Cautivados por los ‘ojos verdes’ de Jaén: Úbeda y Baeza

Qué tendrá el verde en la mirada que tanto atrae: verde esperanza, verde de la bandera de Andalucía, verde del mar de olivares que abriga a Jaén. En esta provincia andaluza se encuentran dos de las ciudades más hermosas de esta comunidad autónoma: Úbeda y Baeza, dos ‘hermanas’ que presumen de ser ciudades Patrimonio Mundial de la Humanidad por la Unesco desde 2003. Si queréis saber por qué ostentan tan merecidísimo título, pasen… y lean. La verdad es que ya Antonio Machado quedó cautivado por estos ‘ojos verdes’ de Jaén, suspirando “¡Campo de Baeza, soñaré contigo cuando te vea!”*. El viajero que llega hasta aquí atravesando los miles de olivos que se extienden por la geografía jienense se encuentran este lugar donde parece haberse detenido el tiempo, al menos en lo que a arquitectura se refiere: quienes hayan viajado a Italia fácilmente podrán reconocer el sello que el Renacimiento estampó en estos lares. La vertebra un magnífico conjunto monumental, único en España. Los ojos se van detrás de cada esquina, se detienen en cada plaza, tanto dentro como fuera de la que fuera antigua ciudad amurallada. Un ‘imprescindible’ es la de la Constitución, corazón palpitante de la urbe –los soportales, la fuente de la Estrella, el quiosco de la música–; la plaza de Santa María como el epicentro de la ciudad noble; otro es la Catedral, consagrada a la Natividad de Nuestra Señora; también la fuente de Santa María y el seminario de San Felipe Neri –hoy sede  Antonio Machado de la Universidad Internacional de Andalucía; la plaza de la Santa Cruz, con el palacio de Jabalquinto; la Puerta de Úbeda, la entrada mejor fortificada del recinto amurallado; la plaza del Pópulo, en el paseo de la Constitución; por supuesto, las murallas, que podemos bordearlas para contemplar un paisaje de verdoso olivar muy evocador…

que ver en baeza plaza de la colegiata
Plaza de la Colegiata, Baeza/ Foto: Jorge Perona Puro - Flickr CreativeCommons.

No nos extraña que el poeta sevillano se quedara prendado de ella en 1912 –vivió allí siete años– y sintiera como suya a la Baeza tan señorial como campechana del primer cuarto del siglo XX. Machado, entonces abatido por la muerte de su joven esposa, Leonor, se refugió en sus clases y en los largos paseos taciturnos en torno a las viejas murallas baezanas y por los olivares jienenses. Seguimos sus pasos para recomendaros visitar alguna de las fincas de olivas de la zona, iniciaros en la cata del aceite de oliva y visitar una almazara olivarera moderna. ‘Por los cerros de Úbeda’ Seguro que en alguna ocasión habéis escuchado o incluso dicho la expresión ‘irse por los cerros de Úbeda’*. Nosotros, literalmente, ponemos rumbo a la vecina de Baeza. Solo 8 kilómetros separan a la una –“pobre y señora”– de la otra –“Úbeda, reina y gitana”*, que decía Antonio Machado–. Ciudad señorial donde las haya, si bien puede presumir como su ‘hermana’ de una belleza renacentista como pocas urbes en España, en este caso destaca casi por igual su arquitectura religiosa y civil.

que ver en ubeda jaen
Úbeda, ciudad de campanarios y torres/ Foto de Juan Carlos Guijarro - Flickr CreativeCommons.

Vamos a encontrarnos impresionantes palacios y casonas del siglo XVI conforme paseamos por su casco histórico. Las fotografías que seguro vas a tomar, en la Sacra Capilla del Salvador, la Iglesia de Santa María de los Reales Alcázares, el Palacio del Condestable (uno de los Paradores de Turismo más bonitos de la red), la plaza del Primero de Mayo, con su iglesia de San Pablo, de tintes góticos. También anotamos en esta mini guía la Iglesia de San Nicolás de Bari, el Hospital de Santiago, el Palacio del Marqués de Mancera, el de Vázquez de Molina (actual ayuntamiento)… ¡y los ochíos! Si os estáis preguntando qué cable se les ha cruzado a l@s chic@s de Rumbo, relax, tranquilos, es que después de tanto pasear nos ha entrado algo de hambre, ¿a vosotros no?

que ver en ubeda sacra capilla del salvador
Sacra capilla del Salvador/ Foto: Francisco Jesús Ibañez - Flickr CreativeCommons.

Vamos a acercarnos a uno de los muy recomendables bares y restaurantes ubetenses para pedir esta especie de panecillo con aceite de oliva y matalahúva, untado con una mezcla de pimentón y aceite, sazonado con sal gruesa. ¿Por qué ‘ochíos’? Por ser la octava parte de la masa del pan. ¿Cómo tomarlos? Solos ya están riquísimos pero si van acompañados de morcilla de cebolla de Jaén redondeamos momento ‘tapeo’.

panecillos ochios tipicos de ubeda
Los típicos ochíos ubetenses. / Foto: Ayuntamiento de Úbeda - Flickr.

Tras unos aperitivos, a sentarse a degustar alguna de estas propuestas tan típicas de la gastronomía de la zona: bacalao a la baezana, muy típico de la Semana Santa, cocinado con salsa de tomate, pimiento verde, huevo duro y piñones; andrajos, unas sopas cocinadas con una pasta elaborada a partir de masa de pan, con conejo, liebre, pescado; y después el postre, bien virolos, dulce artesanal con cabello de ángel, o gachas dulces, que se cocina con matalahúva, aceite, harina, agua o leche, azúcar, canela y costrones de pan frito. Llegados a este punto, deseando haberos dejado con muy buen sabor de boca, solo podemos terminar diciendo, como puede que lo hiciera uno de los ubetenses más célebres, Joaquín Sabina, que sobran los motivos para hacerle una visita a estas dos guapísimas hermanas. Úbeda y Baeza, esos ‘ojos verdes’ que invitan a pensar en Jaén con otra mirada. Y no olvides entrar en nuestra web y reservar hoteles baratos en estas dos bellas ciudades.  


*’Poemas sobre el olivar’, Antonio Machado. *’Por los cerros de Úbeda’. Para viajeros curiosos: Cuentan las crónicas que el rey de Castilla Alfonso VIII quiso plantar cara a los almohades en Úbeda y destinó allí a Alvar Fáñez. Conoció en estas tierras a una bella princesa árabe y ambos quedaron enamorados, citándose en el acto para verse al día siguiente. Aquella noche Alvar Fáñez recibió la orden de atacar pero se dejó llevar por su amante. Al día siguiente, Alfonso VIII entró en Úbeda y llamó a Alvar Fáñez para pedirle explicaciones. Éste, obnubilado  aún por tantas caricias, dijo al fin: “Por esos cerros de Úbeda, mi señor, por esos cerros...”. *’Viejas canciones’, Antonio Machado.
Fotos: Flickr licencia CreativeCommons/ Foto portada: Nicola Albertini, Flickr CreativeCommons.