Mucho más que el Oktoberfest: 5 imprescindibles qué ver en Munich

Hay ciudades que asociamos de forma inmediata en nuestra mente con una imagen o un evento. La torre Eiffel en París, el Coliseo en Roma, los sanfermines en Pamplona… y el Oktoberfest en Munich. A la hora de viajar y visitar los lugares en cuestión, no obstante, sería absurdo quedarnos en eso. Nos gusta callejear y descubrir, palpar y sentir las ciudades, ver lo más importante y famoso, sí, pero también asomarnos a los rincones secretos más sorprendentes y ser conscientes de que siempre hay más. Y Munich es mucho más que su famoso festival cervecero.

La capital bávara es la tercera ciudad más grande de Alemania y una especie de niña bien que con su rebeldía se ha vuelto cada vez más atractiva. Cambia los grafittis y edificios okupados por artistas berlineses por bonitos edificios de arquitectura clásica (fueron reconstruidos tras la Segunda Guerra Mundial) y galerías de arte moderno minimalistas, el caos bohemio por el orden y la intelectualidad más alemanas. Munich es una ciudad en la que hipsters y alemanes con sus trajes populares conviven, y estas son cinco excusas que bien valen ese viaje:

1. Hacer picnic a orillas del Isar

río Isar e iglesia St. Maximilian munich alemania
El río Isar con la iglesia St. Maximilian de fondo / Foto de stargazer2020 - Flickr CreativeCommons.

Si hace buen tiempo enseguida acabarás aquí. Solo hay que observar qué hacen los autóctonos para seguirlos desde el centro hacia el río Isar. En cuanto veas el puente Reichenbach y la orilla llena de césped y, posiblemente, jóvenes y no tan jóvenes haciendo picnic o bebiendo vino, querrás imitarlos. Cruzarás, te harás la necesaria foto desde el puente y bajarás al parque Frühlingsanlagen. Antes de sentarte, te quedarás unos minutos maravillado por la iglesia de St. Maximilian que encontrarás justo en la otra orilla. Si puedes, quédate para ver atardecer.

2. Callejear por el Glockenbachviertel

munich hipster en el barrio de Glockenbach
Glockenbach, el barrio hipster de Munich / Foto de Wolf G. - Flickr CreativeCommons.

¿Buscas la parte cool, el distrito hipster de Munich? El barrio de Glockenbach es la respuesta. Tiendas de lo más moderno (pero también vintage), galerías de arte, mucho diseño y mucho café y bar en los que sentarse a pensar que en realidad Munich no le tiene mucho que envidiar a Berlín. Si quieres ir al centro del moderneo por excelencia, dirígete a la Gärtnerplatz, siéntate en un banquito o en una terraza y observa. Verás mucha gente cool.

3. Sumergirte en el arte del Kunstareal

Museo Brandhorst en munich alemania
Museo Brandhorst, en Kunstareal / Foto de digital cat - Flickr CreativeCommons.

Igual que Berlín tiene su Museumsinsel, Viena su MuseumsQuartier y, porque no todo está tan lejos, Madrid su Triángulo del Arte, Munich tiene su Kunstareal (literalmente, Distrito del Arte), formado por once museos: pinacotecas de todas las épocas, una gliptoteca, un centro de antigüedades, colecciones privadas, exposiciones temporales… Sea cual sea la época y estilo artístico que busques, seguro que lo encontrarás aquí. Está al norte de la Königsplatz.

4. Ver olas en el Eisbach

surf en Eisbach munich alemania
Eisbach / Foto de Roland Moriz - Flickr CreativeCommons.

¿Surf en Munich? No, no vayas a consultar un mapa para ver si la ciudad está situada en un lugar totalmente distinto al que creías. El Eisbach es un afluente artificial del río Isar que tiene una ola constante de un metro de alto pensada especialmente para surfear. Eso sí, a no ser que seas un surfista con experiencia, limítate a observar a los profesionales. Y nada de bañarte o navegar con kayak. Lo primero está prohibido y lo segundo hará que todos los surfistas te miren mal. Si sabes surfear, seguro que disfrutas mucho aquí: la ola es constante, por lo que todo depende de tu equilibrio.

5. Perderte por el Englischer Garten

Englischer Garten munich alemania
Englischer Garten / Foto de tanzia45 - Flickr CreativeCommons

El Eisbach discurre por una parte del Englischergarten, el jardín más famoso de Munich, un refugio natural de 3,7 kilómetros cuadrados situado en pleno centro (es más grande que, por ejemplo, el Central Park de Nueva York). Senderos que discurren entre árboles, zonas amplias de césped en las que sentarse a respirar aire puro, un lago, el Kleinhesseloher See, y la posibilidad de pasear a las orillas del Isar hasta salirte de la ciudad. Si quieres un parque algo menos conocido, el Westpark es otro de los preferidos por los locales. Mucho más pequeño, sí, pero también con un par de laguitos y sus jardines temáticos (una rosaleda y un jardín oriental).

Foto de portada: Nickai3111/ Flickr Licencia CreativeCommons