InicioInformación PrácticaSituación y GeografíaHistoriaArte y CulturaSitios de interés
GastronomíaComprasGente y CostumbresEntretenimientoTransporte


EGIPTO - SITIOS DE INTERÉS
 

Egipto conserva las huellas de una civilización que fascina enormemente aún hoy en día, la faraónica, con una antigüedad de 5.000 millones de años. Hemos dividido el país en 6 zonas. Iniciaremos nuestro recorrido por El Cairo, la capital del país, para trasladarnos después a la zona conocida como Alto Egipto, donde visitaremos Luxor y Assuán, entre otras poblaciones. De aquí viajaremos hacia Alejandría y el Delta del Nilo, para continuar por el Canal de Suez y la Península del Sinaí. Concluiremos nuestro viaje por un breve recorrido por los principales Oasis de Egipto.

EL CAIRO

La capital egipcia es conocida por los habitantes del país como Um al Dunya, la "Madre del Mundo", ya que en ella se encuentran muestras de una de las principales culturas del mundo. El recorrido puede iniciarse por las maravillosas pirámides, símbolo del país.

PIRÁMIDES Y OTROS RESTOS FARAÓNICOS

De las Siete Maravillas del Mundo las Pirámides de Egipto son las únicas que han conseguido sobrevivir al paso del tiempo. Contemplar estas construcciones es realmente impresionante, a pesar de haberlas visto numerosas veces en televisión, fotografías y publicaciones nada es comparable con disfrutarlas al natural. Si, además, se piensa en cómo fueron construidas y cuántos esclavos fueron necesarios para mover los bloques de piedra y subirlos hasta la cima, el sentimiento de respeto y asombro es inevitable.

Gizeh

El conjunto más representativo y quizá más famoso en todo el mundo es el de Gizeh en el que se pueden contemplar:

* La Pirámide de Keops. Tenía una altura original de 150 metros lo que la convierte en la más alta del mundo. Estaba compuesta por más de dos millones de bloques de piedra de 2 toneladas y media de peso cada una. Está prohibido escalar hasta la cima (además de ser francamente peligroso), por lo que aunque se lo ofrezcan no acepte. Sin embargo no dude en penetrar en su interior, siempre acompañado de un guía, para admirar las galerías y el techo saledizo. Muy cerca de la pirámide se encuentran el Templo Mortuorio de Keops, el Museo del Barco Solar y la única tumba del Imperio Antiguo que no ha sido profanada, la Tumba de la Reina Hetepheres.

* La Pirámide de Kefrén. Es la mejor conservada de este complejo, conservando aún la capa caliza del exterior que recubre el granito rosado. Se pueden visitar las dos cámaras mortuorias y el sarcófago vacío.

* La Pirámide de Micerinos. Es la más pequeña de las tres y la que ha sufrido mayores saqueos. Junto a estas pirámides se levanta imponente la Esfinge de cabeza humana y cuerpo de león que se construyó teniendo como base formaciones rocosas naturales a las que se añadió piedra pulida. Se cree que representaba a alguna deidad aunque no ha podido saberse a ciencia cierta de quién se trataba. Su estado no es el ideal ya que ha sufrido deterioros muy serios, debido al turismo masivo y la degradación del medio ambiente. A pesar de ello sigue siendo majestuosa.

* Las Pirámides de Dashur, con la Pirámide Negra, denominada así porque al desprenderse la piedra caliza dejó al descubierto un color oscuro, la Pirámide Inclinada cuya inclinación varia de 54 a 43 grados y la Pirámide Roja en cuya construcción se emplearon vigas de cedro que aún pueden contemplarse ya que es la mejor conservada.

* La Necrópolis de Saqqara. En ella se erige la Pirámide Escalonada de Zoser, la más antigua de todas, ubicada en un recinto donde, además, se pueden contemplar santuarios y patios. También se encuentran en esta necrópolis la Pirámide de Unas, los restos del Monasterio de San Jeremías, las Tumbas de Mereruka y Kagemmi, del 2345-2333 a.C., la Pirámide de Teti con bellos grabados de la vida egipcia de aquella época tallados en su interior, Serapeum, catacumba dedicada a Apis, el toro sagrado y la Pirámide Escalonada de Sejmhet.

Hacia el sur, únicamente accesibles a pie, en vehículos todoterrenos, camellos, caballos o burros, se pueden visitar las Pirámides de Pepi I y Pepi II, las de Yedkare Isesi y la de Iserkare Jenyer. No olvide visitar en Menfis el Coloso de Ramsés.

EL BARRIO ANTIGUO

El recorrido por la ciudad de El Cairo se puede iniciar por la Babilonia Cristiana, que no hay que confundir con la Babilonia de Mesopotamia, también conocido como el Barrio Copto. En la actualidad es uno de los centros de reunión de los egipcios y una de las zonas más antiguas de la ciudad. Aún se conservan una fortaleza grecorromana y persa, dos monasterios aún habitados, el de San Mercurio y el de San Jorge, hermosas iglesias como las de San Sergio, San Baco, Santa Bárbara con reliquias de varios santos, San Cirilo y Santa María, maravillosa iglesia colgante. Todas estas iglesias son de culto copto aunque durante las celebraciones de Semana Santa acogen a numerosos católicos. Están controladas por la Organización de Antigüedades Egipcias que cuida de su restauración y limpieza. La mayoría de ellas reúnen elementos antiguos con modernos y cuentan con pequeños tesoros procedentes del Museo Copto.

El Museo Copto es otro punto de interés esencial en esta parte de la ciudad. En el se expone una excelente colección de esta religión, objetos de culto, trajes, manuscritos, tallas de madera y marfil y una recreación de una casa copta. La pieza estrella son los Códices de Nag Hamadi, 1.200 papiros encuadernados del siglo VI.

También merece la pena ver la sinagoga de Ben Ezra que fue en sus orígenes una iglesia cristiana vendida a los judíos egipcios en el siglo XII. No deje de visitar el Cementerio Rabínico, situado a cinco kilómetros de esta sinagoga.

En la parte oriental de esta zona se ubica Fustat, la primera capital árabe denominada en sus orígenes como Misr. Conserva restos de un sistema de almacenaje de agua y desagüe, cimientos de casas y miles de objetos, los más valiosos se encuentran en el Museo Islámico.

Cercanas se levantan dos mezquitas de gran interés, la Mezquita de Amr Ben al As, del 641, la más antigua de la ciudad y la primera de todo el continente africano y la de Ben Tulum, construida entre el 876 y el 879, destacando por sus alminares en forma de espiral que revelan las influencias del Califato de Bagdad. A un costado de esta mezquita se localiza el Museo Gayer Anderson en cuyos dos edificios del siglo XVII se exponen objetos de árabes en una gran casa con sala de recepción y un harem. Este material fue recogido por el oficial británico que le da nombre al museo.

El Nilómetro, ubicado en el extremo sur de la isla de Rawda, fue construido en 861. Consiste en una columna de piedra graduada que se alza sobre un foso rodeado por una escalera. Destacan los arcos ojivales y los azulejos turcos del interior.

Para acabar el recorrido por el casco antiguo es aconsejable pasear por el calle Qasaba. Durante este recorrido se pueden admirar la Escuela-Fuente, Sabil kutab, de estilo otomano, la Medrasa de Shayju, modelo arquitectónico cairota, el Qaramaydan, plaza en la que estaba situado el hipódromo y el campo de polo, la Mezquita de Rifai, donde reposan los reyes Faruk y Fuad y el último Sha de Irán, Reza Pahlevi, la Mezquita del Sultán Hasán, del siglo XIV, con muros de 38 metros de altura que han servido de fortificación en varias ocasiones y un alminar de 80 metros de alto, de estilo mameluco.

La Ciudadela construida por orden de Saladino a partir de 1176 fue finalizada en 1182. A partir del 1218 hasta el siglo XIX ha sido la sede oficial del gobierno egipcio. La historia de este entorno está llena de intrigas palaciegas, asesinatos, derrocamientos y masacres como la de los mamelucos acaecida en 1811. Algunos edificios representativos son la Mezquita de Muhamad Alí, también conocida como la Mezquita de Alabastro, construida siguiendo el modelo de Santa Sofía de Estambul, el Palacio Gawhara, destruido por un incendio en 1972 y reconstruido minuciosamente por la Organización de Antigüedades Egipcias (en la actualidad acoge un museo) y la Mezquita de An Nasir Muhamad, de influencia mongol-persa con elementos faraónicos, griegos, romanos y coptos.

Para conocer bien La Ciudadela se debe pasear por ella. Callejeando se apreciarán lugares tan encantadores como el Sabil-kutab del Emir Tarabay as Sharifi, el Palacio Alin Aq, bloques de apartamentos construidos en 1522, varias tumbas y varias mezquitas entre las que destacan la Mezquita del Emir Aqsunqur conocida como la Mezquita Azul, gracias a los mosaicos de ese color que se le añadieron en una restauración de 1652 y la Mezquita El-Maridani con una hermosa celosía de mashrabiya y un mihrab y mimbar considerados como los más bellos de El Cairo. A parte de los monumentos, la vida que se respira en las calles de la Ciudadela es impresionante y uno de sus mayores atractivos.

El barrio de Bab Zuwayla construido en 1902 fue originalmente un recinto palaciego que pasó a ser el centro comercial de la ciudad con Saladino y en la actualidad lo sigue siendo. El enorme bazar, rico en artículos de todo tipo, une dos puertas fatimíes realmente impresionantes. El resto de estas puertas, las de Bab el-Nasr, cercana a la Mezquita de El-Hakim y las de Babv el-Zuweila, al sur de la ciudad, también son dignas de visitarse.

En la parte más elevada de la muralla se encuentra un trofeo de objetos metálicos cuya procedencia aún no ha llegado a fijarse con claridad. Los dos alminares de la Mezquita del Sultán Mu Ayad Shij han sido durante mucho tiempo el símbolo de la capital cairota.

No deje de pasear por la Qasaba y sus alrededores, donde encontrará comercios de todo tipo, vendedores callejeros, el bazar de los artesanos del cobre y numerosos edificios antiguos. Caminando hacia el norte se llega a la Mezquita El Aqmar o de la Luna debido al resplandor que despedía la piedra caliza blanca de su fachada. El edificio más representativo de este barrio y uno de los emblemáticos de El Cairo es la Mezquita Al Hakin, de 1013 que fue restaurada en 1980 por una secta shií otorgándole un aire hindú muy peculiar.

También merece la pena visitar el barrio residencial de Azbakiya, con casas del siglo XV restauradas en las que se instalaron, después del drenaje del lago en 1837, los mejores hoteles como el Shepheard. La zona del lago se convirtió en un parque que actualmente ha perdido parte de su encanto al estar atravesado por una calle y al existir construcciones modernas.

Bab al Bahr es otro barrio tradicional de El Cairo donde se agrupan modestos negocios con casas restauradas por los mismos propietarios. Si quiere empaparse del verdadero espíritu cairota este es el barrio ideal.

El Museo Egipcio recoge una de las muestras arqueológicas más importantes e impresionantes del mundo. La joya de esta exposición es el tesoro de Tutankamon que ocupa la totalidad de la planta superior. Recuerde que para recorrerlo entero se necesita, por lo menos, una semana (Horario: todos los días de 9:00 a 17: 00 h.).

LA CIUDAD DE LOS MUERTOS

El Cairo cuenta con dos cementerios, uno al norte y otro al sur, a las afueras del casco antiguo que tiene como peculiaridad que las tumbas han sido sustituidas por pequeñas construcciones mortuorias que son utilizadas por los vivos como viviendas ante el problema de escasez de espacio y viviendas en la ciudad moderna.

Esta necrópolis fue construida de 1398 a 1411 y resultan especialmente interesantes las tumbas de los santos de la ciudad, la Mezquita del Sultán Farag, la Tumba del Sultán Barquq, la Mezquita Funeraria del Sultán Qait Bay y la Mezquita Funeraria del Sultán Barsbay.

LA CIUDAD NUEVA

La parte más moderna de la ciudad se encuentra en los alrededores de Maydan at Tahrir. En este lugar destacan los dos edificios administrativos de la Corniche, el Nile Hilton, construido en 1910 y el Mugama que acoge en bloques de hormigón los departamentos administrativos de la capital.

Zamalek, situado en la isla de Al Gazira, ofrece numerosos puntos de interés como el Recinto Ferial que acoge un complejo cultural con un teatro y una sala de conciertos, el Museo de Arte Moderno con obras de artistas contemporáneos, el Museo de la Civilización Egipcia que completa el museo de Egipto, el Museo Mujtar en donde se exponen obras del gran escultor del siglo XX, la Torre de El Cairo, construida en 1957, con 153 metros de altura, la Casa de Amr Ibrahim con la exposición Jalil y el Palacio Gazira con el Jardín de los Peces con un acuario en forma de gruta y el Jardín del Hotel Marriot como máximos atractivos.

EL ALTO EGIPTO

Esta región de Egipto es sencillamente especial. En ella se mezclan una naturaleza hermosa de inmensa paz y un precioso patrimonio artístico-cultural. Una forma óptima de viajar por el Alto Egipto es realizar un crucero por el Nilo, pero cualquier camino que se elija para conocer este delicioso entorno resultará fascinante.

LUXOR

Luxor es en la actualidad una ciudad volcada totalmente hacia el turismo. En la orilla este del Nilo se levantan impresionantes los templos de Luxor y Karnak que fueron construidos de dentro hacia fuera en honor a distintos dioses y en la orilla oeste el Valle de los Reyes y los templos de Hatsepsut y Ramesseum. Tenga en cuenta la luz diurna a la hora de visitar estos monumentos, es esencial y mientras que unos se aprecian mejor a primera hora de la mañana, otros adquieren un especial esplendor antes del crepúsculo.

Luxor se asienta en parte sobre la mítica Tebas, capital del Imperio Medio que rendía culto a Amón. De esta antigua ciudad aún se conservan dos templos situados en pleno corazón de la villa y la necrópolis que acoge los restos de los reyes del Imperio Medio.

El Templo de Karnak se considera el monumento egipcio de mayor tamaño. Además del Templo de Amón, el principal, existen otros 20 templos y santuarios más pequeños, dos obeliscos de gran tamaño, el escarabajo gigante de Amenofis III, 10 pilones, patios intermedios, numerosas salas y otros recintos que circundan el santuario que se extiende a lo largo de 25 hectáreas. Realmente imponente resulta el conocido como "bosque de columnas", en total 122, que están situadas a los lados del pasadizo central. También es digno de visitarse el Museo al aire libre que como piezas clave expone el relicario de la reina Hatsepsut y la "capilla blanca" de Sesostris. Este recinto se construyó durante 2.000 años atribuyéndose sus orígenes a la Dinastía XVIII. Se recomienda hacer la visita por la tarde.

El Templo de Luxor fue construido en honor de los tres dioses protectores de Tebas, Amón, Chons y Mut. Este templo fue levantado durante los reinados de Amenofis III, durante el que se construyó una buena parte del recinto, Tutankamon, Horemhem, Ramsés II y Alejandro Magno. El templo tiene como peculiaridad su forma, es largo, 230 m., y estrecho. La entrada resulta imponente con la dos enormes estatuas de Ramsés II y un obelisco. A continuación se encuentra un paseo a cuyos lados están situadas esfinges con cabeza de cabra. La entrada está adornada con preciosos relieves que representan la victoria egipcia contra los hititas. Detrás de la entrada se levanta la Mezquita de Abu el-Haggag. También se puede visitar el Santuario de la Reina Hatshepsut.

La ribera occidental del Nilo ofrece un paisaje mágico con montañas de color rosado y una hermosa llanura cuyo contraste resulta fascinante, sobre todo, a primera hora de la mañana. Después de admirar este paisaje se suelen visitar los Colosos de Memmón que con 18 metros de altura custodian el templo funerario de Amenofis III. La figura situada más al norte es conocida como la "cantante" ya que con el calor emitía extraños sonidos. Como curiosidad reseñar que los pies de estos colosos miden 3 metros de ancho. El siguiente monumento fue ordenado construir por la única mujer que ocupó el trono de los faraones y está situado en un entorno natural muy hermoso, se trata del Templo de Hatshepsut. Este templo se compone de tres terrazas superpuestas y varias columnatas que se comunican a través de diferentes rampas. Hatshepsut asumió el poder con 24 años y aparecía públicamente con barba postiza para mostrar rasgos masculinos.

Son dignos de contemplarse también los restos del Ramesseum, templo mortuorio de Ramsés II, faraón que tuvo más de 80 hijos, cuyo principal atractivo es el coloso de granito que se derrumbó ante la entrada de la sala hipóstila (para hacerse una idea de su tamaño sepa que el pie mide 3 metros y medio) y Medinat Habu, templo mortuorio de Ramsés III rodeado por un muro de adobe que tiene el aspecto de una fortificación.

El Valle de las Reinas acoge los restos de las esposas de los faraones, en total unas 70 tumbas, donde también se enterraron los príncipes de menor edad. Las Tumbas de los Nobles constan de 414 tumbas privadas con preciosos relieves con escenas de vida alegre y vida rural. También los trabajadores que construyeron el Valle de los Reyes tienen su última morada en Deir-el Medina, las tumbas de los obreros, los distintos operarios que trabajaron en las tumbas reales vivieron apartados del resto de la sociedad por miedo a que revelaran el lugar exacto de las tumbas reales.

Hasta el momento se han descubierto 64 tumbas de las dinastías XVIII y XX en el Valle de los Reyes. Destacan las de Ramsés VI, Sethi I, Thutmosis III y, especialmente, la de Tutankamon que fue descubierta en 1922 por Howard Carter. Esta es la única tumba que no había sido profanada ni saqueada por los ladrones de tumbas. Se encontraron en su interior más de 5.000 objetos de valor incalculable como cajas de oro y piedras preciosas, una carreta de oro, lámparas, jarrones de alabastro, sandalias, estatuas de sirvientes, reposacabezas en oro y muchos más. Este fastuoso tesoro se encuentra, en su mayoría, en el Museo Egipcio de El Cairo. Para disfrutar del Valle en su plenitud se recomienda la visita a primera hora de la mañana o bien, a última de la tarde.

Los Alrededores de Luxor

Otros lugares de interés cercanos a Luxor son Abydos con tumbas de la primera dinastía y el templo de Sethi I, Dandarah lugar de culto de Hathor, la diosa-vaca con poderes curativos, en el que se conserva el muro circular, la puerta romana, dos casas de nacimiento, un lago sagrado y varias criptas y capillas, Isna construida sobre las ruinas del templo de Jnum, Idfu, el templo mejor conservado de Egipto dedicado a Horus cuya construcción se inició en el 237 a.C., y Kom Ombo, templo situado en una plataforma rocosa en un curva del Nilo dedicado a Horus y al dios de los cocodrilos Sobek.

ASSUÁN

Assuán está situada en la frontera sur de Egipto y constituía en el pasado el último enclave civilizado antes de que las caravanas se adentraran en el Africa Negra. Se creía que en esta ciudad se encontraban las fuentes del Nilo y el origen de las crecidas que dan vida a todo el país. La "Primera Catarata" marca el límite natural de la navegación por este hermoso río.

La ciudad contaba con canteras donde se extraía el granito de color gris, alabastro y ocre con el que se construyeron numerosos edificios reales y preciosos paisajes con el Nilo como centro. Por otro lado, Assuán tiene bazares en los que se puede encontrar cualquier artículo que se busque.

Elefantina es una isla donde está situado el Nilómetro con el que se medía la crecida del río. También son interesantes los dos pueblos nubios y el museo donde se exponen los restos arqueológicos encontrados en esta isla nilótica. La Isla de Kitchener es actualmente un jardín botánico en el que se pueden contemplar las plantas del Imperio Colonial que reunió Lord Horatio Kitchener a finales del XIX. También era interesante la isla de Philae que contenía un magnífico templo dedicado a Isis, pero la anegación de esta isla por la Presa de Assuán durante ocho meses al año, imposibilitaba la visita de los restos arqueológicos que acabaron por ser reconstruidos en la isla de Agilika gracias a un importante esfuerzo internacional, trasladando piedra por piedra los templos. El coste de esta impresionante reconstrucción alcanzó los 30 millones de dólares.

La Presa de Assuán fue construida en 1902 por los británicos permitiendo el paso del limo. En 1962 esta presa fue sustituida por la Presa Alta que deposita el limo en un lago artificial siendo necesario en algunas zonas el uso del abono químico. Esta presa tiene 111 m. de altura, 3.5 m. de largo y 1 km. de ancho en la base.

También son de interés el Mausoleo del Aga Khan, donde en 1957 fue enterrado el líder de los ismaelitas, el Monasterio de San Simeón abandonado por los monjes en 1321, el Obelisco inacabado en granito rosa, las Tumbas Rupestres excavadas en la roca y el pueblo nubio de Darau.

Especial mención merecen el Templo de Abu Simbel, situado en pleno desierto, con las impresionantes estatuas de Ramsés II de 20 m. de altura y los magníficos relieves de las batallas contra los hititas y Tel el Amarna, ciudad fundada por Amenofis IV, en la que se han encontrado importantes restos arqueológicos como el busto de Nefertiti, hoy en el Museo Egipcio de Berlín y el Archivo del Estado en tablillas de arcilla con escritura cuneiforme.

En los alrededores de Minieh, ciudad universitaria, se encuentran Deir el-Adra, el Convento de la Virgen, las Tumbas de Beni Hassan excavadas en la roca con 39 sepulturas, las Tumbas de Sawiya el-Anwat/Sawada y Hermópolis con restos de una basílica cristiana y varias tumbas de interés.

ALEJANDRÍA Y EL DELTA DEL NILO

ALEJANDRÍA

Alejandría, ciudad mítica, es hoy en día una población moderna y la segunda ciudad más grande de Egipto. Alejandría constituye, además, uno de los sitios más buscado por los actuales egipcios, gracias a sus bellas playas.

Fue fundada por Alejandro Magno en el 332 a.C. como asentamiento griego y los ptolomeos la convirtieron en capital. Alejandría es célebre por ser el lugar donde la divina Cleopatra se quito la vida, por haber sido un activo centro social de animadas fiestas y, sobre todo, por el desarrollo cultural y científico que se desplegó en torno al Museidon, una institución en la que eruditos de todo el mundo estudiaban distintas materias. Este centro contaba con una completísima biblioteca (que desapareció en un incendio que acabo con todo el recinto), con salas de conferencias, parques y un zoológico. En la actualidad no se conoce el lugar exacto donde estuvo ubicado este centro de sabiduría.

La mejor forma para descubrir Alejandría es hacerlo caminando. El puerto ha sido el centro de la ciudad durante toda su historia y desde él se puede acceder a la Isla de Faros en la que estaba situado un faro de más de 120 m. considerado como una de las Siete Maravillas del Mundo. Cuenta la leyenda que en este faro había más de 300 habitaciones para los trabajadores y en la parte más alta estaba situada la maquinaria que lo hacía funcionar, se cree que era una especie de lente inventada por los matemáticos alejandrinos, pero en realidad no se sabe cómo funcionaba. Su desaparición en el siglo VIII convirtió al faro y a todo lo que le rodea en un auténtico misterio. Aunque fue reconstruido nunca recuperó su esplendor y en el siglo XIV un terremoto lo destruyó totalmente. El sultán Qaitbay aprovechó los restos para construir en el mismo lugar una fortaleza en 1480, Fort Qait-Bay. Se pueden contemplar en la actualidad algunas columnas de granito y mármol y el Museo Hidrobiológico que acoge un Acuario de agua marina con peces del Mediterráneo y el Mar Rojo en 50 peceras. La Isla de Faros está unida a la ciudad por un dique de gran anchura por el que circulan varias líneas de tranvías.

Siguiendo en dirección oeste, dentro de la isla, se puede contemplar desde el exterior (ya que está prohibida su visita), el Palacio de Ras at Tin, antigua residencia de los reyes egipcios utilizado hoy en día para recepciones oficiales. Muy cerca están las Tumbas de Anfushi de procedencia ptolemaica excavadas en la roca en el siglo II a.C. En estas tumbas se mezclan los estilos griego y egipcio. Las paredes de estuco están pintadas imitando bloques de mármol y azulejos y realmente lo parecen.

Desde allí se puede ir hacia la plaza, donde se encuentra la Mezquita de Abu-el-Abas, de 1943, que se construyó sobre la tumba del jeque Abu-el-Abas fallecido en el siglo XIII, obra maestra de la arquitectura islámica. También en esta plaza se levanta la Mezquita de Sidi Dawud, más pequeña. Otro edificio situado en el casco antiguo es la Mezquita Terbana con una fachada de ladrillos rojos y negros recubierta con pintura amarillo pálido y antiguas columnas corintias.

El barrio sur de Alejandría, Rhakotis, era el centro de la antigua villa. En la actualidad solo se conserva de aquella época la Columna de Pompeyo, con 27 m. de altura, construida en granito rosa en el 300 a.C. en honor de Diocleciano. Esta columna estaba situada en el Serapeum, antiguo santuario localizado en una colina consagrado al dios Serapis.

Al sur de la Columna se encuentran las Catacumbas de Kom el Shokafa. Este complejo funerario construido por los romanos en el II a.C. está excavado en la roca y tiene tres niveles en los que se mezclan los estilos egipcios, griegos y romanos. A la entrada se ubican cuatro sarcófagos de granito púrpura de gran belleza, después de admirarlos se desciende al primer nivel iluminado por una abertura central que era por donde, a través de cuerdas, descendían los cuerpos. En este nivel se encuentra la sala donde los familiares despedían al difunto con un banquete. El segundo nivel acoge una impresionante tumba con hermosas decoraciones y varios sarcófagos sellados. El tercer nivel es inaccesible ya que se encuentra inundado.

Caminando por Shari Hurriya se llega a la Mezquita Nebi Danyal donde se supone que reposan los restos de Alejandro Magno en una agujero situado en la cripta y que nunca ha sido explorado con detenimiento. Muy cerca se localizan las Excavaciones de Kom ad Dik donde se encuentran los restos del único anfiteatro romano de Egipto, así como baños romanos, algunos edificios y restos de calzada del III d.C. El Museo Grecorromano acoge una excelente muestra entre la que destacan esculturas helenísticas, frescos y una bella colección de figuritas de Tanagra. Este museo está rodeado por un precioso jardín de esculturas. Después de la visita al museo, es un buen momento para beber algo en Pastroudis, un café griego de gran encanto.

No se puede dejar Alejandría sin visitar los hermosos parques y jardines de esta ciudad como el Jardín del Palacio de Montazah y los de Nusha y Antoniadis, ni el Museo de las Joyas que exhibe las joyas reales de Mohammed Alí Faruk.

Para comprar se puede acudir a las tiendas y mercadillos del Barrio Atarin, a los modernos comercios de St. Mitwalli o a los zocos de Midan Tahir.

EL DELTA DEL NILO

La ruta que va de Alejandría hasta el Delta del Nilo es aconsejable hacerla por la carretera de la costa, para admirar el bello entorno. A tan solo 30 kilómetros de Alejandría se encuentra Agami, una ciudad típicamente veraniega con hoteles, restaurantes, discotecas, etc. Está considerada como la Marbella egipcia.

Continuando por la costa, 17 kilómetros más adelante, se levantan los restos del Templo de Abusir, dedicado al culto de Osiris, con un faro ptolemaico semiderruido y vestigios de la antigua ciudad de Taposiris. A poca distancia se encuentra el Monasterio de Abu Menas, construido en 1959 y cuya entrada está presidida por dos torres gemelas. El antiguo monasterio estaba dedicado a Menas un cristiano egipcio que murió en Asia Menor por no renegar de su fe. Cuenta la tradición que cuando sus restos volvieron a Egipto, en el lugar donde se edificó después el monasterio, el camello que los transportaba no quiso seguir adelante por lo que fue enterrado allí sin ninguna inscripción. Tiempo después cada vez que algún animal o persona enfermos pasaba por este emplazamiento sanaban por lo que acabó construyéndose una iglesia por orden de Atanasio en el siglo IV, a la que se unió una gran basílica 100 años después. La peregrinación a este lugar se hizo muy popular levantándose una ciudad en torno a la fuente del agua curativa. Todavía se pueden ver los cimientos de la basílica y de la iglesia así como la cripta donde descansaba el cuerpo del mártir, un baptisterio con una fuente, el hospicio y el balneario.

Alamein, a 106 kilómetros de Alejandría, fue el campo de batalla donde los Aliados al mando de Rommel, el zorro del desierto, consiguieron vencer, en el conocido como Africa Korps, a las tropas nazis. Hoy se pueden visitar los tres cementerios donde están enterrados los soldados caídos en la batalla, el Museo Militar y los Monumentos a los Soldados Desconocidos (el de piedra dedicado a los alemanes y el de mármol blanco a los italianos). Cuidado con las playas de la zona, si no está especificado que se puede bañar no lo haga, quedan minas del tiempo de guerra.

Abukir es otro lugar conocido por la guerra. El almirante Nelson derrotó en este lugar a la flota de Napoleón en 1798. Actualmente es famoso por sus pescados y mariscos.

A 65 kilómetros de Alejandría se encuentra Rosetta, el lugar donde fue descubierta la Piedra Rosetta con la que Champollion consiguió descifrar los jeroglíficos egipcios. Aunque esta piedra está en el Museo Británico este pueblo conserva otros atractivos como las casas turcas de los siglos XVII y XVIII y varias mezquitas de gran belleza entre las que destaca la de Zagulul.

Los cuatro monasterios de Uadi Natrum, fundados en el IV, tienen muros de más de 10 metros de altura para preservar la vida ascética. Los monasterios de Deir Amba Bischoi, Deir Amba Baranus, Deir el-Surjan y Deir Abu Makar merecen sin lugar a dudas una visita. Sus monjes con largas barbas y hábitos negros con capuchas bordadas en dorado son cuando menos impactantes y las instalaciones, iglesias, hospicios, refectorios, celdas y ksares, lugares donde los monjes repelían los ataques de los beduinos, son impresionantes. No hay que pagar la entrada aunque se espera un donativo.

Ya en el Delta del Nilo lo más hermoso es la vegetación y los canales. Destacan también Mansura, con sus elegantes villas, Mersa Matruh, ciudad con hermosas playas, una laguna y el "Baño de Cleopatra", piscina natural donde se bañaba la faraona, Sidi Abd el-Rahman, pueblo pesquero de gran encanto y Tanta, capital del Delta con una impresionante mezquita de estilo turco dedicada al santo de la ciudad, Said Ah-mad Al Badawi.

EL CANAL DE SUÉZ

La antigua idea de unir el Mediterráneo y el Mar Rojo que surge ya en el siglo VII a.C. cobra realidad en el siglo XIX cuando se lleva a cabo su construcción. Fue el ingeniero francés Ferdinand de Lesseps, a través de una suscripción pública en Europa con la que se fundó la Compañía del Canal de Suez, quien diseño los planos. Su construcción comenzó en 1859 y finalizó diez años después. Los 160 kilómetros de longitud del Canal costaron alrededor de 25 millones de libras de los que más de dos tercios pagó Egipto. Más de 25.000 trabajadores en tres turnos diarios trabajaron en este proyecto que se inauguró en noviembre de 1869 con la presencia de la realeza europea y árabe. La apertura del Canal supuso un gran auge del comercio para todo el mundo ya que se redujeron considerablemente las distancias con los países del Lejano Oriente.

Poco después de su inauguración pasó a manos británicas ya que Egipto tuvo que vender sus acciones por cuatro millones de libras esterlinas, ante la deuda del país. Esta ocupación provocó diversos enfrentamientos hasta que en 1954 Nasser consiguió que las tropas británicas se retiraran del Canal. Numerosos enfrentamientos, esta vez con los israelíes, mantuvieron el canal cerrado durante seis años hasta que fue reabierto definitivamente en el año de 1975.

Las principales ciudades del Canal son Port Said, famosa por sus tiendas libres de impuestos, Ismailia, la ciudad más hermosa del Canal con un ambiente tranquilo y acogedor y Port Tawfig, el puerto principal.

LA PENÍNSULA DEL SINAÍ

La Península de Sinaí, considerada tierra sagrada por varias religiones, está bañada por el Mar Rojo. Sus playas son únicas, los fondos marinos espectaculares y las aguas transparentes pero en el interior, el desierto rocoso, no es menos bello con extrañas formaciones entre las que se pueden ver aún a los beduinos con sus camellos atravesando este lugar extrañamente mágico.

En la zona norte de la península, la ciudad de Al-Arish es el principal núcleo de población. Su principal atractivo son sus playas de arenas blancas, muy limpias y con palmeras en la orilla. En el museo local se expone artesanía y joyería beduinas. Cerca de la estación se encuentran las ruinas de una antigua ciudadela del siglo XIV del Sultán Suleimán. No olvide visitar el mercadillo de los beduinos que se celebra los jueves y el zoco de la fruta, los melocotones son deliciosos.

En la zona sur de la península se encuentran maravillosas costas, montañas y lugares de interés histórico. Santa Catalina, a los pies del Monte Sinaí conocido también como la montaña de Moisés con 2.285 metros de altura, acoge el célebre Monasterio griego ortodoxo fundado en el 527 por Justiniano que se supone que está en el lugar exacto donde Dios entregó las tablas de los Diez Mandamientos a Moisés. En el monasterio hay una completa biblioteca, una hermosa colección de iconos y una basílica con un precioso mosaico bizantino. Los más de 2.000 metros de altura del Monte Sinaí se pueden ascender bien por una escalera de 3.000 peldaños, o por un sendero cuya parte final son 700 escalones.

Desde Santa Catalina se puede acceder al Desierto Azul. Se le conoce con este nombre porque Jean Verame, artista belga, pintó de azul varias rocas jugando con el contraste que ofrecían los tonos rojizos y marrones de la piedra natural, consiguiendo un efecto muy llamativo.

En el Golfo de Aqaba hay numerosos lugares en los que bucear, nadar, tomar el sol y disfrutar de un paisaje encantador. Destacan Ras Muhamad, reserva natural en la que si se consigue el permiso necesario se puede practicar submarinismo en un fondo marino de gran riqueza, el Arrecife del Tiburón, ideal para nadar, la Bahía de Na'Ama, famosa por sus playas paradisíacas, Gazirat Tiran, isla con hermosos arrecifes coralinos, Dahab en cuyas cercanías se encuentra un pueblo beduino y donde se pueden alquilar cabañas de juncos, Nuweiba pueblo eminentemente turístico y Qalaat al Gindi, fortaleza medieval construida por Saladino.

Hurghada es la ciudad más desarrollada de la costa de la península. Cuenta con aeropuerto, hoteles de lujo, playas doradas, peces tropicales y arrecifes coralinos. Cerca de Hurghada se puede visitar la antigua colonia romana Mons Caludianus.

LOS OASIS DE EGIPTO

Los oasis de Egipto, remansos de vegetación y paz en medio del desierto, son de una gran belleza. Si decide visitarlos en vehículo propio, recuerde hacerlo con suficiente combustible, comida, agua, material para sacar el coche de un atasco en la arena y ropas de abrigo para las noches.

Bahariya, a 334 kilómetros de El Cairo, está situado en medio de montañas. Abundan las palmeras datileras y las casas de sus moradores están pintadas con decoraciones de distintos motivos. Aún se pueden ver mujeres con aro en la nariz y brazaletes en tobillos y muñecas. También se pueden visitar algunos restos romanos y una tumba de interés. La población más importante es Bawiti.

El Desierto Blanco recibe este nombre debido a las formaciones calcáreas de este color. Si se ven iluminadas por la luz de la luna el espectáculo es, sencillamente, alucinante.

Farafra es el más pequeño de los oasis. Situado a 170 kilómetros de Bahariya se distingue por sus altas palmeras datileras y por sus distintos árboles frutales. Es de interés el Museo de Arte en el que se pueden ver obras del pintor egipcio Badr.

Dakhla es también conocido con el sobrenombre del "Oasis Rosa", gracias a las rocas de ese color que abundan en el paisaje. Qasr, el principal núcleo de población, cuenta con calles medievales y una mezquita de adobe.

Kharga, rodeado por impresionantes dunas, es uno de los oasis mejor equipados para recibir al turismo. Dispone de hoteles, un club con piscina y una oficina de turismo. En el casco antiguo se encuentra un zoco con artículos de lo más curioso. Se debe visitar también el templo de Hibis, persa y la necrópolis cristiana del siglo IV de Al Bagavat.




Copyright © 2000 Amadeus GTD, SA. - TravelView, C.I.T. Feedback
Reservados todos los derechos.