña, la puerta que abre a la majestusidad de las sierras de Ancares y O Courel. Comienzan los ascensos y descensos por parajes de inigualable belleza hasta Triacastela, con un monumento al peregrino. Más adelante Sarria, con un antiguo hospital que atendía a los peregrinos. Los parajes despiertan el deseo de que el camino fuera eterno. Después de Palas de Rei, Melide y Arzua, donde se hacen buenos quesos frescos, el camino se vuelve aun más verde. En el Monte del Gozo, el peregrino, descubrirá por primera vez las torres de la catedral de Santiago de Compostela, sabrá entonces que el camino llega a su fin. La plaza del Obradoiro, por la Vía Sacra, lleva hasta el Pórtico de la Gloria, para alcanzar las bendiciones del Apóstol. Santiago de Compostela, construida en piedra, es una ciudad que sorprende por su belleza y en ella, la lluvia es arte. Una joya de ciudad, Patrimonio de la Humanidad y fin del primer itinerario cultural de Europa. Una ciudad de gente joven y hospitalaria.

Galicia es un milagro y Galicia está ahí, esperando al visitante para mantener su tradición hospitalaria. Galicia está ahí donde el mundo termina, para ofrecer todas las posibilidades de turismo que se conocen hasta ahora: turismo rural, turismo verde, turismo de aventura, montañas, rafting, sol, pesca, playa, pueblos, cultura, historia, etc. En fin, Galicia le espera con todo su espíritu de fiesta que siempre le ha caracterizado.