Ruinas mayas en Guatemala: Tikal y Yaxhá

La civilización maya ocupó parte de México, Guatemala, Belice, Honduras y El Salvador. Dominaron la zona durante miles de años y fue el pueblo precolombino que desarrolló la escultura glífica, además de ser unos maestros del arte, arquitectura, matemáticas y astronomía.

La Gran Plaza de Tikal

Aunque la última ciudad maya cayó a finales del siglo XVII, a día de hoy aún se erigen, altivas y orgullosas, algunas de sus urbes. Permanecieron ocultas, devoradas por la jungla, durante siglos, mirando silenciosas el paso del tiempo, entre raíces y árboles.Hace un par de años tuve la suerte de poder visitar, casi en solitario, dos grandes ciudades mayas en la selva del Petén guatemalteca. Aquí os dejo mi experiencia.

¿Cómo llegar?

Guatemala es un país espectacular con muchos lugares para ver. Tras haber llegado con tu vuelo a Guatemala, lo ideal es ir moviéndote por él e incluir la zona del Petén en tu itinerario. Sin embargo, si tienes poco tiempo y te encuentras en la capital, Ciudad de Guatemala, tu mejor opción es tomar un vuelo al Aeropuerto Internacional Mundo Maya, en Flores. Yo tomé un avión de hélice que nos dejaría allí una hora más tarde.También puedes coger un autobús que recorre los 300 km de distancia en unas 8 horas, con un precio cercano a los 30 dólares.

Visita a Yaxhá

Yaxha guatemala
Yaxhá

Llegamos de noche al aeropuerto y una furgoneta nos llevó directamente al eco-hotel en el que pasaríamos las dos noches siguientes.  En la cerrada oscuridad no éramos capaces de adivinar la sobrecogedora belleza que nos rodeaba.Nos levantamos con la luz del amanecer y el mundo se llenó de colores. La selva nos engullía como si nosotros mismos fuéramos restos arqueológicos. En la laguna cercana, los cocodrilos se movían perezosos mientras algunas aves realizaban sus primeros vuelos matinales. La vegetación lo cubría todo.

Tras el desayuno salimos rumbo a Yaxhá.Sobre las 9 de la mañana entrábamos al complejo arqueológico y el termómetro ya rozaba los 30 grados. Agradecí que la ciudad no tuviera el aspecto que lució en su mayor momento de esplendor, cuando en lugar de árboles y montículos verdes, avenidas y calzadas no dejaban lugar a una sola sombra.Caminábamos totalmente solos por sendas que bulleron de vida durante unos 16 siglos para apagarse, de manera aún inexplicable, de la noche a la mañana. Los arqueólogos tan sólo han desenterrado una pequeña porción de la gran Yaxhá.

yaxha Peten guatemala
Yaxha Peten, Guatemala

La Acrópolis Este es la zona donde vivía la aristocracia y sus casas, más resistentes que las de la plebe, se han conservado mejor hasta nuestros días. 

Desde aquí caminamos hacia el campo del juego de pelota. Una familia de monos aulladores nos seguía, saltando de rama en rama y aullando, como buenos anfitriones que nos quieren enseñar su casa.Se dice que el juego de pelota era algo más que un deporte. Muchos litigios entre pueblos se dirimían mediante un partido. Parece ser que la cosa consistía en conseguir hacer pasar una pelota pequeña y pesada por un aro situado a cierta distancia del suelo. Lo que lo hacía realmente complicado era que sólo se podía impulsar la pelota con codos y rodillas. Dudo que hubiera partidos con elevadas puntuaciones. Nuestro guía nos explicaba que hay indicios que podrían indicar que a veces se sacrificaba a los integrantes del equipo perdedor. Seguro que esta gente sí que se dejaba la piel en el campo sin necesidad de los contratos millonarios que reciben los futbolistas de hoy en día.

 Templos, plazas, palacios, edificios administrativos, pirámides y estelas con mensajes grabados emergían aquí y allá, unidas por senderos. Muchas construcciones se adivinaban bajo grandes montículos verdes pero su secreto aún no ha sido desenterrado.

yaxha guatemala
Yaxhá, Guatemala

Para despedirnos, nos dirigimos hacia el templo 216.  Ascendimos unos 25 metros usando una escalera lateral y desde allí pudimos disfrutar de unas vistas espectaculares. La cúspide de algún otro templo alto asomaba entre la arboleda pero el resto era un manto verde que se extendía hasta donde nos alcanzaba la vista, sólo interrumpido por las aguas del lago Yaxhá.

Visita a Tikal

tikal guatemala
Tikal, Guatemala

Viniendo de la soledad de Yaxhá, nos daba un poco de reparo visitar Tikal al pensar que lo haríamos entre grupos de turistas.Eran casi las 3 de la tarde cuando entrábamos al primer yacimiento arqueológico declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, allá por 1979. Quizá fuera el calor o la temporada baja… O los dioses mayas, pero algo quiso que pudiéramos recorrer esta joya en absoluta soledad. Algo inaudito en un lugar tan visitado como Tikal. 

Un plano situado al comienzo del sendero nos daba una pista de la inmensidad de Tikal. Era imposible ver todo en una sola tarde así que comenzamos por un par de pequeñas pirámides gemelas y seguimos la ruta que nos marcaba nuestro querido guía de Antigua, Willy Posadas.

tikal en guatemala
Tikal en Guatemala

Una gran cantidad de reyes mayas fueron cambiando la morfología de la ciudad con el paso de los siglos. Normalmente, cada soberano quería dejar una huella mayor que la de su predecesor y el resultado se puede observar realizando un corte transversal en cualquiera de las grandes pirámides de Tikal. Así lo hicieron unos arqueólogos europeos para descubrir que dentro de cada pirámide siempre había al menos dos más, siendo la fachada exterior el resultado de la ampliación realizada por un rey más tardío.

 Seguimos avanzando entre las construcciones que sobresalían de la densa masa forestal y sobre las 4 de la tarde llegábamos a la Gran Plaza, centro neurálgico y social de Tikal. Dos grandes templos se enfrentan entre sí  y sendas Acrópolis ocupan el sur y el norte. No había un alma. Nos sentamos en el césped, en un silencio respetuoso y reverente. 

Mirando a mi alrededor, hice un esfuerzo mental e intenté ver Tikal en su época de esplendor.Vi una megaurbe de 100.000 personas, donde el rey y su séquito disfrutaban de la vida en los palacios. Los aristócratas miraban por encima del hombro a los demás, desde sus casas construidas en los terrenos más elevados de las Acrópolis. La plebe se dirigía a sus quehaceres diarios, transitando por las anchas calzadas y los sacerdotes realizaban sus sacrificios y vociferaban sus profecías desde lo alto de los grandes templos piramidales. En los campos de pelota la muchedumbre gritaba… Hasta que todo quedó en silencio. Como aquella tarde de mayo.

monos en tikal guatemala
Monos en Tikal, Guatemala

Rodeada por una selva impenetrable y sin fuentes cercanas de agua, se especula con una posible sequía, la sobreexplotación agrícola de las tierras, las guerras fratricidas y el crecimiento masivo de la población como posibles causas para el colapso de Tikal. Pero nadie lo sabe a ciencia cierta.Tras su abandono absoluto, a finales del siglo X, Tikal fue devorada por la jungla y no saldría de nuevo a la luz hasta finales del XIX, cuando expediciones de europeos comenzaron a desenterrar esta ciudad oculta que maravillaría al mundo. 

 En la Plaza de los Siete Templos una familia de monos araña pasó junto a nosotros, por tierra, y comenzamos a seguirlos para fotografiarlos. Willy seguía boquiabierto con los acontecimientos del día. En sus más de 150 visitas a Tikal, nunca había visto la Gran Plaza vacía ni a unos monos araña que no estuvieran subidos a los árboles. Era nuestro día de suerte, creyendo que, quizá, hasta nos podríamos encontrar con algún jaguar, la especie más bella y esquiva que habita en esta jungla.

tarantulas en Tikal guatemala
También hay tarántulas en Tikal

A la hora del atardecer escalamos hacia las alturas del templo IV desde donde esperamos hasta que el Sol se hubo marchado. Los templos de Tikal superan en altura a los de Yaxhá y hay algunos de ellos que llegan a los 70 metros. Fue un espectáculo verlos emerger por encima de los árboles, con sus cúpulas naranjas y doradas por la luz del sol. 

 Cuando hubo oscurecido bajamos sin prisas, queriendo que la negrura total nos tragara mientras caminábamos por los senderos de salida de la ciudad. Estaba prohibido quedarse dentro del complejo tras caer la noche, pero no hicimos caso. Willy, tan contento como nosotros por el gran día que habíamos pasado, no puso pegas.Queríamos encontrarnos con los animales nocturnos, así que recorrimos casi a ciegas el sendero que discurría por la densa selva. Unos insectos parecidos a las luciérnagas eran nuestra única iluminación y avanzamos a paso de tortuga hasta llegar a uno de los caminos principales. 

No tuvimos suerte esta vez y no vimos nada interesante. Además, cuando llegamos al puesto de vigilancia de la entrada a Tikal, nos cayó una buena reprimenda.Nos dio igual. Todo había valido la pena. Los dioses mayas habían estado con nosotros en la poderosa Tikal. 


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