Viajar a Sri Lanka, una experiencia natural

Si miramos un mapa de Asia nos encontramos en que al sur de la India hay una enorme isla que parece una lágrima. Esta isla es Sri Lanka, un país tan bonito como difícil es de pronunciar el nombre de su capital, Sri Jayawardenapura Kotte. Tomar un vuelo a Sri Lanka es empezar uno de esos viajes vitales. El país, que hasta 1972 era conocido como Ceilán, es un paraíso natural decorado por centenares de cascadas, colinas verdes, extensos campos de té, árboles sagrados, arrozales, búfalos de agua y, como no, estatuas de Buda.

Las Tierras Altas

Para descubrir la naturaleza de Sri Lanka en todo su esplendor hay que visitar las Tierras Altas, el High Country; una meseta que alcanza los 2.500 metros de altitud y que nos sorprenderá por lo bien que conserva su riqueza natural. Aquí encontramos los Central Highlands, que tienen el honor de haber sido declarados Patrimonio Natural de la Humanidad por parte de la UNESCO. Si hablamos en plural es porque los Central Highlands están formados por el Pico Wilderness, el Parque Nacional de las Llanuras de Horton y el Bosque de Conservación de Knuckles. En general son bosques montañosos, donde vive una gran cantidad de especies animales y de flores, muchas de ellas amenazadas. Es el paraíso para los amantes de las caminatas, el cámping y los eco-tours, aunque una de las recomendaciones a la hora de desplazarse sea subirse al tren que cruza las montañas. Es un espectáculo único, y aunque el de las montañas se lleva la fama el de la costa tampoco está mal.

Bosque de Conservación de Knuckles
Bosque de Conservación de Knuckles

También en tren hay que llegar hasta Nuwara Eliya, donde se produce el mejor té del mundo. Sus alrededores están llenos de extensas plantaciones de té, donde las mujeres tamiles trabajan de sol a sol en busca de las mejores hojas. El clima, la altitud -1.900 metros- y la riqueza del suelo son propicios para el cultivo. También por el clima, menos sofocante que en otras partes de la isla, muchos colonos ingleses establecieron en Nuwara Eliya su residencia. De ahí el apodo de la pequeña Inglaterra y sus parques victorianos o salones del té. Al lado de Nuwara Eliya está Nanu Oya, desde donde podemos subirnos a otro tren que jamás olvidaremos para viajar hasta Ella, lugar de partida idóneo para recorrer las montañas y bañarse bajo unas cascadas espectaculares. Si puedes, disfruta del amanecer desde la cima del Little Adam’s Peak -aunque nos sirve cualquier montaña cercana-, y no te pierdas el Yala National Park: elefantes, cocodrilos, chacales, búfalos de agua... y leopardos.

Las playas

Isla con más de 1.300 kilómetros de costa poco abrupta, paraíso de los amantes de las playas. En Sri Lanka tenemos unas playas de arena fina y dorada, bañadas por unas aguas del Índico que suelen estar en torno a los 27ºC. A diferencia de lo que muchos puedan pensar, no están nada masificadas. Las playas de Sri Lanka son ideales para disfrutar de deportes como el surf o el buceo, pero también para dejarse enamorar por los delfines que veremos en sus costas. Las playas del sur y el oeste son las más destacadas, aunque deberíamos ajustar nuestra visita al monzón: entre noviembre y abril a las playas del oeste y entre mayo y octubre a las del este. En el este está la playa de Unawatuna, una bahía semicircular protegida por una doble barrera de coral que suele aparecer en las listas de mejores playas del mundo. En la costa sur, la franja que va desde Tangalle Bay hasta Welligama es ideal para bucear; y Aragum Bay es un paraíso surfista.

Playa Unawatuna
Playa Unawatuna

Pero como decíamos al principio, uno de los grandes atractivos de las playas de Sri Lanka es el avistamiento de delfines. El Kalpitiya, entre noviembre y marzo, pasan cientos de delfines en una travesía espectacular. El otro rey de los mares son las ballenas. El mejor puerto de embarque es Dondra Point, y diciembre, enero y abril los meses idóneos para disfrutar de estos cetáceos. Y en Tangalle anidan las tortugas marinas.

Ciudades

Aunque hemos llegado hasta Sri Lanka en busca del paraíso natural, no podemos dejar la isla sin visitar alguna de sus ciudades. Sri Jayawardenapura Kotte es la capital administrativa, pero la ciudad más habitada y capital Comercial es Colombo, a escasos kilómetros. El Museo Nacional y sobre todo un paseo marítimo paralelo al Índico, principal centro de ocio de la ciudad, son dos de sus grandes atractivos turísticos. 30 km. al norte de Colombo está el aeropuerto internacional de la isla. En Galle no puedes perderte su fortaleza, ni dejar de pasear por su casco histórico. Senkadagalapura, más conocida como Kandy, es Patrimonio del a Humanidad gracias, entre otras cosas, al Templo del Diente de Buda y al Esala Perahera, uno de los grandes festivales culturales de Asia (julio/agosto); y a 6 km. están Peradeniya y su jardín botánico tropical. También es Patrimonio de la Humanidad Dambulla, una serie de excavados y esculpidos en roca con 2.000 años de antigüedad, y no podemos olvidar el tridente histórico-cultural Sigiriya- Anuradhapura- Polonnaruwa. Y si te apetece visitar este paraiso está bastante bien conectado desde los principales aeropuertos de España podrás encontrar vuelos baratos prácticamente en cualquier época del año. Fotos: Thimindu GoonatillakeMoving Montevideo