Qué ver en Murcia: Calblanque playas idílicas y naturaleza

 

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Calblanque, en Murcia: Playa Negrete. Fotografía propia.

Cada provincia de nuestra geografía parece sujeta a ciertos tópicos, y en el caso de Murcia los más comunes suelen ser sus gentes cálidas, su famosa región de la Huerta o una Manga del Mar Menor convertida en referente veraniego del litoral murciano. Sin embargo, en Rumbo.es tratamos de ir más allá, romper las etiquetas y explorar playas que posiblemente no sabías que existían a lo largo de los 10 mil kilómetros de la costa española.

En la conocida como Costa Cálida de la provincia de Murcia, y en concreto al oeste del Mar Menor, en el municipio de Cartagena, se concentra el conocido como Parque Natural de Calblanque, Monte de las Cenizas y Peña del Águila, un área protegida de más de 2400 hectáreas en el que la naturaleza se vuelve árida y algunas de las mejores playas del sur de España aguardan entre acantilados  y salinas de flamencos.

¿Nos acompañas a conocer las playas de Calblanque, en Murcia?

Explorando la Costa Cálida de Murcia

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Calblanque, en Murcia: Playa Larga. Fotografía propia.

Cuando dejamos atrás la también recomendable ciudad de Cartagena, la autopista en dirección al Mar Menor nos permite tomar una salida en dirección a Calblanque, la cual pasa junto a Los Belones, un pueblo que a pesar de sus pocos habitantes tiene un toque globalizado exquisito donde no faltan restaurantes hindúes o franceses y terracitas con encanto para disfrutar durante los meses de verano.

A medida que avanzamos por los caminos de tierra que dan la bienvenida a este parque natural comprobaremos la total ausencia de un urbanismo tan sólo evocado por algunas casitas de labranza en las que se ubican alojamientos ecológicos tan recomendables como Casa Las Jordanas, en el cual tuve oportunidad de hospedarme hace unos meses.

Las carreteras alcanzan una encrucijada en la que podemos optar por visitar las tres zonas en las que se divide el parque: el área de las Salinas, del Atochar y de Negrete, ésta última la más interesante para viajeros en busca de la perfecta definición de paraíso (casi) virgen.

El área de las Salinas comprende algunas playas con encanto como la de Calblanque o las calas Magre y Arturo, hasta las que una pasarela de madera nos guía entre rocas áridas y arenas amarillas. Estas calas de aguas embravecidas y transparente cuando el aire es suave se complementan a la perfección con las famosas salinas de Calblanque, rodeadas de miradores desde los que observar a sus flamencos solitarios salpicando el entorno. La zona de las salinas del Rasall, protegida por una verja, separa este área del Atochar, donde se concentran algunas de las mejores playas de Calblanque para ir en familia.

Entre las ensenadas de esta zona encontramos paraísos como la Playa de las Cañas, la cual se extiende entre los acantilados y cuyo aparcamiento nos permite descender a pie hasta sus aguas. En esta zona especialmente, la campaña "Las colinas no se esfuman" promueve parte de las iniciativas ecológicas en torno a Calblanque y sobre las que escribo más adelante. En la zona del Atochar los surfistas también hallarán su particular meca de los deportes acuáticos, una práctica que se extiende a medida que avanzamos hacia el oeste y, con él, hacia las mejores playas de Calblanque.

Los amantes del naturismo y la tranquilidad encontrarán sus playas ideales en el área de Negrete, zona que requiere de un acceso a pie a través de las sendas que bordean las cimas de los acantilados. Sumergidos en este enclave natural desértico accederemos a playas como Parreño o Negrete, ideales para convivir sin ropa con la naturaleza, explorar sus cuevas o realizar una sesión de snorkel.

Salvemos Calblanque

Tras redactar la proposición de Calblanque como reserva de la Biosfera de la Unesco hace unos años, el proyecto quedó anulado por los propios organismos de la región dados los muchos beneficios que la industria ha obtenido de esta tierra virgen.

Cereales, sal o pesca son algunos de los recursos explotados desde mucho antes de que Calblanque se convirtiera en parque natural en 1987. A esta actividad habría que sumarle la cada vez mayor presencia del turismo en la zona, lo cual llevó a los vecinos del parque a crear la iniciativa Salvemos Calblanque, plataforma que trata de denunciar el urbanismo en el parque y concienciar a los turistas a la hora de respetar el medio ambiente.

Entre estas medidas figuran la prohibición de acceder a las playas en vehículo a motor durante ciertas fechas, fomentar la recogida de colillas mediante el mencionado eslogan "Las colillas no se esfuman", la prohibición del uso de motos acuáticas procedentes de La Manga, la creación de rutas ciclistas o un mayor uso del transporte público a la hora de acceder a Calblanque.

A su vez, recuperar la actividad de las salinas del Rasall (y con ella la aparición del fartet, un pez autóctono en peligro de extinción debido a la desecación de las mismas), o la activación de los molinos de viento situados en la duna fósil junto el área del Atochar son otros dos aspectos incluidos en la agenda de esta iniciativa a la hora de equilibrar el ecosistema y potenciar el uso de energías renovables en el parque.

De este modo, la opción de disfrutar del paraíso pasa por el total respeto hacia su entorno, lo cual nos permitirá seguir gozando de este enclave en años venideros.

En Calblanque comienza un itinerario mágico a través de  las playas secretas del sur de España, paraísos sin masificar de una geografía, la nuestra, en la que olvidar todo aquello que nos dijeron y atrevernos a descubrir nuevos paraísos por nuestra cuenta será la mejor de las revelaciones de este y los muchos veranos que vendrán.

¿Te gustaría hospedarte en Cartagena a la hora de disfrutar de los rincones más bellos de la Costa Cálida?