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UZBEKISTAN - SITIOS DE INTERÉS
 

Para descubrir las maravillas de Uzbekistán iniciaremos nuestro recorrido por Tashkent, capital de país. De aquí viajaremos hacia la impresionante ciudad de Samarcanda, para continuar por Bujará, antigua escala de la Ruta de la Seda. Finalizaremos en Jiva, donde encontraremos numerosas bellezas arquitectónicas.

TASHKENT


La capital de la República de Uzbekistán, Tashkent, es una ciudad con más de 2 millones de habitantes y la más grande de toda Asia Central. Es moderna para los niveles de la región; dotada de metro, tranvías, trolebuses y autobuses, teatros, escuelas superiores, bibliotecas y museos. Su localización, al este del país, en las regiones mejor tratadas por la geografía del suelo, la ha permitido crecer entre innumerables jardines y parques que la convierten en un lugar muy atractivo para pasear.

Breve Historia

Shash, el antiguo nombre de la región en el valle del río Chirchik, y también nombre de su ciudad más importante, se citaba ya en los anales chinos desde los siglos II y I a.C. En un edicto se encuentran referencias a un antiguo monasterio budista en la ciudad. Sólo en el siglo XI toma el nombre actual de Tashkent, bajo los Karajanidas. La ciudad se emplaza en uno de los más famosos pasos que transcurrían entre el Este y el Oeste, uniendo incluso los caminos hasta la India.

Durante los siglos de la Alta Edad Media fue centro y lugar de residencia de los nobles locales de las dinastías sogdianas. La residencia principal tenía una extensión de aproximadamente 5 kilómetros en círculo. Hacia su parte suroeste se erigía un edificio de culto en el cual dos veces al año se realizaba una solemne celebración. Sobre un trono dorado se situaba una urna con restos mortales de los antepasados de los reyes y se hacía una solemne ceremonia. Seguramente los restos de este palacio se encuentren en la colina Ming-Yriuk, parte que todavía se alza cerca de la calle de los proletarios.

En la época Timurida, Tashkent se desarrolla al igual que el resto de las ciudades, y renace como un centro de comercio y producción artesanal. En el siglo XVI alcanza un gran esplendor, es cuando alrededor de los palacios de los nobles locales se agrupan poetas, científicos y músicos. En esta época se construyen no pocos edificios representativos de la arquitectura de la época como el Mausoleo del Imán Mujamed Abú-Bakra, Kafal-Shashí. Posteriormente la ciudad es víctima de las crueles guerras entre la nobleza local y los kanes de Bujará, a quienes terminó perteneciendo, pero incluso con la decadencia generalizada de las ciudades en Asia Central con la disgregación de los timuridas, Tashkent continuó siendo un centro de gravedad en la región en donde ni el comercio ni los oficios murieron.

Ya en el siglo XIX fue conquistada por el kanato de Kokand bajo el cual la ciudad adquirió de nuevo mayor importancia y con la conquista de la Rusia Zarista se convirtió en la ciudad más importante del Turquestán, transformándose en su capital desde 1867 y creciendo en población e industria hasta llegar hoy en día a ser la ciudad con más habitantes del Asia Central.

El 26 de Abril de 1966 se produjo en Tashkent un terremoto que derribó prácticamente toda la zona céntrica de la capital, pero gracias a la ayuda de las demás repúblicas soviéticas fue todo rápidamente reconstruido.

Principales Sitios de Interés

En Tashkent se pueden visitar algunas almadrazas de los siglos XVI como la de Kukeltash, la de Barak-kan o el Mausoleo de Kafal-Shashí y el de Zainudín-Bobó entre los más importantes.

En 1997 se inauguró el Museo de Tamerlán, en el centro de la ciudad. El edificio es muy lujoso y aunque la colección es modesta no deja de ser un conjunto importante. También el Museo de Geología es interesante. El visitante puede disfrutar igualmente del Teatro de la Opera y Ballet "Alixer Navoí" de Tashkent o visitar el Gran Bazar Chor-su.

Tashkent es una ciudad distinta en cierta medida al resto de las grandes ciudades de Uzbekistán y sin duda alguna, allí el visitante se siente al borde del Uzbekistán encantado y sobrecogedor de Samarcanda y Bujará y las sensaciones modernas de sus rincones y nuevos edificios en donde todo se mueve a ritmo de capital.

SAMARCANDA (SAMARKANDA)


La bella ciudad de Samarcanda, situada a orillas del río Zeravshán, es una de las más antiguas del Asia Central. Aunque no se conoce la fecha exacta de su fundación sus orígenes se remontan hasta el periodo en el que los persas conquistaron la zona, hace más de 2500 años. Ya a mediados del primer milenio a.C. existía como un gran centro de comercio de esclavos.

Fue una de las ciudades más importantes de la Ruta de la Seda que unía los centros de imperios tan alejados como el Romano y el Chino. Por ella han pasado culturas tan dispares como la persa, la griega a través de la conquista de Alejandro Magno, la árabe, la mogol y la rusa-soviética. Tamerlán la hizo capital de su imperio a finales del Siglo XIV y fue entonces cuando experimentó un florecimiento sin igual. Sus monumentales construcciones son un claro ejemplo de la grandeza de aquella época. La plaza del Reguistán, la joya de Samarcanda con sus tres imponentes almadrazas, el Mausoleo en el que yacen los restos mortales de Tamerlán, la Necrópolis de Shají-Zindá, el famoso Observatorio de Uluz-Bek en el que desarrolló sus investigaciones astronómicas obteniendo datos utilizados en todo el mundo hasta casi el siglo XX, la gigantesca Mezquita de Bibí Janim, esposa favorita de Tamerlán, dejan en el visitante una impresión imborrable por su belleza. No hay que olvidar que Samarcanda ocupa un lugar de privilegio dentro del arte islámico del Asia Central.

Necropolis de Shaji Zinda

Situada al noreste del Bazar de Samarcanda, es una necrópolis que ha ido creciendo a lo largo de los siglos desde la Edad Media. Shají Zindá significa "Rey vivo" en alusión al primo de Mahoma Kusam Ibn-abbás. Cuenta la leyenda, que allá por el siglo VII estando los árabes realizando la oración, se vieron sorprendidos por un ataque de infieles. Kusam herido, tuvo que ser ocultado en un pozo de agua o en algún lugar bajo la tierra en donde permaneció vivo para la eternidad.

La necrópolis histórica es un conjunto distribuido a lo largo de una calle que termina con el más importante y antiguo de sus mausoleos, el que corresponde a Kusam, de finales del siglo X ó principios del XI. Éste sufrió una importante reconstrucción en los siglos XIV-XV, además de haber acusado fuertemente el deterioro del tiempo. Un viajero árabe, Ibn-Batuta, nos dejó escrita una descripción de sus lujosos interiores decorados con estrellas blancas de ocho puntas sobre fondos azules vivos, columnas de mármol verde, negro, blanco y rojo y revestimientos en las paredes de pan de oro que hasta hoy no han pervivido.

El conjunto actual se abre con un Portal, construido bajo el reinado de Uluzbek en los años 1434-1435 en nombre de su hijo Abdalasís, de estilo clásico centroasiático con un arco apuntado y con esculpidos de mosaicos. Tras el portal se pasa a una pequeña plaza en la que se encuentra una Mezquita de Invierno y una almadraza, ambas del siglo XIX. Unas escaleras (que los peregrinos subían besando cada uno de los peldaños y que la leyenda hace contar al subir y al bajar quedando los que contaron bien libres de pecados) llevan hasta el camino principal donde se encuentran los bellos mausoleos prodigados desde principios del siglo XIV.

El primero que se encuentra, todavía a medio camino de las escaleras, fue construido en el primer tercio del siglo XIV. Está formado por dos recintos cuadrados coronados por sendas cúpulas ojivales, dedicándose el más grande a la oración. Es incierto el dato sobre su adscripción aunque la tradición popular lo atribuya a la ama nodriza de Tamerlán y su respectiva hija. Al final de la escalinata se encuentran al principio varios mausoleos relacionados con Tamerlán y construidos a partir de 1376, como el Tuglú-Tekín en honor del Emir Juseín, uno de los mejores generales de Tamerlan y en el que también están enterrados su hijo y la del Emir Jodllam; o el que la hermana de Tamerlán, Kutlug-Turkán-Aká, mandó edificar para su hija Shadí-Mulk-Aká; o el de la otra hermana de Tamerlán Shirín-Bika-Aká situado junto a ellos.

Shají Zindá es un lugar especial que trasmite una inefable calma desde que se penetra en su recinto. El silencio que no cesa y los colores azules y brillantes de los mosaicos que cubren las fachadas y el sonido seco de los pasos en el suelo adoquinado, dejan una impresión difícil de olvidar en esta hermosa Necrópolis de Samarcanda.

Gur Emir

Entre los monumentales complejos de Samarcanda, aparecidos a principios del siglo XV se distinguió el construido por Tamerlán en honor de su nieto Myjamed-Sultan y conocido por el nombre de Gur Emir. El complejo tenía una almadraza y una khanaka (palacio destinado a alojar a invitados especiales y profesores extranjeros que llegaban para impartir las clases magistrales), situadas al lado del palacio de su nieto Mujamed. Sin embargo cuando éste murió súbitamente al volver de su campaña en Asia Menor, en 1403, Tamerlán ordenó la construcción de un majestuoso mausoleo.

La madraza no era muy grande, de planta rectangular, tenía 29 habitaciones en cada una de las cuales vivían dos estudiantes. A través de un patio ajardinado se unía con la khanaka situada enfrente. Este patio estaba rodeado de un muro, tenía cuatro abovedados iwanes (grandes salas abiertas por el frente y generalmente cubiertas con una cúpula) en los ejes y cuatro minaretes en las esquinas.

De este complejo sólo se han conservado las ruinas del Muro Sur y el Portal Principal de entrada cuya superficie está completamente cubierta de composiciones de mosaicos con tonos brillantes y finos grabados de figuras geométricas y motivos florales.

El Mausoleo fue construido en un estilo innovador para la época, siguiendo una corriente aparecida a principios del siglo XV dominada por los principios del arte centroasiático y de las tendencias orientales más cercanas. Su construcción comenzó a principios del año 1403 y aunque se prolongó más de lo previsto, estuvo completamente terminado a finales de 1404 cuando el propio Tamerlán no conforme con la altura de la cúpula exterior ordenó aumentarla.

Los enterramientos se encuentran en una pequeña cripta subterránea. En la sala principal se encuentran las tumbas decorativas labradas en mármoles, onís, e incluso en la del propio Tamerlán con nefrita. La pared interior esta cubierta en su base por un panel de mármol que la rodea. Toda la extensa superficie del interior está decorada con numerosos ornamentos y pinturas de bajorrelieve con predominio de oro en los trazos. El suelo esta formado por losas cubiertas de mármol. Una valla tallada, también en mármol, rodea el recinto en el que se agrupan las tumbas. En el exterior lo corona una fantástica Cúpula Nervada cubierta de mosaicos azules y figuras geométricas. Todo el conjunto se diferencia por sus rasgos solemnes y monumentales.

Durante el siglo XV fueron enterrándose diferentes miembros de la familia de Tamerlán, el primero fue Mir-Seid-Bereké, muerto en 1403, después los restos mortales de Tamerlán y su nieto, que yacían enterrados en la Khanata fueron traslados al Gur Emir. Después del asesinato de Uluz Bek, también sus restos mortales y los de dos jóvenes hijos suyos fueron sepultados allí. Otros miembros de la familia de los Timuridas se encuentran enterrados alrededor del Mausoleo.

El Gur Emir nos alumbra con su sencillez y grandeza, con sus formas arquitectónicas y con la monumentalidad de la riqueza que lo adorna. Es sin duda uno de los sitios más impresionantes del Asia Central.

Plaza del Reguistán

Mil años atrás, cuando la vida principal de Samarcanda se concentraba en el viejo Afrossiav, a sus alrededores ya existían asentamientos de comerciantes y oficiantes. Entre estos lugares, por los que corrían grandes extensiones de canales, ya existía la plaza que recibía el nombre de Reguistán: "lugar de tierra".

Como resultado de las campañas mongolas la vida en el derruido Afrossiav se trasladó poco a poco hacia la plaza, que pronto se convirtió en el centro de Samarcanda. Uluz-Bek decidió convertir la plaza en un complejo arquitectónico, y durante el segundo cuarto del siglo XV se construyeron la Almadraza de Uluz-Bek, la Khanaka del mismo nombre, un Carabán-sarai y dos Mezquitas, la de Kukeltash y la de Mukat. De ello sólo queda la Almadraza de Uluz-Bek, ya que aobre los cimientos de lo demás se construyeron las dos otras almadrazas que se unen en esta maravilla del Asia Central, siendo una de las expresiones del arte islámico más representativas del mundo.

En una inscripción sobre azulejo se encuentra la fecha de 1420 como dato sobre la finalización de los trabajos de la Almadraza de Uluz-Bek. En otros azulejos aparecen las fechas de 1417 y 1419 señalando, por lo visto, el periodo de ornamentación final. Terminada en calidad de centro superior de estudios en el que se impartían clases de teología, astronomía, filosofía o matemáticas, tuvo como profesores al mismo Uluzbek y al astrónomo Kazi-zadé-Rumí entre otros.

La Almadraza de planta rectangular, tiene 81metros de largo por 56 metros de ancho. La fachada principal, orientada hacia la plaza, tiene un gran arco de 16.5 metros desde el cual un corredor que se dobla, lleva hasta el patio interior. En el lado opuesto a la entrada se encuentra una Mezquita de Invierno. Está flanqueada por cuatro minaretes y el patio esta rodeado por dos plantas con 56 habitaciones en las que vivían dos estudiantes por cada una. La fachada está cubierta de mosaicos con distintos dibujos geométricos que incrementan el efecto dinámico sobre todo en el tímpano y laterales del arco. En la fachada dominan distintos sistemas de estrellas que brillan en azul sobre un fondo amarillento de mármoles y terracotas. Todo ello desde el frente es como si se hubiera extendido una gigantesca alfombra con dibujos florales y geométricos incrustados en vivos colores.

En el siglo XVII la cabeza del poder estaba representada por el poderoso Yalangtush Bajadir, de la familia de los Alchines. Bajo su reinado se ejecutó su plan de reforma de la plaza. Incluía una Almadraza Shir-Dor ("amor tenido"), situada en frente de la de Uluzbek y la Almadraza-Mezquita Tillia-Kari ("dorada"), situada entre las dos al norte, ambas de similar estructura. La primera (1619-1636) tiene en su fachada el dibujo de unos tigres, con unos soles de cara oriental sobre sus lomos, atacando a unos gamos. Un mosaico, sin duda, excepcional. La segunda, en el lado oeste, tiene además una Mezquita de Invierno a la que se llega desde el patio interior, con una bella cúpula azulada y dos galerías a los lados todo ornamentado con detalles en oro.

Las antiguas habitaciones de las almadrazas se han convertido hoy en pequeños comercios donde se venden telas, artesanía y pequeñas antigüedades que atraen la atención del visitante. La Plaza del Reguistán es la joya de Samarcanda, un lugar magnífico por su color y grandiosidad que señala el esplendor de la época Timurida.

BUJARÁ


Bujará conquista al viajero por su especial encanto. Situada en el tramo central de Uzbekistán, antes de que comiencen las inhóspitas tierras de los desiertos, Bujará era una de las ciudades más importantes de la Ruta de la Seda.

De Bujará no se conoce con exactitud la época de su fundación, pero, al igual que Jiva, celebró en el año 1997 su 2500 aniversario. En el siglo VI d.C. tomó el nombre sogdiano de Numidllkat, y ya entre los siglos VII-VIII se llamó Pujó, Bujó y Bugué (así es como ha pasado transcrita a las fuentes chinas de la época).

Bujará es una ciudad que maravilla por el número de sus monumentos que conviven con sus habitantes en una increíble simbiosis, creando un ambiente que envuelve al visitante en esta ciudad museo. Desde su temprana arquitectura de los siglos X-XII hasta las más modernas construcciones del siglo XVIII se encuentran lugares que sin estar cubiertos por la fama de los de Samarcanda atraen la atención por su valor de conjunto. Tanto los monumentos de la ciudad como los que se encuentran en las afueras como el Palacio de Verano de los últimos emires (Mají-jossá) o la Necrópolis Chor-Bakr donde el silencio y la amplitud de espacio transmiten una inefable serenidad, así como la acogedora Plaza de la Liabi-Jauz donde los atardeceres se acompañan con té y descanso, convierten a esta ciudad en un magnifico rincón del planeta para no olvidar jamás.

Mausoleo de Los Samanidas

Al frente de la Fortaleza, en la profundidad del Parque Central de Bujará, en una plaza abierta rodeada de árboles se levanta el Mausoleo de los Samanidas. A pesar de ser pequeño por sus dimensiones, atrae la atención de los investigadores de todo el mundo. Es objeto de los estudios de cualquier interesado en la historia de los pueblos del Asia Central.

Su construcción se produce bajo el reinado de Ismael Samaní, el fundador de la dinastía que lleva su apellido, conquistador de Bujará en el año 874 convirtiéndola en su capital.

No se conoce con certeza la fecha exacta en la que se iniciaron los trabajos del mausoleo. Se cree que Ismael Samaní ordenó su construcción en honor a su padre Nasrá I, muerto en el año 892, pero en otra inscripción del mausoleo se recuerda el nombre de su nieto Nasrá II, que gobernó en Bujará entre los años 914-943.

El mausoleo debía ser sólido y acercar sus detalles hacia los de las sencillas construcciones de madera, muy extendidas por entonces en la arquitectura de Bujará. De planta rectangular, tiene en su techo una Cúpula semiesférica. El gran peso de ésta obligó a aumentar el grosor de los muros sobre los que se apoya hasta 1.8 metros. Tiene cuatro arcos de media punta en los muros, desde los que se crea una vertiginosa malla de ladrillos cocidos interpuestos en varios niveles y que forman un entramado de figuras que se repite por toda su extensión. Alrededor del mausoleo, en su franja superior, aparece un cinturón de pequeños arcos, diez por lado.

El interior es una Sala Octaédrica rodeada por un cinturón de arcos y columnas en los ángulos que imitan formas de la arquitectura popular local.

Todo está construido bajo una técnica muy desarrollada y siguiendo principios proporciónales. La época de los grandes matemáticos en el Asia Central abrió la posibilidad de trasladar los principios de la geometría a la arquitectura. En el mausoleo se conserva un gran respeto a las proporciones entre las distintas partes del mismo lo que representa un alto nivel en la arquitectura de los siglos IX y X. Un ejemplo es que la altura de sus paredes es la misma que la longitud de la diagonal de su planta.

Los relieves del exterior, así como los del interior, las columnas y los arcos, continúan la antigua tradición del antiguo arte sogdiano de tallado en madera. Sin embargo, el máximo significado de este monumento lo representa el desarrollo de la maravillosa técnica de ornamentación y trabajos de relieves con ladrillos. El mausoleo transmite sin duda solemnidad y armonía.

Minarete Kalian

Es difícil imaginarse la arquitectura de esta ciudad museo sin el minarete Kalián, que representa para los siglos XI y XII de la historia de Bujará, la misma importancia que para el periodo anterior conlleva el Mausoleo de los Samanidas.

Fue levantado en el año 1127 en el centro de la antigua Shajristán, centro histórico de la antigua Bujará, al frente de la vía principal, cuando el antiguo minarete que se erigía en el mismo lugar fue derruido. Se construyó con la parte de arriba de madera que se derrumbó no mucho después llevándose consigo la mezquita que lindaba con él. Se reconstruyó todo con ladrillo cocido bajo una extraordinaria elaboración. Está dotado de una forma original y sólida sirviendo posteriormente como ejemplo a innumerables otros que tomaron sus formas. La altura del minarete es ahora de 46 metros y sus cimientos alcanzan una profundidad de 10 metros (el diámetro en la base es de 9 metros).

Según aumenta la altura el minarete se va estrechando hasta llegar a la corona rodeada por una decoración con estalactitas. La corona tiene 16 estrechas y alargadas ventanas con forma de arco apuntado.

Aproximadamente en la mitad del tronco del minarete se encuentra una sección con inscripciones arabescas. A uno y otro lado, abajo y arriba, tres grandes franjas de terracota rellenas de combinaciones de ladrillos que forman originales entramados. La última franja superior está formada por detalles de figuras geométricas y en el medio un mosaico de ladrillos con dibujos de letras situadas de forma inclinada, parecen, a primera vista, una representación abstracta. Inmediatamente debajo de las estalactitas de la cúpula se encuentra un friso de grandes cerámicas cubiertas de azules barnizadas y con inscripciones en árabe.

El Minarete Kalián representa la grandeza del arte de los siglos XI y XII. Los detalles de los dibujos son claramente proporcionales, con un diseño preciso y cuidado, tiene un gran sentido del ritmo que aparece en las formas que crean los ladrillos, alcanzando en todo su conjunto admirables cotas de armonía.

La Mezquita Kalián y la Almadraza Miri-Arab

La primera mitad del siglo XVI nos da un extraordinario conjunto llamado Pai-Minar, situado a los pies del Minarete Kalián, formado por una mezquita y una almadraza, ambas enfrentadas entre sí.

La Mezquita Kalían, o Masdllidi-dllumá (Mezquita del Viernes) se comenzó a construir ya en el siglo XV y según la inscripción de su fachada se terminó en 1514. Es una de las más grandes del Asia Central (127 por 78 metros). Incluye un amplio patio interior rodeado de galerías cubiertas por cúpulas de ladrillo. En época de celebraciones religiosas puede dar cabida hasta 12000 personas. En el lado opuesto al portal de entrada se encuentra el edificio principal coronado por una gran cúpula cubierta de cerámica azul. En el patio, sobre los ejes transversales, hay dos iwanes complementarios. La galería del portal principal está decorada con relucientes dibujos de estrellas en mayólica, arcos de distintas formas y finos revestimientos de ladrillo. Todo esto era ya conocido en Samarcanda y con anterioridad, pero los constructores de Bujará llevaron este estilo de decoración hasta un altísimo nivel que luego se extendió más allá de las propias fronteras de Bujará.

La mezquita está unida por un pequeño puente al Minarete Kalián, donde a través de una puerta se accede a la escalinata que conduce hasta lo alto de éste desde donde se llamaba a la oración cinco veces al día.

Al frente de la mezquita se encuentra la Almadraza Mirí-Arab, construida en tiempos del Khan Ybaidullí, entre 1530 y 1536, en nombre del Sultán Abdullí, también llamado Mirí-Arab. Al contrario que las almadrazas comunes, donde al lado del auditorio se encuentra la sala de la mezquita, ésta fue convertida en panteón donde no sólo se enterró al Sultán y sus ayudantes de armas sino también al Khan de Bujará.

La estructura es similar al del resto de las almadrazas aunque las torres de las esquinas no superan la altura de la segunda planta. Todo el complejo está unido por pasillos interiores que comunican las habitaciones con las bases de los ángulos. Desde la escalera principal se llega a una pequeña sala sobre el vestíbulo de la primera planta y a un local cubierto por una cúpula que se junta con la sala principal del auditorio y del panteón. Estas salas forman el nudo principal arquitectónico entre el portal y el patio interior. Una vez más nos encontramos con unas ornamentaciones brillantes con diversos motivos que producen una imagen llena de belleza.

Liabi-Jaus

De la cifra de grandes conjuntos monumentales aparecidos en Bujará en el pasado, uno de los últimos en el tiempo es el Liabi-Jaus ("la Orilla del Estanque"). Así se denomina al conjunto de edificios (dos almadrazas y una khanaka) alrededor del mayor estanque de la ciudad.

El Liabi-Jauz se comienza a erigir en la segunda mitad del siglo XVI, en la época en la que ya había un gran plantel de eminentes edificios de este tipo en Bujará.

Quizás sea el lugar más entrañable de la ciudad. El Estanque, de 36 por 45.5 metros, está hecho de grandes bloques de piedra. A él se acercaban los habitantes a recoger agua en sus odres para el riego de las calles y otras necesidades. Está rodeado de árboles centenarios que atraen hacia sus sombras hasta hoy en día a ancianos, adultos y niños que pasan las calurosas tardes del verano jugando al dominó, ajedrez o tirándose desde las viejas ramas de un árbol al estanque que alcanza 6 metros de profundidad.

Al Este se encuentra la Almadraza de Nadir Diván-Beguí, construida en 1622. Destaca su preciosa fachada completamente cubierta de azulejos. Unas bellas figuras de dos grandes pájaros en vuelo, con una representación del Sol, sobre azul oscuro y dibujos lacerados captan inmediatamente la atención del viajero.

La Almadraza de Kukeltash (1568-1569) y la Khanaka de Nadir Diván-Beguí (1620) completan este núcleo en el centro de la ciudad lleno de magia para visitantes y propios.

Los Tres Mercados

La tendencia de la arquitectura en la Bujará del siglo XVI se inclinó hacia las obras de carácter público: bazares, baños, puentes y carabán-saraís. En el cruce de los principales caminos de la antigua ciudad (Shajrishtán), fue construido un complejo de cúpulas. Hoy en Bujará se las conoce como la Primera, Segunda y Tercera Cúpulas. Eran unos recintos abovedados sobre una parte de paso de las calles a los que se unían un gran número de galerías para los comercios y talleres de los artesanos.

La primera se situaba en la principal intersección de vías de la antigua Shajristán. Su nombre es Takí-Zargarán, "Cúpula de los Orfebres". De planta rectangular descansa sobre ocho arcos. Se construyeron cuatro grandes nichos en su interior y ocho por el lado exterior. Otras dieciséis galerías también cubiertas por pequeñas cúpulas abrazaban a la cúpula y el tambor centrales. Aquí se encontraban los artesanos y las tiendas con su pequeña producción de orfebrería.

Desde el amanecer hasta la noche se movía allí el comercio, se escuchaba el continuo bullicio de las gentes, el ininterrumpido sonar de los martillos y los gritos de los vaqueros que se abrían paso por el lugar más frecuentado de la antigua Bujará.

Si seguimos desde Takí-Zargarán hacia el Sur por el camino adoquinado nos encontramos con la segunda cúpula, Takí-Tilpak-Furushán, de 1577, uno de los más extraordinarios bazares de esta época. Aquí se producía el comercio de prendas para cubrir la cabeza y productos de seda y lana. "Takí" abría pronto por la mañana y nadie lo podía dejar hasta que no aparecía la oscuridad de la noche. La cúpula central está rodeada por una galería cubierta de pequeñas bóvedas por la cual se distribuyen los locales de los artesanos. Las entradas aparecen cubiertas por portales que se alargan dando espacio para las tiendas. En el interior siempre reinaba la media luz y el frescor.

La tercera cúpula Taki-Sarafán, se encuentra sobre el antiguo canal Shajrud de la ciudad. Aquí bajo este conjunto, de portales rectangulares con arco de media punta, se cambiaba el dinero de los distintos países que traían las caravanas de la Ruta de la Seda. La cúpula central se apoya en cuatro arcos los cuales se corresponden con los nervios de la superficie interior.

Hoy en día aún sigue funcionando este complejo como lugar de comercio artesanal en el que, a todo lo largo de él se distribuyen las tiendas en las que se venden alfombras, metales tallados, sedas, paños bordados, joyas y otros artículos manufacturados.

JIVA


Jiva se encuentra casi en el extremo occidental del país, al otro lado de los desiertos más grandes del Asia Central (Kara-Kum y Kizil-Kum), en la región de Joresem y a 30 kilómetros de su capital Urguench.

La ciudad se compone de dos partes diferenciadas, la Fortaleza (Ichán-kalá) o Antigua Ciudadela, rodeada por una gran muralla de ladrillos y adobe que alcanza hasta 6 metros de anchura en algunos tramos y en la que viven más de tres mil personas y el resto de la ciudad (Dishán-Kalá) con una población algo superior a los 40.000 habitantes.

Después de la espléndida arquitectura de Samarcanda y las monumentales construcciones de la bella Bujará, la arquitectura de la lejana Jiva puede parecer en un principio no tan interesante. Pero esta impresión desaparece rápidamente cuando se conoce de cerca la obra de los arquitectos Jivenses.

En Jiva hay una gran cantidad de monumentos aglomerados en un pequeño espacio fortificado, muchos de los cuales no han sido dañados por el paso de los años y representan una variada manifestación del arte islámico. Dependencias de los khanes, locales donde se fabricaba moneda, el aren, almadrazas y mezquitas se encuentran dentro de la muralla que rodea la Ciudadela de Jiva Ichán-Kalá.

La arquitectura de Jiva es por lo general joven, de hecho Jiva pasó a ser capital de Joresem en la primera mitad del siglo XIX y su rápido florecimiento coincide con esa etapa. Pero todo lo que se nos presenta ante nuestros ojos es el resultado del desarrollo de la rica historia arquitectónica de la antigua ciudad.

La ciudad de Jiva se conoce por fuentes escritas desde el siglo X d.C. Pero los datos arqueológicos permiten aproximar la fecha de su aparición hasta los últimos siglos a.C. En 1997 celebró el 2500 aniversario. Una antigua leyenda afirma que Jiva apareció como un pequeño asentamiento alrededor de un pozo de agua ("jeibak", una expresión de alegría en el antiguo dialecto local) entre el desértico camino que iba desde Merv (capital de la XIII Satrapía persa, la Partia, hoy en Turkmenistán) hasta la que era capital de Joresem, Urguench.

En el desarrollo de la arquitectura de Jiva se distinguen tres periodos, el primero que abarca los siglos de la ocupación mogol, el segundo que representa la época en la que se consolidan los khanes uzbecos (siglos XVI-XVIII) y una última que coincide con el florecimiento de la región y que comienza en el último cuarto del siglo XVIII prolongándose hasta comienzos del XX. Durante todo este tiempo el lugar ha sido objeto de numerosas construcciones convirtiéndola en uno de los lugares más maravillosos del Asia Central. Es de destacar entre el gran número de monumentos la Mezquita Dllumá, del siglo XI, con sus más de doscientas columnas de madera de las que todavía algunas se han mantenido hasta nuestros días. Viéndola es inevitable no encontrar parecidos con la grandiosa Mezquita de Córdoba en cuanto a la utilización de las columnas.

Jiva es un lugar inolvidable en cuyo interior se parece estar en una época del pasado rodeados por esa enorme cantidad de monumentos entre los cuales no hay coches, y sólo los peatones entre las adoquinadas calles son dueños del lugar.




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