Celebrando la Nochevieja en Sídney

La celebración de la Nochevieja en Sídney, Australia, es una imagen clásica de los informativos cada 31 de diciembre. Cuando en los hogares españoles aún se está preparando el menú a disfrutar durante esa noche especial, los fuegos artificiales dan la bienvenida a un nuevo año en las Antípodas. Vemos a más de un millón de personas ocupar Port Jackson – más conocido como la bahía de Sídney – y disfrutar del espectáculo mientras se intercambian buenos deseos y augurios, regados con una gran variedad de bebidas espirituosas. No es el primer punto de la Tierra que entra en el nuevo año pero sí la fiesta más emblemática de esa parte del globo. Encontrándome dando mi primera vuelta al mundo, tuve la oportunidad de vivir ese momento tan especial en primera persona. Si estás pensando en entrar en 2016 celebrando la vida en Australia, espero que te ayude mi experiencia.

¿Cómo llegar?

Siendo Australia uno de los países más alejados de España, para llegar hasta allí va a ser casi imposible que encuentres vuelos baratos. Pero la recompensa merece la pena, ya que es un país que tiene mucho que ofrecer al viajero. Los vuelos a Australia desde España no son directos y deberás realizar al menos una escala. Grandes aerolíneas como Qantas, Etihad, Emirates o Air France cubren la ruta con paradas en lugares como Dubai o Singapur que, si tienes tiempo, bien merecen una corta visita. Al ser billetes caros, y más en fechas navideñas, os aconsejo que hagáis la reserva con varios meses de antelación.

Alojamiento

Otra de las cosas que debéis tener organizada bastante tiempo antes del viaje es el alojamiento. Sídney es una ciudad que atrae a decenas de miles de visitantes durante los días de fin de año y las plazas hoteleras se saturan rápidamente. Reservad vuestro hotel en Sídney con antelación. Nosotros viajábamos con un presupuesto bastante ajustado y tuvimos la gran idea de no reservar nada, pensando que en una ciudad con tanto hostal y demás alojamiento barato para mochileros, no tendríamos problemas en cuanto a oferta de camas. Aterrizamos el mismo día 31 de diciembre, procedentes de Hong Kong, y fuimos incapaces de conseguir una habitación a un precio medianamente razonable. Finalmente, decidimos que pasaríamos toda la noche de fiesta y ya encontraríamos un lugar donde caernos muertos el día de Año Nuevo.

La experiencia en la bahía de Sídney

Sídney, a pesar de no ser la capital administrativa de Australia (honor que recae en Canberra), sí que tiene el halo de ser la ciudad más importante de esta gigantesca isla, quasicontinente, y es la más poblada. Se trata de una ciudad agradable para vivir. No abusa excesivamente de los edificios altos; tiene varias grandes zonas verdes; posee playa y una gran oferta de deporte y ocio, tanto diurno como nocturno; y su sociedad tiene ese toque inmigrante que la hace más tolerante y abierta a la visita de los extranjeros.

puente harbour de sidney
puente harbour de sidney

En Navidad los termómetros se encargan de recordarte que estás en el Hemisferio Sur. Nada más salir del aeropuerto Kingsford-Smith nos quedamos en bañador, camiseta y chanclas. El calor derretía el asfalto al mediodía y la gente caminaba por las calles cubriéndose del Sol como buenamente podía. Aquí y allá veíamos estampas navideñas que, debido a nuestra educación “norteña”, nos parecían totalmente irreales y fuera de lugar. Papá Noel en bermudas y chanclas, un árbol navideño cubierto con nieve falsa, e incluso unos bonitos renos de cartón piedra que flotaban, ayudados por unos patines, sobre un gran estanque lleno de una cerveza australiana de gran reputación. El bueno de Rudolph iba a tener una gran noche de fiesta. Tras nuestra infructuosa búsqueda de alojamiento acabamos yendo a dejar nuestras mochilas grandes en un locker cerca de la bahía. Allí nos las guardarían hasta el día 2, así que pusimos algo de ropa para cambiarnos y las cosas de aseo en nuestras mochilas de mano y paseamos para hacer tiempo hasta que cayese el sol. La bahía de Sídney comenzó a llenarse en cuanto el calor comenzó a remitir. Esta bahía, con su Opera House y el Harbour Bridge, reclama la atención de todos los objetivos de las cámaras en cualquier día del año, pero el día 31 de diciembre es, sin duda, la reina del Hemisferio Sur.

parque en sydney
parque en sydney

Ocupamos nuestra pequeña parcela de césped en uno de los lados de la bahía, con el puente frente a nosotros y dejando a nuestra derecha la Opera House. Allí disfrutamos de una triste cena compuesta por bocadillos de pechuga de pavo con tomate y cervezas, que contrarrestamos con buenas conversaciones con los grupos de gente que nos rodeaban. Había brasileños, chilenos, croatas, irlandeses, ingleses, italianos, griegos… E incluso algún que otro australiano. La mayoría de ellos vivían allí y tan sólo algunos habían decidido viajar, como nosotros, a vivir la mítica fiesta del Año Nuevo en Sídney. Pasó el tiempo y más de un millón de personas abarrotaron el lugar. Comenzó la cuenta atrás y, casi sin darnos cuenta, nos encontramos abrazándonos y brindando con decenas de desconocidos. Besos para ellas, abrazos para ellos. La felicidad era desbordante y casi todo el mundo se perdía el principio del espectáculo de fuegos artificiales. Es uno de los mejores del mundo y toda la bahía se ilumina de diversos colores mientras el público asiste boquiabierto.

nochevieja en sidney fuegos artificiales
nochevieja en sidney fuegos artificiales

Para poder disfrutar de los fuegos desde el mejor lugar posible, hay una web que te da ciertas directrices. Después comienza una fiesta descomunal. Muchos traen su propia bebida a la bahía pero los que no lo hagan encontrarán multitud de bares abiertos en las zonas contiguas. Disfrutamos de la fiesta mayormente en la calle, conociendo gente nueva y dando gracias al día en que decidimos dejar todo y embarcarnos en esa vuelta al mundo que nos había llevado a Sídney un 31 de diciembre. Cuando llegaron las primeras luces del alba, decidimos tumbarnos en la zona verde de un parque a esperar a que pasaran las horas y pudiéramos buscar una buena cama donde dormir. Sobre las 12 del mediodía del día 1 lo conseguimos. Ahora nos tocaba dormir la resaca de una Nochevieja inolvidable.