Qué ver en un fin de semana en Malta

Malta es uno de esos sitios de los que se puede decir que tiene encanto sin que la expresión resulte manida. Es una isla pequeña, de poco más de trescientos kilómetros cuadrados. Para hacernos una idea, la provincia de Jaén es bastante más grande que Malta. Pero eso no la exime de ser una apuesta segura para un viaje en el que la consigna sea buscar la felicidad a toda costa. No será difícil encontrar un buen puñado de rincones a los que volver en la siguiente visita. Porque a Malta, os lo aseguramos, se vuelve.

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Imagen aérea de La Valleta, capital de Malta ©Viewingmalta.com

La Valletta, es la capital del país y centro de la diversión tanto de día como de noche. Es la zona más turística, lo que conlleva ambiente internacional por todas partes. Es una ciudad animada también en cualquier época del año gracias al carácter de la gente y de las numerosas fiestas que pueblan el calendario. En Abril es fácil encontrar gente joven en grupos organizados perdiendo la cabeza en el Malta International Fireworks Festival. La temporada de verano -julio y parte de agosto- Valletta acoge el Malta International Arts Festival, que cubre las necesidades culturales del más exigente desde hace diez años al tiempo que llena calles y bares de la ciudad. Uno de los centros de cultura más destacados es el Manoel Theatre, tercer teatro más antiguo de Europa. Data del año 1732. El interior es imponente y su acústica es una delicia si se tiene una mínima sensibilidad para la ópera. Este mes de marzo acoge la ópera de Orfeo y Eurídice, una ocasión como pocas para apreciar las voces de los artistas locales. Esta y otras razones convertirán Valetta en la Capital Europea de la Cultura en 2018.

Acantilado en la Isla de Gozo, Malta. Foto: viewingmalta.com
Acantilado en la Isla de Gozo, Malta. Foto: viewingmalta.com

Por su parte, la isla de Gozo es el sitio perfecto donde tirarse en la arena templada y dejar que las horas pasen sin prisa, una detrás de otra, cómo los cócteles -o zumos, que no queremos incitar a la bebida- que te servirán en la propia playa sin necesidad de mover un dedo. Bueno, sí, habrá que levantar el índice al menos. Pero el sitio más fascinante de Gozo está en su capital, Victoria. Allí, en lo alto de una colina se posa una ciudad de la Edad Media conocida como La Ciudadela, con edificios de una belleza embriagadora, como la Catedral de Santa María. Muy mal se tiene que dar la cosa para no encontrarse con sol todo el tiempo. Durante casi todo el año hay una buena temperatura. Más calor en julio y agosto, sí, pero la primavera y el otoño son una auténtica maravilla y, de hecho, las mejores épocas para ir.

Imagen nocturna de la Ciudadela de Gozo, Malta. Foto: viewingmalta.com
Imagen nocturna de la Ciudadela de Gozo, Malta. Foto: viewingmalta.com

Todo esto está muy bien pero, ¡ojo!, que comer hay que comer y, si el presupuesto lo permite, hay que aprovechar para hacerlo en alguno de los mejores restaurantes de Malta y probar las recetas de estos lares, que no tienen desperdicio. Muy recomendable en Valetta es el Da Dippo Trattoria, pequeño y sin carta. Tienen tanto éxito que hay que dejar la reserva hecha antes de ir. Su pasta con marisco es uno de los platos preferidos de sus clientes. También en la capital está el restaurante Rampila, con una localización inmejorable a la entrada de St. John´s Cavalier. La terraza es el lugar perfecto para cenar. Romántico, buena cocina y una carta de vinos como para acabar pidiendo un taxi de vuelta al hotel. Para comer marisco en Gozo el sitio es Moby Dick, en Marina Street (Xlendi) y para saber de primera mano lo que es la cocina maltesa, Ta´Ricardu, en La Ciudadela, donde es típico el conejo al vino tinto y ajo, los quesos caseros y unos increíbles tomates secos con aceitunas.

La isla de Comino, inhabitable, atesora rincones naturales y playas casi salvajes de aguas color turquesa. Quienes huyen de las zonas más pobladas se escapan hasta aquí en barcos alquilados o en minicruceros de un día de duración que te acercan a lugares de impresión como Laguna Azul, la isla de San Pablo o la bahía de San Nicolás. Hacer buceo, senderismo, pesca o, simplemente, darse baños de sol y agua en este pequeño paraíso se acerca mucho a la felicidad.

La famosa Laguna Azul, Isla de Comino, Malta. Foto: viewingmalta.com
La famosa Laguna Azul, Isla de Comino, Malta. Foto: viewingmalta.com

El pequeño pueblo de Rabat, antiguamente suburbio de Medina, carece de la belleza de la que presume ésta última. Sin embargo, posee unas catacumbas que llevan el nombre de San Pablo a quien se cree que sirvieron de escondite junto a otros cristianos en la época que Roma prohibió el Cristianismo. Las de Santa Agatha, más pequeñas, albergan, no obstante, 500 hipogeos y una basílica pintada al estilo bizantino y grecoromano preciosa. Tanto Rabat como Medina poseen esa luz tan común en las islas del Mediterráneo que conceden un halo de misterio y vida al mismo tiempo. Medina, aparte de contar un gran patrimonio arqueológico e histórico, es donde todos pierden la cabeza comprando los productos típicos que ofrecen sus vastas tierras. Sobretodo, durante el Festival de la Cosecha, en Junio.

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