Qué ver en Mons, centro de la cultura europea

Esta pequeña ciudad belga se asoma a la frontera francesa con el orgullo de ser la Capital Europea de la Cultura este 2015 y haber estrenado cinco nuevos museos que son la envidia del resto del país. Mons representa el encanto de una ciudad que creció alrededor de un castillo y que posee en sus calles, plazas y jardines un halo de romanticismo donde descubrir auténticos hitos declarados Patrimonio Material e Inmaterial de la UNESCO.

Se encuentra a sólo 55 minutos en tren desde Bruselas, un viaje que merece ya la pena sólo por los paisajes deja a su paso. A la llegada el viajero se encontrará con una modernísma estación de tren diseño del arquitecto español Santiago Calatrava.

La Grand-Place o plaza mayor es un buen lugar donde comenzar el recorrido por la ciudad. Allí se alza su ayuntamiento, un hermoso edificio gótico fechado en el siglo XV que cuenta entre sus cualidades con algunos salones de ceremonias de gran belleza, como la Sala de los Enlaces, de techos ornamentados al estilo italiano, o la Sala de los Retratos. Pero la verdadera joya es el despacho del burgomaestre con sus tapicerías del siglo XVII regaladas por el rey de Francia, Luís XIV. En la parte posterior, el jardín del alcalde es un precioso y encantador espacio verde donde destaca la conocida estatua de bronce “Le Ropieur”.

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Uno de los edificios más longevos al tiempo que peculiar es la Colegiata de Sainte Waudru en cuyo interior guarda un tesoro de orfebrería religiosa y obras del artista preferido de Carlos V, Jacques du Broeucq.

A lo largo de todo este año, Mons ha recibido a incontables turistas atraídos por ser la Capital Europea del Turismo 2015. Uno de los lugares mejor valorados es el Café Europa, conocido ahora también como el Digital Innovation Valley, donde el intercambio de ideas, las artes escénicas, y las nuevas tecnologías ocupan cada rincón. Estará abierto hasta el 19 de diciembre.

Entre los eventos organizados, las exposiciones se han constituido como uno de los puntos fuertes del atractivo de la ciudad para este año. Aún se podrán visitar algunas de ellas hasta principios del 2016. Tal es el caso de “Verlaine, celda 252”, en el BAM, sobre la historia de Verlaine (hasta el 24 de enero); “El Hombre, el Dragón y la Muerte”, que hace un recorrido por la leyenda de San Jorge, en el Museo de Arte Contemporáneo, (hasta el 17 de enero); la sala Saint Georges estará ocupada por la exposición “D´Entre eux””, del fotógrafo documental Cédric Gerbehaye hasta los primeros días de enero.

Mons ha querido homenajear a ocho ciudades no europeas a lo largo de todo el 2015, dedicando eventos específicos para dar a conocer la cultura de éstas a través de conciertos, espectáculos, residencias de artistas, juegos o gastronomía: lo más destacado de Tokio, Casablanca, Quebec, Milán, Pilsen, Londres, Montreal y Melbourne en “Les Ailleurs en folie”.

Sin duda una de las sorpresas ha sido la original transformación de la piscina del Grand Large de Mons a manos del artista local Jean Christophe Grignard, quien ha querido abrir una ventana al océano creando un espacio subtropical acuático donde mezcla imágenes submarinas y negativos de arte.

Y es que Mons, a pesar de su tamaño, ha sido cuna de no pocos artistas de gran talento. Michaelina Wautier fue una de las pintoras – Barroco flamenco- más destacadas de esta ciudad, junto a su hermano Charles. Algunas de sus obras cuelgan en museos como el Kunsthistorisches de Viena o el Museo Real de Bellas Artes de Amberes, además de completar valiosas colecciones privadas. También de Mons fue uno de los artistas más importantes del Alto Renacimiento, Jacques du Broeuq, escultor y arquitecto. Es autor de edificios como el castillo de Boussu, el de Mariemont (hoy en ruinas) y el de María de Austria en Binche o el mausoleo de Eustache de Croÿ de la Catedral de Notre-Dame de Saint-Omer.

En los alrededores de Mons se puede visitar el Grand Hornu, un emplazamiento minero de estilo neoclásico convertido ahora en museo.

Cerca, en Cuesmes, se encuentra la Casa Van Gogh o la casa del pantano, dedicada al artista que la habitó a finales de los años 70 del siglo XIX y que, según dicen, es el sitio que le vio nacer como pintor. A los amantes de los castillos les encantará el Castillo de Beloeil, conocido como el Versalles belga, con estancias que datan de los siglos XVI y XVII. A sólo seis kilómetros de Mons, se encuentra un sitio arqueológico de sílex de Spiennes, que data del Neolítico, declarado patrimonio Mundial de la Unesco en el 2000.