Qué ver en Senegal: 12 paradas que no puedes dejar de hacer

Si estás pensando en viajar a Senegal debes saber que la esencia de la África que todos buscamos cuando damos el salto al continente vecino se concentra aquí. Un país de contrastes en el que lo mismo puedes disfrutar de paisajes desérticos que de preciosas cascadas, de la sabana o de islas paradisíacas. Senegal fue durante mucho tiempo sinónimo de esclavitud y por eso en cada paso que se da se aprende un poco más sobre su historia. Si nos pusiéramos a enumerarlos, los atractivos del país darían para una lista infinita, así que para ponértelo más fácil nos hemos decantado por 12 lugares imprescindibles de Senegal. Seguro que después de leer esta lista, ¡estarás deseando escaparte!

1-Primer contacto con la capital

Monumento al Renacimiento Africano, en Dakar

¿Qué mejor que comenzar por la puerta de entrada a Senegal? Dakar es una ciudad bulliciosa y caótica, donde el sonido de los cláxones de los famosos car rapides hacen de banda sonora y los mercadillos de colores y olores diversos aparecen casi al doblar cualquier esquina. No podrás abandonar la capital sin dar un paseo por el Marché Kermel o el Sandaga, visitar la Plaza de la Independencia o acercarte al Monumento del Renacimiento Africano para dejarte deslumbrar por su grandeza. Una vez recorras sus puntos principales habrás realizado una primera inmersión al país. ¿Crees que ya estás preparado para continuar explorando sus rincones más maravillosos? ¡Pues ahora te toca reservar tu vuelo a Dakar¡

2-Gorée, años de esclavitud

Gorée, una isla a tan solo 30 minutos en ferry desde el puerto de Dakar, es el resumen de la historia de trescientos años vividos en el país. En este precioso lugar, paradójicamente, tuvieron lugar los hechos más atroces y horribles vividos por el pueblo africano. Y es que las principales casas de esclavos del país se encontraban precisamente aquí, desde donde partían los barcos que los llevaban hacia América. Se calcula que hasta 20 millones de personas zarparon desde África entre los siglos XVI y XIX. 6 millones no llegaron con vida a su destino final. Hoy día los senegaleses perdonan pero no olvidan, por eso abren las puertas de todos los edificios al público: para que todo el mundo conozca lo que allí ocurrió durante tantos años.

Emblemática casa de esclavos de la isla de Gorée

3-El misterio del Lago Rosa


¿Qué te parece visitar un lago rosa, que no es rosa? Aunque hace honor a su nombre tan solo durante unos meses al año -cuando una bacteria lo convierte de ese color- el Lago Rosa sigue resultando precioso. No podrás irte de este maravilloso enclave sin dar un paseo por la orilla y comprobar cómo se desarrolla el negocio de la sal.

 Cada barca de las que verás navegando por el lago suele extraer al día una tonelada y media de este mineral, que posteriormente es exportado a países como Mali, Burkina Faso o Níger. Para darle un último toque a esta parada, podrás hacer una excursión en camión 4x4 por las dunas de los alrededores y disfrutar de una hermosa puesta de sol desde la playa. ¿Qué más se puede pedir?

4-St. Louis, viaje al pasado

Antigua capital del imperio colonial francés, en St. Louis fue donde todo comenzó. Hasta aquí llegaron los franceses en el siglo XVII para convertirla en el centro neurálgico de sus conquistas en África y transformarla en la bella ciudad que sigue siendo hoy día. Al pasear por sus calles llama la atención la decadencia de sus fachadas, todas pintadas de colores, como lo estuvieron antaño, con sus balcones de hierro forjado y sus enormes puertas de entrada a los antiguos almacenes. ¿Y qué más puedes hacer en la ciudad, además de pasear por sus calles? El puente de Faidherbe, diseñado por el mismísmo Gustave Eiffel, es uno de los grandes atractivos. Tampoco está de más que te acerques a su embarcadero, repleto de coloridas barcazas, o que visites su barrio de pescadores, donde la vida hogareña se desarrolla de puertas para afuera.

5-Noche en el desierto de Lompoul

¿Quién no ha soñado alguna vez con pasar una noche en el desierto? Aunque no es demasiado grande, el de Lompoul te hará sentir que te encuentras en el fin del mundo. Rodeado de inmensas dunas de arena hallarás la paz y tranquilidad que buscabas, ¡te lo aseguro! ¿Algo más! Pues sí, siéntate y disfruta de un precioso atardecer. Cuando te encuentres cenando o tumbado en una jaima bajo la única luz de las estrellas, sabrás que este rinconcito del mundo es un lugar especial.

6-Descubrir País Bassari

Mujeres en el poblado Iwol llevan la colada sobre sus cabezas

Y del norte del país, al sur. En el extremo este, en frontera con Guinea, se encuentra esta región senegalesa repleta de sorpresas. ¿Te gustaría ver cómo vive y se relaciona alguna de las tribus que aún perviven en esta zona del país? Solo tendrás que hacer una caminata de hora y media para lograr alcanzar el poblado Iwol, en lo alto de una montaña. La vestimenta, el dialecto y la forma de vida de sus habitantes, que habitan en pequeñas chozas sin luz y sin agua potable, te sorprenderán.

7-Las aguas turquesas de Dindefelo

Cuando llegues a Dindefelo sentirás que nada ha cambiado, pero estarás equivocado: sus habitantes, aunque de sentimiento son senegaleses, en realidad pertenecen a Guinea. Para llegar a la pequeña aldea tendrás que sobrevivir a un eterno paseo en 4x4 por una carretera repleta de baches, pero el destino bien merece la pena. Además de interactuar con sus habitantes, conocer su hospital o contemplar cómo trabajan en el taller de costura del pueblo, hay algo que no debes perderte: la caminata hasta la cascada de Dindefelo. ¡Te aseguro que te dejará sin palabras! Eso sí, no olvides llevar contigo calzado cómodo y un bañador: ¡remojarte en sus frías aguas será todo un regalo para tus sentidos!

8-Casamance, el paraíso del sur

Hombre diola explica las bases de su cultura en el Museo Diola de Casamance

Y del sureste, al suroeste. Los contrastes son una constante en Senegal y esta nueva parada lo demuestra con creces. ¿Te imaginabas encontrar un Senegal verde, frondoso y repleto de vegetación? ¡Pues aquí lo tienes! Se trata de la tierra de los diola, una etnia que basa sus creencias en ritos animistas que te sorprenderán. Los exuberantes paisajes tropicales que encontrarás en esta zona, repleta de manglares y plantaciones de arroz, te dejarán sin palabras. Aunque durante treinta años existió cierto movimiento independentista en la zona que supuso un conflicto interno en el país, hace ya tiempo que aquello acabó y hoy día no hay ningún problema. No deberás marcharte sin visitar algunas de sus aldeas, ser partícipe de su modo de vida y descubrir mil detalles sobre su historia pasada y presente.

9-Karabane, un lugar para desconectar

Tras apenas una hora de trayecto en barcaza, se llega a la isla de Karabane, un oasis en el paraíso tropical de Casamance. Aquí querrás quedarte indefinidamente: el ambiente relajado y las opciones de ocio probablemente te atrapen sin piedad. No dudes en disfrutar del sol tumbado en la playa, pero sobre todo convive con su gente. Y, si eres de los que les gusta también disfrutar de la noche, anímate a tomar algo en alguno de sus bares con conciertos en directo de música senegalesa o incluso, por qué no, pégate algún bailoteo en la discoteca de la isla. Si te apetece regresar con algún traje típico hecho a medida, aprovecha el famoso "Taller de Paco", todo un icono de Karabane. 

10-Cap Skirring, el caribe senegalés

Playas infinitas de Cap Skirring

¿Qué, iba apeteciendo ya un poco de relax? Pues has llegado al lugar indicado. También situada en la región de Casamance, las playas de arena blanca y fina de Cap Skirring, bañadas por el Pacífico, serán enteritas para ti. ¿Lo imaginabas? Esta pequeña ciudad es posiblemente la zona más turística de todo Senegal. Muchos extranjeros europeos vienen cada año a la costa senegalesa para disfrutar de las maravillas que les ofrece, ¿por algo será, no? No estará de más que pases unos días en los que tu máxima preocupación sea a qué hora bajar a darte un baño y pasear por las calles del pueblo para comprar algún que otro souvenir. El merado de artesanos será un buen lugar para hacerte con los recuerdos y regalos que necesites. El resto del tiempo, ¡a disfrutar!

11-Los pescadores de Mbour

Pescadores en la playa de Mbour

La parada en esta pequeña localidad a poca distancia de la capital tiene un objetivo clave: conocer de cerca la llegada de los pescadores a la playa. Cada día, sobre las 4 de la tarde, comienza el movimiento. Probablemente te quedes sin palabras desde el primer momento, pero abre bien los ojos: el continuo trasiego de barcas cargadas con la pesca del día y de hombres caminando por la orilla con enorme cajas repletas de pescado sobre sus cabezas, es una estampa digna de guardar en la memoria. ¡Te aseguro que los minutos pasarán sin que apenas te des cuenta!

12-La vida salvaje de Bandia

Pero como África es sinónimo de animalitos, de esos que viven de manera salvaje y sin jaulas ni rejas a su alrededor… nuestra última parada tenía que ser en una reserva natural. Y nos quedamos con la de Bandia, a tan solo 70 kilómetros de Dakar y un lugar perfecto para ver rinocerontes, cebras, jirafas y algún que otro búfalo. Los monos serán tus eternos acompañantes, y quizás algún cocodrilo te de una sorpresa… Recorrer parte de sus más 3 mil hectáreas en 4x4 será una de esas experiencias para recordar. Y, antes de irte, date un homenaje: no te lo pienses y almuerza en el restaurante de la reserva. Te aseguro que te irás del país con muy buen sabor de boca… 

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