Buscando el norte en las Tierras Altas de Escocia

Dentro de Reino Unido, Escocia llama la atención por su riqueza natural y rural. Su escasa densidad de población se hace patente con cierto dramatismo en sus Tierras Altas, también conocidas como Highlands, donde sus parajes componen espectaculares postales. Situadas en el norte de la nación, allí el clima es muy parecido al de los países nórdicos lo que dificulta el asentamiento humano, mucho más sencillo en la parte central en la que se localizan las dos ciudades escocesas más importantes: Edimburgo y Glasgow.

En los siglos XVIII y XIX miles de personas emigraron desde las Highlands a América o a Australia, en lo que se conoció como las clearances tras entrar el sistema feudal de clanes en crisis. En la cultura de la zona se aprecia la influencia celta y un número considerable de sus habitantes hablan gaélico escocés. En 1707 Escocia perdía su independencia y se veía obligada a doblegarse a la autoridad de la monarquía inglesa, sin embargo los clanes, los tartanes, los kilts, las gaitas, el whisky o los ceilidhs continuaron presentes en sus tradiciones y celebraciones. Esto queda reflejado en los Juegos de las Tierras Altas, que comenzaron bajo el reinado de Malcolm III de Escocia en el siglo XI en Braemar y que se siguen celebrando cada primer sábado de septiembre.

Recorriendo las Tierras Altas de Escocia

Estrictamente ni la ciudad de Dundee ni la de Aberdeen forman parte de las Highlands cuyo centro poblacional más importante es Inverness, pero en el recorrido que aquí proponemos partiremos de Dundee y llegaremos a Aberdeen. Evidentemente no seguiremos el camino más corto que une las dos urbes a lo largo de la costa este de Escocia, sino que nos internaremos en las Tierras Altas. No es una ruta que se puede hacer en una jornada ni en dos… Se debe planificar en base a lo que se quiere ver y a lo que no y siempre hay que tomárselo con “cierta” calma para disfrutar de lo que descubren nuestros ojos. Aquí os mostraremos algunos de los lugares de mayor interés.

Castillo de Glamis en las Tierras Altas o highlands de Escocia
Castillo de Glamis

En Dundee, conocida por ser la ciudad de yute, de la mermelada y del periodismo, merece la pena visitar el RRS Discovery que cuenta la historia de la embarcación con la que el Capitán Scott navegó a la Antártida. Antes de entrar en el Norte, se puede visitar el castillo de Glamis, ligado a la Familia Real británica, pues aquí residió durante sus primeros años de vida la madre de la Reina Isabel II. Es un lugar propio de los cuentos de hadas con unas magníficas estancias y jardines. Junto a la frontera entre las Lowlands y las Highlands se halla Kirriemuir, a 9 km, donde nacía J.M. Barrie, autor de Peter Pan.

Pitlochry se enmarca ya en las Tierras Altas junto al río Tummel, al lago Faskally y al pico Ben Vrackie. Entre sus atracciones se encuentra la Pitlochry Power Station y sus dos destilerías, Edradou y Blair Athol. En sus cercanías se halla el Pass of Killiecrankie, un espectacular lugar que entusiasma a los senderistas y que dispone de un centro de visitantes donde se informa de su riqueza natural y de la sangrienta batalla que tuvo lugar en este paraje en 1689.

Lago Ness highlands escocia
Lago Ness

El célebre lago Ness siempre es aconsejable visitarlo en primavera o verano con más horas de luz solar. En una de sus orillas se localiza el castillo de Urquhart, una fortaleza del siglo XII, y en Drumnadrochit se sitúa su centro de visitantes que narra la historia de su popular monstruo, Nessie. Inverness se encuentra a tan solo 24 km. Es la urbe más importante de las Highlands y constituye un buen punto de partida para explorar el Great Glen –valle que se extiende a lo largo de más de 100 km desde el fiordo de Moray hasta Fort William- y llegar hasta donde tuvo lugar la batalla de Culloden -las tropas jacobitas lideradas por Bonnie Prince Charlie fueron vencidas por el ejército británico liderado por el duque de Cumberland en 1746. En tan solo una hora fallecieron más de un millar de personas entre ellos niños y mujeres que huían hacia esta ciudad. En su centro se concentran la mayoría de tiendas y establecimientos hosteleros. El Inverness Museum & Art Gallery y el castillo rosado, del siglo XIX, son dos de sus principales puntos de interés.

El Castillo de Balmoral es la residencia escocesa de la Familia Real desde 1852 y sigue siendo el hogar estival preferido de la Reina. Es una construcción espléndida con extensos jardines donde se cultivan las frutas y verduras de las que se abastece la cocina del castillo. Se encuentra dentro de los límites del Parque Nacional de las Cairngorms, uno de los destinos favoritos para esquiadores, ornitólogos y familias con el Lairig Ghru, que discurre 40 km a través del paso montañoso de Aviemore y Braemar, como uno de los caminos preferidos para los senderistas. Los amantes de estas actividades de ocio disfrutarán también en los alrededores de Fort William y Lochaber que se conocen como “la capital al aire libre del Reino Unido”, excelente para practicar alpinismo, senderismo o ciclismo.

Parque Nacional de Cairngorms en las Tierras Altas de Escocia
Parque Nacional de Cairngorms

Acabamos en Aberdeen, el tercer núcleo poblacional de Escocia y un próspero centro comercial donde destaca la industria petrolífera y del gas. Alberga un interesante patrimonio cultural y arquitectónico y cuenta con una bulliciosa vida social alrededor de la Granite Mile. Sus parques y sus flores han recibido numerosos reconocimientos y en sus límites cuenta con una playa.

Las islas de las Tierras Altas de Escocia

La mayor parte del patrimonio arqueológico de Escocia se localiza en estas islas con las Orcadas, convertidas en su centro más importante con Skara Brae, Maeshowe, las rocas de Stenness y el Anillo de Brodgar, catalogados patrimonio de la Humanidad por la Unesco. En Shetland, su cultura, su fauna y su flora mezclan rasgos escoceses y nórdicos. En verano se puede asistir al espectacular “simmer dim” - al atardecer cuando la luz se transforma en un brillante crepúsculo- y en las noches claras de invierno se observa la aurora boreal o las “luces del norte”. Asimismo alberga excelentes asentamientos neolíticos como Mousa Broch. El corazón de la cultura gaélica son las Hébridas Exteriores donde se observan impresionantes contrastes entre playas de arena dorada y montañas. Entre las islas que componen este archipiélago, Lewis y Harris y St Kilda, patrimonio de la Humanidad por la Unesco, son las más importantes. Entre las Hébridas Interiores, destaca Skye, la más extensa que cuenta con una interesante historia, monumentos, enclaves geológicos, paisajes deslumbrantes y variadas actividades para realizar al aire libre.

Fotos | Elisa Blanco