Qué ver en las islas Azores: Paraíso natural

Cuando - en el primer cuarto del siglo XV - el navegante portugués, Diogo de Silves, descubrió las islas Azores en medio del océano Atlántico, la naturaleza era su única dueña. Ningún ser humano las habitaba por aquel entonces y los bosques milenarios de laurisilva servían de hábitat a un gran número de especies animales endémicas.Hoy en día, a pesar de encontrarnos en pleno siglo XXI, los isleños de esta región autónoma portuguesa han conseguido preservar el encanto natural de las Azores y, con tan sólo un 5% de la superficie total de las nueve islas urbanizada y un plan ambicioso para potenciar las energías renovables, han sido merecedoras de los más altos premios de turismo sostenible a nivel internacional.Como amante de la naturaleza y las actividades al aire libre, esa fue la razón principal que me llevó a visitarlas.

Cómo llegar a las Azores

Lago Furnas, Islas Azores.

La mayoría de los vuelos a las Azores parten de Portugal, aunque, encontrándose en el centro del Atlántico, también hay vuelos desde Londres, París, Amsterdam, Estados Unidos y Canadá, realizando, la mayor parte de ellos, escala en Portugal.Las islas se encuentran unos 1.300 km al oeste de la Península Ibérica, el vuelo dura  unas dos horas.Aterricé en el aeropuerto de Ponta Delgada, en la isla de São Miguel, la más grande de las Azores. Está situado a unos 5 km del centro de Ponta Delgada (junto con Horta y Angra do Heroísmo, una de las tres capitales de las islas).Las aerolíneas que vuelan a Ponta Delgada son Ryanair, Easyjet, TAP Portugal, Azores Airlines y Air Berlin. Puedes consultar los vuelos a las Azores con Rumbo.

Cómo moverte entre islas

Isla de São Miguel, Azores.

El conjunto de las Azores está compuesto por nueve islas. De mayor a menor tamaño, son: São Miguel, Pico, Terceira, São Jorge, Faial, Flores, Santa María, Graciosa y Corvo.Aunque todas ellas disponen de un pequeño aeropuerto, yo prefería moverme en barco. Cada isla – y cada ciudad – tiene, al menos, un puerto. Los azorianos (gentilicio de los lugareños) son expertos navegantes y podrás disfrutar del precioso entorno marino de las islas.Además, el precio es mucho más económico. Atlânticoline es una de las compañías que realiza los trayectos y ofrece paquetes de un número determinado de viajes entre islas. Si no, puedes hablar con los pescadores de la zona, que seguro que conocen a alguien que te puede acercar a algún lado.

Disfrutando de las Azores

Una vez resuelta la logística – cosa siempre necesaria cuando hablamos de destinos algo remotos y desconocidos – te cuento cómo fue mi experiencia en las Azores.

1.-Llegando a São Miguel

São Miguel

No tenía mucho tiempo y nada más llegar arreglé el tema del transporte. Alquilé un pequeño coche con el que recorrer la isla más grande de las Azores y busqué el pequeño hotel que había reservado, en pleno centro de Ponta Delgada.Por la noche, bajé a probar uno de los deliciosos pescados que cocinan en los restaurantes cercanos al puerto, acompañado de una cerveza Especial, la marca autóctona de las islas. Con la segunda Especial, saqué el mapa  que había agenciado en la Oficina de Turismo y comencé a marcar los sitios que quería visitar.

2.-Isla de São Miguel

Tras visitar cinco de las islas en profundidad, te diría que si no tienes demasiado tiempo para explorar las Azores, elijas São Miguel.Durante un par de días, recorrí con mi coche (y algunas partes en bicicleta) lugares como Furnas, donde un plácido lago ubicado en un antiguo cráter volcánico contrasta con las burbujeantes caldeiras (pozas de agua hirviendo y rica en azufre) y fumarolas.Aquí, además, aproveché para tomarme un buen cozido, cocinado durante siete horas a un metro de profundidad, simplemente con el calor que desprende la tierra.

Fumaroles, Azores

También disfruté de las aguas termales de la finca del siglo XVIII, Terra Nostra y visité sus ricos jardines botánicos que condensan la belleza de esta zona de clima subtropical.Aunque el primer día no tuve suerte y la niebla cubría el Mirador Vista do Rei, mi segundo atardecer sí que lo contemplé allí, en el macizo montañoso de Sete Cidades. Ante mis ojos la belleza de la Lagoa das Sete Cidades, una laguna formada por dos lagos diferenciados en un mismo cráter. Las aguas de uno son azules mientras que las del otro son verdes. Desde el mirador se puede realizar una bonita travesía por un sendero señalizado que desciende a la pedanía de Sete Cidades. Menos de 8 km que se pueden realizar en un par de horas.

Cascada de agua, Azores.

También visité la curiosa plantación de té de Gorreana(el único sitio en Europa donde lo verás crecer además de Gran Bretaña) que apenas ha sido modificada desde su creación – en 1883 - y me perdí caminando por la exuberante belleza natural de los senderos que rodean la Lagoa do Fogo, un lago situado en el cráter del volcán Água de Pau, en el centro de la isla de São Miguel.Por último, me di un baño homenaje en el pequeño estanque termal formado por la catarata de Caldeira Velha. Merecía algo de descanso después de caminar y conducir sin parar.

3.-Isla de Pico

Isla de Pico, Azores

Volé hasta la isla de Pico con el único propósito de ascender a la cima más alta de Portugal, la Montanha do Pico, que se eleva 2.351 metros sobre las aguas del océano.Por el día visité los viñedos de Caminhos de Santa Luzia y el túnel volcánico de la Gruta das Torres, dejando el ascenso al Pico para llegar a la cima justo al atardecer. Tardé unas tres horas en subir, parando a hacer fotos y disfrutando de la naturaleza que me rodeaba. El momento, en total soledad en el techo de Portugal, es algo que me guardo para las situaciones en las que la rutina me abruma.

4.-Isla de Faial

Isla de Faial, Azores

Desde Pico “salté” en barco hasta la vecina Faial, llegando al bonito puerto de Horta.Nunca en mi vida estuve en un puerto como ese. El puerto de Horta está decorado por centenares de mosaicos y coloridas pinturas realizadas por los marineros que pasaron por allí y partieron a seguir surcando los mares. Dicen que hacerlo trae buena suerte en el viaje.Como mi destreza dibujando es equiparable a la que tengo bailando (Pinocho bailaba mejor que yo), decidí jugármela y subirme a mi embarcación para ver ballenas sin dejar mi rastro en forma de dibujo. Sigo vivo. Menos mal.Prácticamente en todas las islas se organizan tours para ver ballenas entre abril y octubre.

5.-Isla de São Jorge



La alargada superficie de la isla de São Jorge ofrece un paraíso para los amantes de los deportes al aire libre. Aquí puedes practicar el senderismo, espeleología, piragüismo, descenso de cañones… Vamos que no te aburrirás. Es la isla que presenta los paisajes más dramáticos. Acantilados que se despeñan precipitadamente a las aguas del Atlántico, cuevas, senderos… Me adentré en la cueva de Montoso, pero me perdí la de Bocas do Fogo. Sin embargo, sí que pude disfrutar del trekking, de unos 10 km, de Fajã dos Vimes. Siguiendo la senda, atravesé laderas de densos bosques, viñedos y aldeas, justo antes de desembocar en el mar. La leche fresca de las vacas de São Jorge es el mejor aderezo para acompañar el café de sus plantaciones.

6.-Isla de Terceira

Isla de Terceira, AZOR

La capital de la Isla de Terceira, Angra do Heroísmo, es la población más bonita de las Azores.El casco histórico de esta pequeña ciudad de 35.000 habitantes fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1983. Caminando por sus calles, no me costó averiguar el porqué.Angra do Heroísmo está protegida por 4 km de murallas y el fuerte de San Juan Bautista, coronando la cima de la colina sobre la que se asienta la ciudad. Dicen que fue la primera ciudad construida por los europeos en el Atlántico y su trazado urbanístico sigue siendo el mismo que el que tenía en el siglo XVI.Las fachadas coloridas de las casas del siglo XVIII y XIX le dan un aire caribeño y alegre, que, muchos años más tarde, me pareció ver replicado en el Pelourninho, centro histórico de la ciudad brasileña de Salvador de Bahía.Iglesias, palacios, conventos y el Porto de Pipas, enclave importante históricamente que sirvió de parada técnica a tantos aventureros portugueses que exploraban las tierras más allá del Atlántico.

Por falta de tiempo, me quedé con ganas de explorar las otras cuatro islas.De Flores (declarada Reserva de la Biosfera por la UNESCO), me habría gustado ver sus lagunas, numerosas cataratas y bucear en sus aguas.En la alejada Corvo, en el extremo occidental de las islas, dicen que te sientes aislado de la civilización. Sólo existe un núcleo urbano de unos 400 habitantes y el resto es naturaleza.La isla de Graciosa es famosa por su gran cueva – con techos de hasta 40 metros de altura – de Furna do Enxofre; y la isla de Santa Maria, la más al sur y al este de todas, por su mejor clima y distinto paisaje, con más parches ocres que el resto.Viajar a las Azores es hacerlo a una naturaleza milenaria. Tu espíritu te lo agradecerá, haz tu reserva ya.Ver precios de Viajes a AzoresPrecios de solo vuelo a Ponta Delgada en Azores y Hoteles en Azores por si quieres hacer el viaje por tu cuenta.¡ Disfrútalo!