Viaje a la isla de Sal en Cabo Verde y su eterno verano

Cabo Verde isla de sal
Kitesurf en la playa de Santa María, en Cabo Verde.

A casi tres horas (o dos, según se mire) al sur de Canarias, yace un archipiélago compuesto por diez islas considerado por muchos como el Caribe africano. Casas de colores, playas transparentes y hasta tortugas marinas dan la bienvenida a cualquier viajero que se deje caer por ese paraíso llamado Cabo Verde donde la industria del turismo avanza a pasos de gigante.

Las islas de Cesária Évora no solo conforman un destino idóneo para quienes busquen algo de descanso en territorio africano, sino que cuenta con cientos de posibilidades para los amantes de la cultura, la naturaleza y los deportes acuáticos.

Dado que la isla de Sal cuenta con el único aeropuerto internacional de Cabo Verde vamos a detenernos en esta primera parada a fin de proseguir con nuestra ruta isleña en futuros artículos. Una isla más que abordable en unos pocos días y posible de visitar en cualquier momento del año gracias a sus buenas temperaturas  y al precio de los vuelos a Isla de Sal.

Te llevamos a la isla de Sal en Cabo Verde a fin de hacerte bailar su famosa kizoumba frente a algunas de las playas secretas de ese trocito de Caribe que quizás nunca se fue de África.

Isla de Sal en Cabo Verde: consejos y recomendaciones

Cabo Verde
Cabo Verde

Ubicada a 500 kilómetro de la costa de Senegal y a 1600 de Santa Cruz de Tenerife, Sal es la más famosa de las islas del archipiélago de Cabo Verde, descubierto por los portugueses en el siglo XV y utilizado desde entonces como mercado de esclavos y corazón de la industria de la sal hasta convertirse en uno de los destinos turísticos más emergentes de África.

Una mancha desértica acariciada por playas turquesas donde el lema "No Stress" define la filosofía de unas gentes abrazadas al mar, los colores y los ritmos musicales nacidos de una fusión asombrosa. Su capital, Espargos, se ubica junto al aeropuerto de Amilcar Cabral y las salinas del pueblecito pescador de Pedra Lume, las cuales fueron una vez candidatas a patrimonio de la Unesco. En el extremo norte, el famoso Olho Azul es un agujero volcánico que hace el amor con el mar. Sin embargo, Santa María, su ciudad más grande y situada al sur, será nuestro destino a abarcar a lo largo de las siguientes líneas.

Isla de Sal : Cabo Verde
Isla de Sal : Cabo Verde

Sal es una isla en la que, a diferencia de otras como Santiago donde el paludismo y la malaria pueden asomar tras la temporada de lluvias, las vacunas no son obligatorias. A su vez el visado, de 25 euros, se paga al llegar al aeropuerto, por lo que estos dos aspectos quedan cubiertos. Ahora solo falta elegir el alojamiento.

Riu, Meliá y próximamente Hilton operan en la isla de Sal, convirtiéndola en una meca de los resorts donde, no obstante, también queda hueco para alojamientos más autóctonos. Para haceros una idea, Santa María podría ser dividida en tres tramos: una zona oriental donde abundan los bungalows extranjeros, la zona antigua y la zona de los resorts, más al oeste. Nosotros nos hospedamos en la parte más antigua (y también pobre) de la ciudad, en el hostel Pousada, donde a pesar de las instalaciones rudimentarias el servicio es eficiente, la cama amplia y cuenta también con cocina propia.

Una vez instalados en nuestro alojamiento, lo mejor será recorrer las calles de una ciudad tan deliciosa como singular.

Isla de Sal: cuando el estilo de vida es la atracción

Cabo Verde: Santa María
Barcas de pescadores en Santa María, en Cabo Verde.

En Santa María conviven dos versiones de Cabo Verde muy distintas pero igual de compenetradas: la local y la extranjera. En lo que respecta a la primera, la parte antigua en sí misma es un conjunto de casitas de color pastel en cuyas calles los niños juegan a fútbol descalzos, las mujeres caminan con canastos de fruta en la cabeza y la gente baila el funaná como si no hubiera un mañana.

Hay algo de africano y de cubano, de personalidad propia en unas gentes que han aprendido a sumergirse en los placeres de la vida sencilla mientras pintan cuadros con arena o tallan tortugas en piedras junto al océano. Una ciudad en la que, más que los monumentos, su propia estilo de vida es la atracción, y todo él gira en torno a una playa de Santa María convertida en la gran atracción de la isla.

Cabo Verde: Playa de Santa María
Playa de Santa María

 

Considerada como una de las mejores playas de Cabo Verde, la de Santa María es de arena fina, aguas transparentes y cuenta con un muelle de madera, conocido como el Pontão de Santa Maria, desde el que la gente se lanza a abrazar el paraíso azul. De fondo vemos motas de colores, las de las barcas en las que un caboverdiano duerme la siesta mientras otro instruye a su hijo en la noble cultura de la pesca.

Y en su orilla, mientras un hombre camina con cubos llenos de pescado, nuevos colores se suman: los de las cometas del kite surf, deporte que junto el paddle surf, windsurf, el surf, el buceo o el snorkel convierten esta isla en un paraíso para los amantes de los deportes acuáticos. . . y de otros muchos placeres.

Cabo Verde y la isla de Sal: comer, beber. . . ¡y bailar!

Cabo Verde: Santa María
Cabo Verde: Santa María

Como bien comentaba, el pescado es el mayor atractivo gastronómico de la isla de Sal. En lugares como la creperia Sol Doce, el local Sr. Carlos reparte bandejas de cachupa por precios que apenas superan los 8 euros. No faltan las buenas vistas y otros manjares como crepes rellenos y desayunos a base de fruta o zumos naturales.

No lejos de allí (la Santa María propiamente turística apenas abarca más de cuatro calles), el Chez Pastis fusiona la experiencia isleña con un concepto de cena romántica, farolillos y pescado con guarniciones deliciosas. A su vez, en la Travessa de Pousada, el Sapo Com Gome despliega su encanto en un callejón bohemio donde sirven un rico mero mientras una banda local toca jazz caboverdiano.

Mi favorito, aún así, es el Bar di Nos, un establecimiento ubicado cerca del Mercado donde una familia local elabora cada noche brochetas de pollo y pescado en su terraza. En este restaurante un plato combinado de carne, ensalada, arroz y patatas cuesta tan sólo 5 euros, alejándose por completo del estilo de los restaurantes más masificados o turísticos. Puro encanto local.

Cabo Verde terraza bar
Terraza del One Love Reggae Bar, en Santa María.

Se acerca la noche y toca tomar una copita en las calles de Santa María. ¿Qué tal un ponche típico? ¿O una caipirinha en el relajante Chill Out, junto al Pontão? Mis dos opciones favoritas albergan el One Love Reggae Bar, un rooftop bar en cuya azotea al aire libre los locales bailan a Bob Marley y el ambiente se llena de aroma de playa, de buen rollo. Parada ideal para tomar una copa antes de darle más alegría al cuerpo en el  Calema, el local de marcha insignia de Santa María. Una discoteca a caballo entre lo vintage y lo africano donde se baila desde Rihanna a Víctor Tabares, mago del funaná y otros ritmos vetados en tiempos coloniales que hoy explotan por las calles de una isla a la que será mejor volar antes de que sea descubierta por el resto del mundo.

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Y cuando termines, siempre puedes volar a Boa Vista a buscar tortugas marinas.