Qué ver en Fuerteventura: surfeando volcanes

 
Fuerteventura
Fuerteventura: Playas de El Cotillo. ©Pixabay

Canarias es el vecino exótico de un continente europeo cada vez más consciente del encanto de estas islas, las cuales abarcan desde paraísos del buceo hasta pueblos de colores, pasando por una paz que la isla de Fuerteventura evoca como ninguna otra.

Más de 800 volcanes y 150 kilómetros de playa definen a la que es la isla más alargada de las Canarias, un edén árido considerado durante décadas como la cuna del exilio de la Península Ibérica a la que Miguel de Unamuno fue desterrado en 1924. Sería tras sus meses en la isla majorera -nombre que recibe por el nombre de los antiguos habitantes de esta y Lanzarote, los majo -, cuando el poeta se encargó de expandir el encanto de la isla, convertida poco después en pieza angular de la literatura surrealista de nuestro país.

Un surrealismo que aún sobrevive en forma de playas de ensueño, volcanes dormidos, muchas cabras y una condición de meca del surf que conforman una isla en la que experimentar el sonido del silencio, tal y como reza el eslogan de Turismo de Fuerteventura, se convierte en una realidad más que palpable.

Te invitamos a viajar  al norte surfero y las playas del sur de Fuerteventura, a ser posible (personal recomendación) con coche propio o de alquiler a fin de hacer mucho más disfrutable vuestra visita.

Fuerteventura y su norte surfero

Fuerteventura Islote de Lobos desde Corralejo
Fuerteventura: Islote de Lobos desde Corralejo. © Wikipedia Commons

Conocida hasta 1956 como Puerto de Cabras, la actual capital de Fuerteventura, Puerto del Rosario, es una ciudad pequeña que no nos tomará más de unas horas si queremos degustar algunas de sus ofertas gastronómicas o visitar puntos de interés cultural como el Museo de Unamuno.

Poco después tomaremos un coche y nos dirigiremos hacia la mitad norte de la isla, en concreto hacia Corralejo, la localidad más dinámica del norte de Fuerteventura, meca del surf y lugar donde se extienden las famosas Dunas de Corralejo, uno de los mayores orgullos de esta isla designada como Reserva de la Biosfera por la Unesco en 2009.

Pasar unos días en Corralejo se convierte en toda una experiencia gracias a su amplia oferta gastronómica, sus playas salpicadas de corralitos (construcciones de piedra para protegerse de los vientos atlánticos), y las aguas cristalinas que trazan el inicio al Islote de Lobos, hacia donde diversas excursiones parten desde Corralejo y entre cuyos atractivos figura La Caleta, una playa turquesa contenida por las montañas volcánicas.

Pueblo de Majanicho en Fuerteventura canarias
Fuerteventura: Pueblo de Majanicho. Fotografía propia.

Corralejo supone el punto de partida hacia el resto del norte de Fuerteventura, donde destacan el encanto hippie del pueblo de Lajares, la soledad y ventanas verdes de la aldea de Majanicho o, especialmente, El Cotillo, un pueblecito acariciado por playas majestuosas como la del Aljibe de la Cueva y donde la Fiesta del Agua, todo un referente de Fuerteventura, comienza el 17 de agosto. Por supuesto, la práctica de deportes acuáticos como el surf, el kitesurf o el windsurf se convierten en todo un obligado en este pueblo.

Jandía, en Fuerteventura: playas de ensueño

Playa de la Barca en Fuerteventura canarias
Fuerteventura: Playa de la Barca. © 16:9

A medida que dejamos atrás ese norte surfero nos sumergiremos en los volcanes a los que antiguamente los majoreros rendían tributo y entre los que las ardillas aún merodean en busca de alimento.

No exenta de un gran encanto cultural, la isla de Fuerteventura ofrece en la profundidad de sus valles oasis históricos como el pueblo de Betancuria, donde una iglesia de estilos canario, barroco y hasta gótico francés preside sus jardines de palmeras y terrazas en las que degustar el típico queso majorero con un buen vino.

Siguiendo hacia el sur podremos detenernos en algunos de los miradores de la isla a medida que esta se estrecha, dando paso a la famosa península de Jandía, zona donde confluyen las mejores playas de Fuerteventura.

A partir de pueblos como Pájara o La Pared, el cual suponía la total división de la antigua Fuerteventura, las influencias tropicales de la cercana Gran Canaria se perciben en las palmeras y vegetación que salpican este sur árido, a cuya costa este será mejor acudir de día a fin de reservar los atardeceres para otro lugar aún más especial.

En la conocida como Costa Calma encontraréis playas como Playa de la Lajita, perdida entre riscos volcánicos, Playa de Sotavento o, especialmente, una de las más famosas de la isla: la Playa de la Barca, el paraíso más fotografiado de Fuerteventura gracias a una laguna natural formada por las aguas desbordadas de esta costa de ensueño. Situada a los pies del Meliá Los Gorriones, en la laguna se imparten clases de kite surf y paddle surf, todo un referente para amantes de este deporte.

Playa de Cofete en Fuerteventura canarias
Fuerteventura: Playa de Cofete. © Holgileinchen.

A medida que se acerca el atardecer, anestesiados por la brisa y el frescor de estas playas, lo mejor será conducir hasta Morro Jable desde Costa Calma y de ahí al otro lado de la península de Jandía. Al sortear los caminos de tierra intuiremos un paraíso escondido tras las últimas colinas, donde una franja naranja adivina el atardecer desde las playas de Cofete, el mejor mirador de la isla gracias a sus 12 kilómetros de playa custodiados por el macizo montañoso más alto de Fuerteventura.

Poco después, en algún bar del pueblecito de Cofete sirven pescadito, los volcanes susurran y el cielo ya es naranja casi negro. ¿Lo escuchas? Es el sonido del silencio, la mejor recompensa de un verano en la isla de los volcanes y las playas infinitas. Donde podrás surfear lo inimaginable.

¿No sería genial alojarse en un hotel a los pies de Playa de la Barca?

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