Dime cómo viajas… y te diré qué clase de turista eres

En pleno siglo XXI muchos nos empeñamos en evitar la palabra ‘turista’ para hacernos llamar ‘viajeros’. Nos hace sentirnos especiales, diferentes a ‘la masa’ que pulula por todo el planeta haciendo fotos a diestro y siniestro. Sin embargo, si hacemos un poquito de caso a la Real Academia Española, la realidad es que todos los que estamos leyendo aquí y ahora esta post solemos tomar un vuelo o subirnos a un tren por placer… Es decir, no dejamos de ser descendientes, en cierta medida, de Alfredo Landa, Paco Martínez Soria, José Luis López Vázquez ‘and company’. Ya lo decía uno de los títulos emblemáticos de los 60-70, “El turismo es un gran invento”. Hasta aquí, esperamos, todos de acuerdo, ¿no? Si esto es una verdad como un templo, también lo es que, cada vez más, hay diferentes formas de escapar de la rutina y, por ende, diferente fauna humana que puebla aeropuertos, estaciones y carreteras en busca de… ¿Aventura? ¿Desconexión? ¿Las mejores ofertas? ¿Respirar aire puro? ¿Tomar las mejores fotos? ¿Presumir entre los amigos?  En Rumbo hemos estado debatiendo al respecto y en la redacción nos han salido hasta 15 perfiles diferentes. Es más que probable que os reconozcáis en más de uno de ellos, ¡ahí está la gracia! Presta atención y coméntanos de qué ‘especie’ eres o –también es posible– cuéntanos si, una vez leído y releído este listado, puedes considerarte un ‘raro avis’ en esto de maneras de viajar.

  1. El ‘virgen’. Es su primera vez fuera de su pueblo o ciudad natal. Por supuesto, suele optar por una escapada organizada y puede convertirse en la pesadilla del guía de turno. Pregunta de todo y nunca se encuentra satisfecho. Hay personas que siempre actúan como ‘novatos’ y son fácilmente reconocibles.
  2. El ‘sabelotodo’. Probablemente es el antónimo del anterior. Estos van de ‘sobrados’: se han empapado de información en la Red, suelen cuestionar decisiones del guía en caso de paquetes vacacionales preparados y presumen de ello. Por lo general suelen contratar un todo incluido –en este caso nos referimos a vuelo-tren, hoteles, excursiones, etc.– pero es posible también encontrarlo por libre dando lecciones de su sapiencia al resto de turistas que se cruzan por su camino.
  3. El ‘no sin mi guía’. Lo planifica todo con meses de antelación, sin dejar hueco a la improvisación. Mira y rebusca en la Red, compara precios, lee en foros, se suele comprar su propio libro sobre el destino y sabe al milímetro qué, cuándo, cómo y por qué va a visitar tal o cual lugar, monumento, museo o restaurante.
  4. El ‘rey de la improvisación’. Como Juan Palomo, ‘yo me lo guiso, yo me lo como’. No puede ser más diferente al ‘agenda con patas’. Son personas a las que les agobia saber donde van a dormir y prefieren ir cambiando sus pasos sobre la marcha. Se guía mucho por las sensaciones, por su emociones y por las recomendaciones que le dan los autóctonos de la ciudad o pueblo que visitan. Estos se hacen llamar ‘viajeros’ con orgullo y reniegan del sustantivo ‘turista’. En una mochila pueden llevar todo su equipaje.
  5. El ‘y si’. Suele ser primo hermano del ‘no sin mi guía’. La especie ‘y si’ suele cargar pesadas maletas y si viajan con aerolíneas low cost al final acaban por tener que facturar algún que otro bulto. Y es que, según su manera de pensar, nunca se sabe con qué podemos encontrarnos: jersey por si hace frío, manga corta para casos en los que nos sorprenda el calor, aspirina porque puede dolerle la cabeza, varios calzados que le permitan descansar el pie tras jornadas maratonianas, tiritas, neceser con todo lo que uno puede desear para darse un buen baño relajante… ¡No le falta detalle! Al pasar por el mostrador de facturación intenta hacerse el ‘distraído’ para no ver que sobrepasa, con diferencia, el peso máximo permitido.
  6. El ‘exquisito’. En muchos casos suele ser el complemento del exceso de equipaje. Este no puede dormir en cualquier lugar. Necesita un hotel confortable, en una buena zona, a ser posible que le hayan recomendado ‘exquisitos’ como él y no les importa pagar por esos alojamientos tan especiales. Por supuesto, el siguiente tipo de turista jamás podría viajar con él sin que se generara algún tipo de conflicto…
  7. El ‘low cost’. El concepto de ‘bajo coste’ cobra su máximo sentido en este perfil viajero. Vuelos baratos, alojamientos económicos –puede llegar a dormir en cualquier sitio–, come en puestos callejeros o compra en supermercados para mantenerse a base de bocadillos, usa siempre transporte público o se recorre andando la ciudad, jamás paga por facturar de más, no llama a casa para no gastar en teléfono y decenas de fórmulas más para que el coste total de sus vacaciones no supere en la medida de lo posible las tres cifras.
  8. El ‘alérgico a volar’. De estos hay muchos y no queremos hacer leña del árbol caído. Muchas personas tienen auténtico pavor a subirse a un avión, pese a que este se considera el medio de transporte más seguro del mundo. Con ayuda psicológica es posible superar esta fobia y poder disfrutar de lo mucho que el planeta Tierra puede ofrecernos.
  9. Los ‘singles con posibilidades’. Cada vez son más los que, al no tener pareja, se suman a grupos organizados de solter@s, divorciad@s y viud@s para compartir esta afición por descubrir nuevos lugares. Suelen tener presupuestos más o menos desahogados y, cuando encuentran su ‘tribu’, repiten una y otra vez.
  10. Las ‘familias von Trapp’, que también podríamos bautizar como la famosa ‘tribu de los Brady’. Cuantos más, mejor. Son núcleos familiares de tres o más miembros encabezados por un papá y una mamá a los que la vida les ha cambiado al tener hijos, sí, pero que siguen viajando ahora con toda su troupe. Obviamente su manera de conocer el mundo no es la misma pero siguen planificando sus vacaciones lejos del día a día.
  11. Los ‘Thelma y Louise’. Mujeres y hombres, por lo general sin pareja, que apuestan por un turismo de grandes ciudades: compras, un poquito de cultura, museos, conciertos, gastronomía… y algo de marcha nocturna para poner el broche a la escapada.
  12. El ‘instamoments’. Fue llegar las redes sociales y producirse una auténtica obsesión entre muchos por mostrar en sus redes sociales todos y cada uno de sus movimientos: foto en el aeropuerto antes de embarcar, otra al llegar, instantánea ante la estatua de turno, un ‘instagram’ del plato especial de la casa antes de destrozarlo con cuchillo y tenedor, un ‘selfie’ grupal con Museo de fondo… ¡Qué nos gusta dar envidia!
  13. El ‘fotógrafo convencido’. Sí, convencido de ser capaz de tomar las mejores fotos jamás captadas del lugar que está visitando. Suele pararse aquí, allá, teatraliza en ocasiones la escena ante el cansancio de sus ¿pacientes? compañeros de ruta. Puede convertirse en una auténtica pesadilla. Consciente de ello, muchos acaban por escaparse a ratitos o bien viajar consigo mismos.
  14. El ‘culo inquieto’. Aprovechan desde un fin de semana cualquiera a puentes que haya a la vista y, por supuesto, sus días de asueto para ponerse en marcha. Sea donde sea, desde el pueblo más cercano hasta ese rincón al que lleva volar más de diez horas. Cualquier sitio es válido.
  15. El ‘busca-wifi’. Probablemente esta última tipología de turista esté en muchos de los anteriores… y de todos nosotros. Hoy en día Internet es algo tan cotidiano que cuesta salir al extranjero y no sufrir ante la ausencia de conexión a la Red. De ahí que, antes de entrar a cualquier cafetería, restaurante o incluso al elegir hotel u hostal, se fijen en si tiene conexión wifi gratuita.

Seguro que podríamos ampliar este listado (casi) ilimitadamente, pero tampoco queremos aburridos. Como os decíamos al comienzo, os animamos a hacer un examen de conciencia y a reconocerás –o no– en algunos o muchos de estos diferentes perfiles viajeros. ¿El objetivo? Sacaros una sonrisa y reírse de uno mismo, ¡que es lo más sano!  


*Para no herir sensibilidades, nos gustaría aclarar que se ha utilizado, en general, el singular y plural en género masculino para hacer referencia tanto a hombres como a mujeres. El objetivo no ha sido otro que no hacer excesivamente recargado el texto con formaciones del tipo ‘el/la’, ‘los/las’, ‘ellos/ellas’.