Para descubrir las maravillas de Uzbekistán iniciaremos nuestro recorrido
por Tashkent, capital de país. De aquí viajaremos hacia la
impresionante ciudad de Samarcanda, para continuar por Bujará,
antigua escala de la Ruta de la Seda. Finalizaremos en Jiva, donde encontraremos
numerosas bellezas arquitectónicas. | TASHKENT |  |
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La capital de la República de Uzbekistán, Tashkent, es una ciudad
con más de 2 millones de habitantes y la más grande de toda Asia
Central. Es moderna para los niveles de la región; dotada de metro, tranvías,
trolebuses y autobuses, teatros, escuelas superiores, bibliotecas y museos. Su
localización, al este del país, en las regiones mejor tratadas por
la geografía del suelo, la ha permitido crecer entre innumerables jardines
y parques que la convierten en un lugar muy atractivo para pasear. Breve
Historia Shash, el antiguo nombre de la región
en el valle del río Chirchik, y también nombre de su ciudad más
importante, se citaba ya en los anales chinos desde los siglos II y I a.C. En
un edicto se encuentran referencias a un antiguo monasterio budista en la ciudad.
Sólo en el siglo XI toma el nombre actual de Tashkent, bajo los Karajanidas.
La ciudad se emplaza en uno de los más famosos pasos que transcurrían
entre el Este y el Oeste, uniendo incluso los caminos hasta la India.
Durante los siglos de la Alta Edad Media fue centro y lugar de residencia de los
nobles locales de las dinastías sogdianas. La residencia principal tenía
una extensión de aproximadamente 5 kilómetros en círculo.
Hacia su parte suroeste se erigía un edificio de culto en el cual dos veces
al año se realizaba una solemne celebración. Sobre un trono dorado
se situaba una urna con restos mortales de los antepasados de los reyes y se hacía
una solemne ceremonia. Seguramente los restos de este palacio se encuentren en
la colina Ming-Yriuk, parte que todavía se alza cerca de la calle
de los proletarios. En la época Timurida, Tashkent
se desarrolla al igual que el resto de las ciudades, y renace como un centro de
comercio y producción artesanal. En el siglo XVI alcanza un gran esplendor,
es cuando alrededor de los palacios de los nobles locales se agrupan poetas, científicos
y músicos. En esta época se construyen no pocos edificios representativos
de la arquitectura de la época como el Mausoleo del Imán Mujamed
Abú-Bakra, Kafal-Shashí. Posteriormente la ciudad es
víctima de las crueles guerras entre la nobleza local y los kanes de Bujará,
a quienes terminó perteneciendo, pero incluso con la decadencia generalizada
de las ciudades en Asia Central con la disgregación de los timuridas, Tashkent
continuó siendo un centro de gravedad en la región en donde ni el
comercio ni los oficios murieron. Ya en el siglo XIX fue
conquistada por el kanato de Kokand bajo el cual la ciudad adquirió de
nuevo mayor importancia y con la conquista de la Rusia Zarista se convirtió
en la ciudad más importante del Turquestán, transformándose
en su capital desde 1867 y creciendo en población e industria hasta llegar
hoy en día a ser la ciudad con más habitantes del Asia Central.
El 26 de Abril de 1966 se produjo en Tashkent un terremoto que derribó
prácticamente toda la zona céntrica de la capital, pero gracias
a la ayuda de las demás repúblicas soviéticas fue todo rápidamente
reconstruido. Principales Sitios
de Interés En Tashkent se pueden visitar algunas
almadrazas de los siglos XVI como la de Kukeltash, la de Barak-kan
o el Mausoleo de Kafal-Shashí y el de Zainudín-Bobó
entre los más importantes. En 1997 se inauguró
el Museo de Tamerlán, en el centro de la ciudad. El edificio es
muy lujoso y aunque la colección es modesta no deja de ser un conjunto
importante. También el Museo de Geología es interesante.
El visitante puede disfrutar igualmente del Teatro de la Opera y Ballet "Alixer
Navoí" de Tashkent o visitar el Gran Bazar Chor-su.
Tashkent es una ciudad distinta en cierta medida al resto de las grandes ciudades
de Uzbekistán y sin duda alguna, allí el visitante se siente al
borde del Uzbekistán encantado y sobrecogedor de Samarcanda y Bujará
y las sensaciones modernas de sus rincones y nuevos edificios en donde todo se
mueve a ritmo de capital. | SAMARCANDA
(SAMARKANDA) |  |
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La bella ciudad de Samarcanda, situada a orillas del río Zeravshán,
es una de las más antiguas del Asia Central. Aunque no se conoce la fecha
exacta de su fundación sus orígenes se remontan hasta el periodo
en el que los persas conquistaron la zona, hace más de 2500 años.
Ya a mediados del primer milenio a.C. existía como un gran centro de comercio
de esclavos. Fue una de las ciudades más importantes
de la Ruta de la Seda que unía los centros de imperios tan alejados como
el Romano y el Chino. Por ella han pasado culturas tan dispares como la persa,
la griega a través de la conquista de Alejandro Magno, la árabe,
la mogol y la rusa-soviética. Tamerlán la hizo capital de su imperio
a finales del Siglo XIV y fue entonces cuando experimentó un florecimiento
sin igual. Sus monumentales construcciones son un claro ejemplo de la grandeza
de aquella época. La plaza del Reguistán, la joya de Samarcanda
con sus tres imponentes almadrazas, el Mausoleo en el que yacen los restos mortales
de Tamerlán, la Necrópolis de Shají-Zindá, el famoso
Observatorio de Uluz-Bek en el que desarrolló sus investigaciones astronómicas
obteniendo datos utilizados en todo el mundo hasta casi el siglo XX, la gigantesca
Mezquita de Bibí Janim, esposa favorita de Tamerlán, dejan en el
visitante una impresión imborrable por su belleza. No hay que olvidar que
Samarcanda ocupa un lugar de privilegio dentro del arte islámico del Asia
Central. Necropolis de Shaji Zinda
Situada al noreste del Bazar de Samarcanda, es una necrópolis que ha ido
creciendo a lo largo de los siglos desde la Edad Media. Shají Zindá
significa "Rey vivo" en alusión al primo de Mahoma Kusam Ibn-abbás.
Cuenta la leyenda, que allá por el siglo VII estando los árabes
realizando la oración, se vieron sorprendidos por un ataque de infieles.
Kusam herido, tuvo que ser ocultado en un pozo de agua o en algún lugar
bajo la tierra en donde permaneció vivo para la eternidad.
La necrópolis histórica es un conjunto distribuido a lo largo de
una calle que termina con el más importante y antiguo de sus mausoleos,
el que corresponde a Kusam, de finales del siglo X ó principios
del XI. Éste sufrió una importante reconstrucción en los
siglos XIV-XV, además de haber acusado fuertemente el deterioro del tiempo.
Un viajero árabe, Ibn-Batuta, nos dejó escrita una descripción
de sus lujosos interiores decorados con estrellas blancas de ocho puntas sobre
fondos azules vivos, columnas de mármol verde, negro, blanco y rojo y revestimientos
en las paredes de pan de oro que hasta hoy no han pervivido.
El conjunto actual se abre con un Portal, construido bajo el reinado de
Uluzbek en los años 1434-1435 en nombre de su hijo Abdalasís, de
estilo clásico centroasiático con un arco apuntado y con esculpidos
de mosaicos. Tras el portal se pasa a una pequeña plaza en la que se encuentra
una Mezquita de Invierno y una almadraza, ambas del siglo XIX. Unas escaleras
(que los peregrinos subían besando cada uno de los peldaños y que
la leyenda hace contar al subir y al bajar quedando los que contaron bien libres
de pecados) llevan hasta el camino principal donde se encuentran los bellos mausoleos
prodigados desde principios del siglo XIV. El primero que
se encuentra, todavía a medio camino de las escaleras, fue construido en
el primer tercio del siglo XIV. Está formado por dos recintos cuadrados
coronados por sendas cúpulas ojivales, dedicándose el más
grande a la oración. Es incierto el dato sobre su adscripción aunque
la tradición popular lo atribuya a la ama nodriza de Tamerlán y
su respectiva hija. Al final de la escalinata se encuentran al principio varios
mausoleos relacionados con Tamerlán y construidos a partir de 1376, como
el Tuglú-Tekín en honor del Emir Juseín, uno de los
mejores generales de Tamerlan y en el que también están enterrados
su hijo y la del Emir Jodllam; o el que la hermana de Tamerlán, Kutlug-Turkán-Aká,
mandó edificar para su hija Shadí-Mulk-Aká; o el de
la otra hermana de Tamerlán Shirín-Bika-Aká situado
junto a ellos. Shají Zindá es un lugar especial
que trasmite una inefable calma desde que se penetra en su recinto. El silencio
que no cesa y los colores azules y brillantes de los mosaicos que cubren las fachadas
y el sonido seco de los pasos en el suelo adoquinado, dejan una impresión
difícil de olvidar en esta hermosa Necrópolis de Samarcanda. Gur
Emir Entre los monumentales complejos de Samarcanda,
aparecidos a principios del siglo XV se distinguió el construido por Tamerlán
en honor de su nieto Myjamed-Sultan y conocido por el nombre de Gur Emir. El complejo
tenía una almadraza y una khanaka (palacio destinado a alojar a
invitados especiales y profesores extranjeros que llegaban para impartir las clases
magistrales), situadas al lado del palacio de su nieto Mujamed. Sin embargo cuando
éste murió súbitamente al volver de su campaña en
Asia Menor, en 1403, Tamerlán ordenó la construcción de un
majestuoso mausoleo. La madraza no era muy grande, de planta
rectangular, tenía 29 habitaciones en cada una de las cuales vivían
dos estudiantes. A través de un patio ajardinado se unía con la
khanaka situada enfrente. Este patio estaba rodeado de un muro, tenía cuatro
abovedados iwanes (grandes salas abiertas por el frente y generalmente cubiertas
con una cúpula) en los ejes y cuatro minaretes en las esquinas.
De este complejo sólo se han conservado las ruinas del Muro Sur
y el Portal Principal de entrada cuya superficie está completamente
cubierta de composiciones de mosaicos con tonos brillantes y finos grabados de
figuras geométricas y motivos florales. El Mausoleo
fue construido en un estilo innovador para la época, siguiendo una corriente
aparecida a principios del siglo XV dominada por los principios del arte centroasiático
y de las tendencias orientales más cercanas. Su construcción comenzó
a principios del año 1403 y aunque se prolongó más de lo
previsto, estuvo completamente terminado a finales de 1404 cuando el propio Tamerlán
no conforme con la altura de la cúpula exterior ordenó aumentarla.
Los enterramientos se encuentran en una pequeña cripta subterránea.
En la sala principal se encuentran las tumbas decorativas labradas en mármoles,
onís, e incluso en la del propio Tamerlán con nefrita. La pared
interior esta cubierta en su base por un panel de mármol que la rodea.
Toda la extensa superficie del interior está decorada con numerosos ornamentos
y pinturas de bajorrelieve con predominio de oro en los trazos. El suelo esta
formado por losas cubiertas de mármol. Una valla tallada, también
en mármol, rodea el recinto en el que se agrupan las tumbas. En el exterior
lo corona una fantástica Cúpula Nervada cubierta de mosaicos
azules y figuras geométricas. Todo el conjunto se diferencia por sus rasgos
solemnes y monumentales. Durante el siglo XV fueron enterrándose
diferentes miembros de la familia de Tamerlán, el primero fue Mir-Seid-Bereké,
muerto en 1403, después los restos mortales de Tamerlán y su nieto,
que yacían enterrados en la Khanata fueron traslados al Gur Emir. Después
del asesinato de Uluz Bek, también sus restos mortales y los de dos jóvenes
hijos suyos fueron sepultados allí. Otros miembros de la familia de los
Timuridas se encuentran enterrados alrededor del Mausoleo.
El Gur Emir nos alumbra con su sencillez y grandeza, con sus formas arquitectónicas
y con la monumentalidad de la riqueza que lo adorna. Es sin duda uno de los sitios
más impresionantes del Asia Central. Plaza
del Reguistán Mil años atrás,
cuando la vida principal de Samarcanda se concentraba en el viejo Afrossiav, a
sus alrededores ya existían asentamientos de comerciantes y oficiantes.
Entre estos lugares, por los que corrían grandes extensiones de canales,
ya existía la plaza que recibía el nombre de Reguistán: "lugar
de tierra". Como resultado de las campañas
mongolas la vida en el derruido Afrossiav se trasladó poco a poco hacia
la plaza, que pronto se convirtió en el centro de Samarcanda. Uluz-Bek
decidió convertir la plaza en un complejo arquitectónico, y durante
el segundo cuarto del siglo XV se construyeron la Almadraza de Uluz-Bek,
la Khanaka del mismo nombre, un Carabán-sarai y dos Mezquitas,
la de Kukeltash y la de Mukat. De ello sólo queda la Almadraza
de Uluz-Bek, ya que aobre los cimientos de lo demás se construyeron las
dos otras almadrazas que se unen en esta maravilla del Asia Central, siendo una
de las expresiones del arte islámico más representativas del mundo.
En una inscripción sobre azulejo se encuentra la fecha de 1420 como dato
sobre la finalización de los trabajos de la Almadraza de Uluz-Bek.
En otros azulejos aparecen las fechas de 1417 y 1419 señalando, por lo
visto, el periodo de ornamentación final. Terminada en calidad de centro
superior de estudios en el que se impartían clases de teología,
astronomía, filosofía o matemáticas, tuvo como profesores
al mismo Uluzbek y al astrónomo Kazi-zadé-Rumí entre otros.
La Almadraza de planta rectangular, tiene 81metros de largo por 56 metros de ancho.
La fachada principal, orientada hacia la plaza, tiene un gran arco de 16.5 metros
desde el cual un corredor que se dobla, lleva hasta el patio interior. En el lado
opuesto a la entrada se encuentra una Mezquita de Invierno. Está
flanqueada por cuatro minaretes y el patio esta rodeado por dos plantas con 56
habitaciones en las que vivían dos estudiantes por cada una. La fachada
está cubierta de mosaicos con distintos dibujos geométricos que
incrementan el efecto dinámico sobre todo en el tímpano y laterales
del arco. En la fachada dominan distintos sistemas de estrellas que brillan en
azul sobre un fondo amarillento de mármoles y terracotas. Todo ello desde
el frente es como si se hubiera extendido una gigantesca alfombra con dibujos
florales y geométricos incrustados en vivos colores.
En el siglo XVII la cabeza del poder estaba representada por el poderoso Yalangtush
Bajadir, de la familia de los Alchines. Bajo su reinado se ejecutó su plan
de reforma de la plaza. Incluía una Almadraza Shir-Dor ("amor
tenido"), situada en frente de la de Uluzbek y la Almadraza-Mezquita Tillia-Kari
("dorada"), situada entre las dos al norte, ambas de similar estructura.
La primera (1619-1636) tiene en su fachada el dibujo de unos tigres, con unos
soles de cara oriental sobre sus lomos, atacando a unos gamos. Un mosaico, sin
duda, excepcional. La segunda, en el lado oeste, tiene además una Mezquita
de Invierno a la que se llega desde el patio interior, con una bella cúpula
azulada y dos galerías a los lados todo ornamentado con detalles en oro.
Las antiguas habitaciones de las almadrazas se han convertido hoy en pequeños
comercios donde se venden telas, artesanía y pequeñas antigüedades
que atraen la atención del visitante. La Plaza del Reguistán es
la joya de Samarcanda, un lugar magnífico por su color y grandiosidad que
señala el esplendor de la época Timurida. | BUJARÁ |  |
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Bujará conquista al viajero por su especial encanto. Situada en el tramo
central de Uzbekistán, antes de que comiencen las inhóspitas tierras
de los desiertos, Bujará era una de las ciudades más importantes
de la Ruta de la Seda. De Bujará no se conoce con
exactitud la época de su fundación, pero, al igual que Jiva, celebró
en el año 1997 su 2500 aniversario. En el siglo VI d.C. tomó el
nombre sogdiano de Numidllkat, y ya entre los siglos VII-VIII se llamó
Pujó, Bujó y Bugué (así es como ha pasado transcrita
a las fuentes chinas de la época). Bujará
es una ciudad que maravilla por el número de sus monumentos que conviven
con sus habitantes en una increíble simbiosis, creando un ambiente que
envuelve al visitante en esta ciudad museo. Desde su temprana arquitectura de
los siglos X-XII hasta las más modernas construcciones del siglo XVIII
se encuentran lugares que sin estar cubiertos por la fama de los de Samarcanda
atraen la atención por su valor de conjunto. Tanto los monumentos de la
ciudad como los que se encuentran en las afueras como el Palacio de Verano
de los últimos emires (Mají-jossá) o la Necrópolis
Chor-Bakr donde el silencio y la amplitud de espacio transmiten una inefable
serenidad, así como la acogedora Plaza de la Liabi-Jauz donde los
atardeceres se acompañan con té y descanso, convierten a esta ciudad
en un magnifico rincón del planeta para no olvidar jamás. Mausoleo
de Los Samanidas Al frente de la Fortaleza,
en la profundidad del Parque Central de Bujará, en una plaza abierta
rodeada de árboles se levanta el Mausoleo de los Samanidas. A pesar de
ser pequeño por sus dimensiones, atrae la atención de los investigadores
de todo el mundo. Es objeto de los estudios de cualquier interesado en la historia
de los pueblos del Asia Central. Su construcción
se produce bajo el reinado de Ismael Samaní, el fundador de la dinastía
que lleva su apellido, conquistador de Bujará en el año 874 convirtiéndola
en su capital. No se conoce con certeza la fecha exacta
en la que se iniciaron los trabajos del mausoleo. Se cree que Ismael Samaní
ordenó su construcción en honor a su padre Nasrá I, muerto
en el año 892, pero en otra inscripción del mausoleo se recuerda
el nombre de su nieto Nasrá II, que gobernó en Bujará entre
los años 914-943. El mausoleo debía ser sólido
y acercar sus detalles hacia los de las sencillas construcciones de madera, muy
extendidas por entonces en la arquitectura de Bujará. De planta rectangular,
tiene en su techo una Cúpula semiesférica. El gran peso de
ésta obligó a aumentar el grosor de los muros sobre los que se apoya
hasta 1.8 metros. Tiene cuatro arcos de media punta en los muros, desde
los que se crea una vertiginosa malla de ladrillos cocidos interpuestos en varios
niveles y que forman un entramado de figuras que se repite por toda su extensión.
Alrededor del mausoleo, en su franja superior, aparece un cinturón de pequeños
arcos, diez por lado. El interior es una Sala Octaédrica
rodeada por un cinturón de arcos y columnas en los ángulos que imitan
formas de la arquitectura popular local. Todo está
construido bajo una técnica muy desarrollada y siguiendo principios proporciónales.
La época de los grandes matemáticos en el Asia Central abrió
la posibilidad de trasladar los principios de la geometría a la arquitectura.
En el mausoleo se conserva un gran respeto a las proporciones entre las distintas
partes del mismo lo que representa un alto nivel en la arquitectura de los siglos
IX y X. Un ejemplo es que la altura de sus paredes es la misma que la longitud
de la diagonal de su planta. Los relieves del exterior,
así como los del interior, las columnas y los arcos, continúan la
antigua tradición del antiguo arte sogdiano de tallado en madera. Sin embargo,
el máximo significado de este monumento lo representa el desarrollo de
la maravillosa técnica de ornamentación y trabajos de relieves con
ladrillos. El mausoleo transmite sin duda solemnidad y armonía. Minarete
Kalian Es difícil imaginarse la arquitectura
de esta ciudad museo sin el minarete Kalián, que representa para los siglos
XI y XII de la historia de Bujará, la misma importancia que para el periodo
anterior conlleva el Mausoleo de los Samanidas. Fue levantado
en el año 1127 en el centro de la antigua Shajristán, centro histórico
de la antigua Bujará, al frente de la vía principal, cuando el antiguo
minarete que se erigía en el mismo lugar fue derruido. Se construyó
con la parte de arriba de madera que se derrumbó no mucho después
llevándose consigo la mezquita que lindaba con él. Se reconstruyó
todo con ladrillo cocido bajo una extraordinaria elaboración. Está
dotado de una forma original y sólida sirviendo posteriormente como ejemplo
a innumerables otros que tomaron sus formas. La altura del minarete es ahora de
46 metros y sus cimientos alcanzan una profundidad de 10 metros (el diámetro
en la base es de 9 metros). Según aumenta la altura
el minarete se va estrechando hasta llegar a la corona rodeada por una decoración
con estalactitas. La corona tiene 16 estrechas y alargadas ventanas con forma
de arco apuntado. Aproximadamente en la mitad del tronco
del minarete se encuentra una sección con inscripciones arabescas. A uno
y otro lado, abajo y arriba, tres grandes franjas de terracota rellenas de combinaciones
de ladrillos que forman originales entramados. La última franja superior
está formada por detalles de figuras geométricas y en el medio un
mosaico de ladrillos con dibujos de letras situadas de forma inclinada, parecen,
a primera vista, una representación abstracta. Inmediatamente debajo de
las estalactitas de la cúpula se encuentra un friso de grandes cerámicas
cubiertas de azules barnizadas y con inscripciones en árabe.
El Minarete Kalián representa la grandeza del arte de los siglos XI y XII.
Los detalles de los dibujos son claramente proporcionales, con un diseño
preciso y cuidado, tiene un gran sentido del ritmo que aparece en las formas que
crean los ladrillos, alcanzando en todo su conjunto admirables cotas de armonía.
La Mezquita Kalián y la
Almadraza Miri-Arab La primera mitad del siglo XVI
nos da un extraordinario conjunto llamado Pai-Minar, situado a los pies del Minarete
Kalián, formado por una mezquita y una almadraza, ambas enfrentadas entre
sí. La Mezquita Kalían, o Masdllidi-dllumá
(Mezquita del Viernes) se comenzó a construir ya en el siglo XV y según
la inscripción de su fachada se terminó en 1514. Es una de las más
grandes del Asia Central (127 por 78 metros). Incluye un amplio patio interior
rodeado de galerías cubiertas por cúpulas de ladrillo. En época
de celebraciones religiosas puede dar cabida hasta 12000 personas. En el lado
opuesto al portal de entrada se encuentra el edificio principal coronado por una
gran cúpula cubierta de cerámica azul. En el patio, sobre los ejes
transversales, hay dos iwanes complementarios. La galería del portal principal
está decorada con relucientes dibujos de estrellas en mayólica,
arcos de distintas formas y finos revestimientos de ladrillo. Todo esto era ya
conocido en Samarcanda y con anterioridad, pero los constructores de Bujará
llevaron este estilo de decoración hasta un altísimo nivel que luego
se extendió más allá de las propias fronteras de Bujará.
La mezquita está unida por un pequeño puente al Minarete Kalián,
donde a través de una puerta se accede a la escalinata que conduce hasta
lo alto de éste desde donde se llamaba a la oración cinco veces
al día. Al frente de la mezquita se encuentra la
Almadraza Mirí-Arab, construida en tiempos del Khan Ybaidullí,
entre 1530 y 1536, en nombre del Sultán Abdullí, también
llamado Mirí-Arab. Al contrario que las almadrazas comunes, donde al lado
del auditorio se encuentra la sala de la mezquita, ésta fue convertida
en panteón donde no sólo se enterró al Sultán y sus
ayudantes de armas sino también al Khan de Bujará.
La estructura es similar al del resto de las almadrazas aunque las torres de las
esquinas no superan la altura de la segunda planta. Todo el complejo está
unido por pasillos interiores que comunican las habitaciones con las bases de
los ángulos. Desde la escalera principal se llega a una pequeña
sala sobre el vestíbulo de la primera planta y a un local cubierto por
una cúpula que se junta con la sala principal del auditorio y del panteón.
Estas salas forman el nudo principal arquitectónico entre el portal y el
patio interior. Una vez más nos encontramos con unas ornamentaciones brillantes
con diversos motivos que producen una imagen llena de belleza.
Liabi-Jaus De la cifra de
grandes conjuntos monumentales aparecidos en Bujará en el pasado, uno de
los últimos en el tiempo es el Liabi-Jaus ("la Orilla del Estanque").
Así se denomina al conjunto de edificios (dos almadrazas y una khanaka)
alrededor del mayor estanque de la ciudad. El Liabi-Jauz
se comienza a erigir en la segunda mitad del siglo XVI, en la época en
la que ya había un gran plantel de eminentes edificios de este tipo en
Bujará. Quizás sea el lugar más entrañable
de la ciudad. El Estanque, de 36 por 45.5 metros, está hecho de
grandes bloques de piedra. A él se acercaban los habitantes a recoger agua
en sus odres para el riego de las calles y otras necesidades. Está rodeado
de árboles centenarios que atraen hacia sus sombras hasta hoy en día
a ancianos, adultos y niños que pasan las calurosas tardes del verano jugando
al dominó, ajedrez o tirándose desde las viejas ramas de un árbol
al estanque que alcanza 6 metros de profundidad. Al Este
se encuentra la Almadraza de Nadir Diván-Beguí, construida
en 1622. Destaca su preciosa fachada completamente cubierta de azulejos. Unas
bellas figuras de dos grandes pájaros en vuelo, con una representación
del Sol, sobre azul oscuro y dibujos lacerados captan inmediatamente la atención
del viajero. La Almadraza de Kukeltash (1568-1569)
y la Khanaka de Nadir Diván-Beguí (1620) completan este núcleo
en el centro de la ciudad lleno de magia para visitantes y propios. Los
Tres Mercados La tendencia de la arquitectura en la
Bujará del siglo XVI se inclinó hacia las obras de carácter
público: bazares, baños, puentes y carabán-saraís.
En el cruce de los principales caminos de la antigua ciudad (Shajrishtán),
fue construido un complejo de cúpulas. Hoy en Bujará se las conoce
como la Primera, Segunda y Tercera Cúpulas. Eran unos
recintos abovedados sobre una parte de paso de las calles a los que se unían
un gran número de galerías para los comercios y talleres de los
artesanos. La primera se situaba en la principal intersección
de vías de la antigua Shajristán. Su nombre es Takí-Zargarán,
"Cúpula de los Orfebres". De planta rectangular descansa sobre
ocho arcos. Se construyeron cuatro grandes nichos en su interior y ocho por el
lado exterior. Otras dieciséis galerías también cubiertas
por pequeñas cúpulas abrazaban a la cúpula y el tambor centrales.
Aquí se encontraban los artesanos y las tiendas con su pequeña producción
de orfebrería. Desde el amanecer hasta la noche
se movía allí el comercio, se escuchaba el continuo bullicio de
las gentes, el ininterrumpido sonar de los martillos y los gritos de los vaqueros
que se abrían paso por el lugar más frecuentado de la antigua Bujará.
Si seguimos desde Takí-Zargarán hacia el Sur por el camino adoquinado
nos encontramos con la segunda cúpula, Takí-Tilpak-Furushán,
de 1577, uno de los más extraordinarios bazares de esta época. Aquí
se producía el comercio de prendas para cubrir la cabeza y productos de
seda y lana. "Takí" abría pronto por la mañana
y nadie lo podía dejar hasta que no aparecía la oscuridad de la
noche. La cúpula central está rodeada por una galería cubierta
de pequeñas bóvedas por la cual se distribuyen los locales de los
artesanos. Las entradas aparecen cubiertas por portales que se alargan dando espacio
para las tiendas. En el interior siempre reinaba la media luz y el frescor.
La tercera cúpula Taki-Sarafán, se encuentra sobre el antiguo
canal Shajrud de la ciudad. Aquí bajo este conjunto, de portales rectangulares
con arco de media punta, se cambiaba el dinero de los distintos países
que traían las caravanas de la Ruta de la Seda. La cúpula central
se apoya en cuatro arcos los cuales se corresponden con los nervios de la superficie
interior. Hoy en día aún sigue funcionando
este complejo como lugar de comercio artesanal en el que, a todo lo largo de él
se distribuyen las tiendas en las que se venden alfombras, metales tallados, sedas,
paños bordados, joyas y otros artículos manufacturados. | JIVA |  |
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Jiva se encuentra casi en el extremo occidental del país, al otro lado
de los desiertos más grandes del Asia Central (Kara-Kum y Kizil-Kum), en
la región de Joresem y a 30 kilómetros de su capital Urguench.
La ciudad se compone de dos partes diferenciadas, la Fortaleza (Ichán-kalá)
o Antigua Ciudadela, rodeada por una gran muralla de ladrillos y adobe que alcanza
hasta 6 metros de anchura en algunos tramos y en la que viven más de tres
mil personas y el resto de la ciudad (Dishán-Kalá) con una
población algo superior a los 40.000 habitantes.
Después de la espléndida arquitectura de Samarcanda y las monumentales
construcciones de la bella Bujará, la arquitectura de la lejana Jiva puede
parecer en un principio no tan interesante. Pero esta impresión desaparece
rápidamente cuando se conoce de cerca la obra de los arquitectos Jivenses.
En Jiva hay una gran cantidad de monumentos aglomerados
en un pequeño espacio fortificado, muchos de los cuales no han sido dañados
por el paso de los años y representan una variada manifestación
del arte islámico. Dependencias de los khanes, locales donde se fabricaba
moneda, el aren, almadrazas y mezquitas se encuentran dentro de la muralla que
rodea la Ciudadela de Jiva Ichán-Kalá.
La arquitectura de Jiva es por lo general joven, de hecho Jiva pasó a ser
capital de Joresem en la primera mitad del siglo XIX y su rápido florecimiento
coincide con esa etapa. Pero todo lo que se nos presenta ante nuestros ojos es
el resultado del desarrollo de la rica historia arquitectónica de la antigua
ciudad. La ciudad de Jiva se conoce por fuentes escritas
desde el siglo X d.C. Pero los datos arqueológicos permiten aproximar la
fecha de su aparición hasta los últimos siglos a.C. En 1997 celebró
el 2500 aniversario. Una antigua leyenda afirma que Jiva apareció como
un pequeño asentamiento alrededor de un pozo de agua ("jeibak",
una expresión de alegría en el antiguo dialecto local) entre el
desértico camino que iba desde Merv (capital de la XIII Satrapía
persa, la Partia, hoy en Turkmenistán) hasta la que era capital de Joresem,
Urguench. En el desarrollo de la arquitectura de Jiva se
distinguen tres periodos, el primero que abarca los siglos de la ocupación
mogol, el segundo que representa la época en la que se consolidan los khanes
uzbecos (siglos XVI-XVIII) y una última que coincide con el florecimiento
de la región y que comienza en el último cuarto del siglo XVIII
prolongándose hasta comienzos del XX. Durante todo este tiempo el lugar
ha sido objeto de numerosas construcciones convirtiéndola en uno de los
lugares más maravillosos del Asia Central. Es de destacar entre el gran
número de monumentos la Mezquita Dllumá, del siglo XI, con
sus más de doscientas columnas de madera de las que todavía algunas
se han mantenido hasta nuestros días. Viéndola es inevitable no
encontrar parecidos con la grandiosa Mezquita de Córdoba en cuanto a la
utilización de las columnas. Jiva es un lugar inolvidable
en cuyo interior se parece estar en una época del pasado rodeados por esa
enorme cantidad de monumentos entre los cuales no hay coches, y sólo los
peatones entre las adoquinadas calles son dueños del lugar.
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