Parque Natural de Sierra Mágina, Jaén

Sierra Magina arbol helado
Sierra Magina arbol helado

El techo de la provincia

Sobre la llanura del valle del Guadalquivir, el macizo montañoso de Sierra Mágina se eleva como una altiva ínsula en un mar azulado de olivares. A pesar de sus reducidas dimensiones, en su centro se alzan las cumbres más altas de la provincia jienense, con el pico Mágina (2.167 metros) a la cabeza. Le siguen el Cárceles (2.059 metros) y el Almadén (2.032 metros), incluidos todos en la superficie de 19.900 hectáreas protegidas por el Parque Natural de Sierra Mágina. Las pendientes abruptas, los barrancos encajonados y los elevados despeñaderos, conforman su arriscada fisonomía.  

El bosque humanizado

Las dimensiones de Sierra Mágina se ciñen a la medida del hombre. Es un territorio en el que apenas existen las distancias y que invita a recorrerlo con detenimiento. Antiguas veredas y caminos de pastores enlazan una veintena de núcleos poblacionales. Sus caseríos blancos se arraciman sobre las prominentes laderas de las montañas y sobre la geografía, más dócil, de los valles y serrezuelas anejas al macizo montañoso.

Sierra magina
Sierra magina
 

El arte militar

El intenso pasado de frontera que vivió Sierra Mágina en el Medievo pobló sus cerros de atalayas y fortines, disputados con fiereza por castellanos y musulmanes. Hoy, los restos de las construcciones militares forman parte del paisaje y de la memoria histórica de la  comarca. Los cuantiosos vestigios de fortalezas que conserva Sierra Mágina ha sido hoy recuperado como fascinante ruta turística que hilvana todos los pueblos de la comarca jienense.  

Burbujas de manantial

Durante los meses de invierno la nieve cubre las cimas más altas del macizo montañoso de Sierra Mágina. El nacimiento del río Arbuniel, la Fuenmayor en Torres, la fuente de Hútar en Albanchez, el río Cuadros en Bedmar, y el Oviedo en Mata Begid, son algunos de los hontanares que manan copiosos y de forma constante durante todo el año.El agua de estos manantiales forma cuantiosos arroyuelos y pequeños ríos que recorren la escarpada orografía del macizo para desembocar en los dos cauces más importantes de Sierra Mágina: el Jandulilla y el Guadalbullón, ambos afluentes del Guadalquivir. La cultura del agua en la comarca gira en torno a las nieves invernales que tapizan de blanco sus picos más elevados, el Mágina y el Almadén. En ellos se excavaban neveros que proporcionaban hielo durante el verano para usos alimenticios y medicinales. El agua es el principal argumento de la comarca. Aquí podrás encontrar más información sobre el Parque Natural de Sierra Mágina y sobre qué hacer y visitar en el parque.

Sobre la llanura del valle del Guadalquivir, el macizo montañoso de Sierra Mágina se eleva como una altiva ínsula en un mar azulado de olivares. A pesar de sus reducidas dimensiones, en su centro se alzan las cumbres más altas de la provincia jiennense, con el pico Mágina (2.167 metros) a la cabeza. Le siguen el Cárceles (2.059 metros) y el Almadén (2.032 metros), incluidos todos en la superficie de 19.900 hectáreas protegidas por el Parque Natural de Sierra Mágina. Las pendientes abruptas, los barrancos encajonados y los elevados despeñaderos, conforman su arriscada fisonomía. El bosque humanizado Las dimensiones de Sierra Mágina se ciñen a la medida del hombre. Es un territorio en el que apenas existen las distancias y que invita a recorrerlo con detenimiento. Antiguas veredas y caminos de pastores enlazan una veintena de núcleos poblacionales, distribuidos en torno a las cumbres más altas de Jaén. Sus caseríos blancos se arraciman sobre las prominentes laderas de las montañas y sobre la geografía, más dócil, de los valles y serrezuelas anejas al macizo montañoso. Sierra Mágina, además, está rodeada de cumbres y peñas rocosas, que se extienden en una misma realidad geográfica hacia la Sierra Sur jiennense. La naturaleza oculta La costumbre de tapar con gachas la cerradura de las casas en la Noche de Difuntos para protegerse de los espíritus, la predicción del  tiempo mediante las cabañuelas, la creencia en seres sobrenaturales como el "juancaballo" -mitad hombre mitad équido, que habitaba en la sierra-, o las procesiones de los santos para ahuyentar la pertinaz sequía, son ejemplos del fuerte componente mágico que impregna las tradiciones de Sierra Mágina. Se trata de rituales ancestrales, de origen incierto, que subsisten mimetizados con los ideales religiosos en el contexto de un mundo rural aislado.El techo de la provincia Sobre la llanura del valle del Guadalquivir, el macizo montañoso de Sierra Mágina se eleva como una altiva ínsula en un mar azulado de olivares. A pesar de sus reducidas dimensiones, en su centro se alzan las cumbres más altas de la provincia jiennense, con el pico Mágina (2.167 metros) a la cabeza. Le siguen el Cárceles (2.059 metros) y el Almadén (2.032 metros), incluidos todos en la superficie de 19.900 hectáreas protegidas por el Parque Natural de Sierra Mágina. Las pendientes abruptas, los barrancos encajonados y los elevados despeñaderos, conforman su arriscada fisonomía. El bosque humanizado Las dimensiones de Sierra Mágina se ciñen a la medida del hombre. Es un territorio en el que apenas existen las distancias y que invita a recorrerlo con detenimiento. Antiguas veredas y caminos de pastores enlazan una veintena de núcleos poblacionales, distribuidos en torno a las cumbres más altas de Jaén. Sus caseríos blancos se arraciman sobre las prominentes laderas de las montañas y sobre la geografía, más dócil, de los valles y serrezuelas anejas al macizo montañoso. Sierra Mágina, además, está rodeada de cumbres y peñas rocosas, que se extienden en una misma realidad geográfica hacia la Sierra Sur jiennense. La naturaleza oculta La costumbre de tapar con gachas la cerradura de las casas en la Noche de Difuntos para protegerse de los espíritus, la predicción del  tiempo mediante las cabañuelas, la creencia en seres sobrenaturales como el "juancaballo" -mitad hombre mitad équido, que habitaba en la sierra-, o las procesiones de los santos para ahuyentar la pertinaz sequía, son ejemplos del fuerte componente mágico que impregna las tradiciones de Sierra Mágina. Se trata de rituales ancestrales, de origen incierto, que subsisten mimetizados con los ideales religiosos en el contexto de un mundo rural aislado.

El techo de la provincia

Sobre la llanura del valle del Guadalquivir, el macizo montañoso de Sierra Mágina se eleva como una altiva ínsula en un mar azulado de olivares. A pesar de sus reducidas dimensiones, en su centro se alzan las cumbres más altas de la provincia jiennense, con el pico Mágina (2.167 metros) a la cabeza. Le siguen el Cárceles (2.059 metros) y el Almadén (2.032 metros), incluidos todos en la superficie de 19.900 hectáreas protegidas por el Parque Natural de Sierra Mágina. Las pendientes abruptas, los barrancos encajonados y los elevados despeñaderos, conforman su arriscada fisonomía.