Capitales europeas de la Cultura 2016: San Sebastián y Wroclaw

Unos 2.000 kilómetros separan San Sebastián de Wroclaw, al suroeste de Polonia. Una distancia que este 2016 se reducirá ya que las dos ciudades compartiran la Capitalidad de la Cultura Europea. Sin lugar a dudas, el hecho de ser capital europea invita a acercarnos hasta ellas para conocerlas un poco mejor y valorar de primera mano por qué son las elegidas. Vamos a dar un paseo por San Sebastián y Wroclaw, ¿te apuntas?

San Sebastián

Empezamos por la capital guipuzcoana, que nos cae un poquito más cerca. Hay muchos motivos por los que acercarse a San Sebastián, una ciudad que combina unas playas magníficas con zonas berdes e incluso montañosas desde donde podemos disfrutar de una vista única de la Bahía de la Concha y del Atlántico. Por si esto fuera poco, tiene una de las cocinas más potentes de España, y sería un pecado visitar San Sebastián y no irse de pintxos por el Casco Viejo. En este post te lo ampliamos con las mejores tapas. Alojarnos tampoco será complicado con la gran oferta de hoteles en San Sebastián durante todo el año.

san-sebastian-playa
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Empezamos nuestro recorrido por el Casco Viejo, donde además de maravillarnos con las creaciones que veremos en las barras de los bares podemos disfrutar de la Plaza de la Constitución y sus coloridas fachadas, de la Basílica de Santa María del Coro o del Museo de San Telmo. Pero lo más llamativo del Casco Viejo es su localización, ya que parece metido con calzador entre el puerto, la desembocadura del Urmea y el monte Urgull. Nos detenemos ahora en el Monte Urgull, en el extremo este de la Bahía de la Concha. Su carácter defensivo se refleja hoy en día en los cañones o murallas que allí se conservan, el Cementerio de los Ingleses, las Baterías de Santiago y Santa Clara o el Castillo de la Mota. Una buena excursión para pasar la tarde, igual que la del Monte Igueldo, en el extremo oeste de la Bahía. La mejor manera de subir es en funicular, que nos permite disfrutar de unas vistas magníficas. El funicular abió en 1912, un años después que el pequeño parque de atracciones que hay en la cima. Si eres más de playa no te preocupes, porque La Concha es la playa urbana más bonita de toda Europa. Llueva o haga frío, siempre habrá algún valiente bañándose o algún surfista aprovechando las olas. El paseo de la Concha, con su barandilla que ya es un símbolo donostiarra más o las mansiones que adornan la playa completan el paisaje. Los surfistas prefieren la playa de Zurriola, al otro lado de la desembocadura del Urmea. En el extremo opuesto de la costa donostiarra nos encontramos con la playa de Ondarreta y el famoso Peine del Viento de Chillida. Acabamos mirando la vertiente cultural de San Sebastián, que cuenta con dos grandes citas: una, elFestival de Cine de San Sebastián, que se celebra a mediados de septiembre y tiene el Teatro Victoria Eugenia y el Kursaal como escenarios principales; la otra, el Jazzaldia, el festival de jazz que tiene lugar la tercera semana de julio en puntos tan diferentes como el Teatro Victoria Eugenia, las terrazas del Kursaal, el Museo de San Telmo, la Plaza de la Trinidad e incluso las playas donostiarras.

Wroclaw

Nos subimos al avión y ponemos rumbo a esta preciosa ciudad polaca. Si eres de los que tienen pánico al frío, debes saber que su peculiar ubicación en un altiplano la convierte en uno de los puntos más cálidos de Polonia, así que las temperaturas siempre serán más suaves que en otras ciudades del país. Se trata de una ciudad universitaria muy animada, destino predilecto para los Erasmus en Polonia, que a lo largo de su historia ha estado ocupada por rusos, alemanes o checos; pueblos que han dejado allí su rastro.

Wroclaw
Wroclaw

Empezamos en el Rynek, la plaza del mercado, en el corazón del Wroclaw medieval. Las diferentes guerras destrozaron el casco histórico de la ciudad, y las casas que rodean en Rynek combinan estilos como el barroco o el renacentista. Destaca en el centro el Ratusz, el ayuntamiento, un edificio gótico de color rojo. Detrás está Plac Solny, la plaza donde estaba la bolsa y que hoy en día está ocupada por un mercado de flores. Seguimos ahora en la espectacular Universidad, un edificio a orillas del río Odra construido entre 1728 y 1742, bajo dominación prusiana. El Aula Leopoldina es impresionante, y tampoco os podéis perder las vistas que hay desde la torre cuadrada central. A través del Most Piaskowy cruzamos hasta la Isla de Arena (Wyspa Piaskova), con edificios como la iglesia ortodoxa de Santa Ana, la biblioteca de la Universidad o una iglesia. Al otro extremo de la isla está el Most Tumski, el puente de hierro verde que aparece en todas las postales de Wroclaw, que nos lleva a nuestra siguiente parada.   La Catedral de San Juan Bautista data del año 1.000, pero las diferentes guerras han provocado su destrucción y posterior reconstrucción varias veces. En una calle colindante hay una foto con la imagen de la iglesia tomada en ese mismo punto para que podamos comprobar cómo quedó tras la II Guerra Mundial. Desde lo alto de una de sus torres también tenemos unas vistas únicas de la ciudad. En la calle Wystawowa no os podéis perder el Hala Ludowa, el Pabellón del Pueblo, obra alemana de principios del siglo XX.   Acabamos nuestro recorrido en Wroclaw con dos visitas muy peculiares. La primera es el Panorama Raclawicka, un museo circular con un solo cuadro: un lienzo de 120x15 metros y 360º que ocupa todo el diámetro interior del museo y que representa la batalla de Raclawice a finales del siglo XX. La otra es el Cementerio Judío, al sur de la ciudad, una de las mejores muestras del arte funerario judío y que fue escenario de batallas durante la II Guerra Mundial, como demuestran los agujeros de obuses y restos de balazos de lápidas y monumentos funerarios.