Los pueblos más bonitos de la Selva Negra

La Selva Negra es mucho más que esa tarta de chocolate que siempre querías en tu cumpleaños. Se trata también de una de las zonas más bonitas de Alemania, y lo que viene a tu cabeza cuando piensas en los clásicos cuentos infantiles de los hermanos Grimm: bosques frondosos y oscuros, pueblos de casitas de madera, un lugar en el que es fácil empezar a creer en la magia. Te preguntarás cual es el aeropuerto más cercano para empezar esta ruta, pues todo depende del presupuesto con el que cuentes y de las conexiones ya que hay varios aeropuertos que podrían encajar, lo más habitual es volar a Frankfurt  por su cercanía y la posibilidad de conseguir vuelos baratos y con bastantes conexiones , pero puedes llegar también desde aeropuertos como Stuttgart, Munich, Zurich y alguno más, pero éstos quizás sean los más cercanos y mejor conectados. Esta región, situada al suroeste de Alemania, es visitada sobre todo por los amantes del senderismo y la naturaleza por razones evidentes. Además de lo denso de sus bosques y la gran cantidad de rutas y caminos, tienen también muchos lagos y cataratas (están, de hecho, las más altas de Alemania, en Triberg), pero ir a la Selva Negra y limitarse a ver su naturaleza sería también un gran error: el bosque está plagado de pueblecitos llenos de encanto que deberías visitar.

  • Calw
    calw, alemania
    Calw, Alemania.

Situado en la zona norte de la Selva Negra, a unos 33 kilómetros al oeste de Stuttgart, Calw es una pequeña ciudad (unos 20.000 habitantes) que vio nacer y pasar los primeros años de su vida al escritor y Nobel Hermann Hesse. Su casa natal es uno de los atractivos de la localidad, pero para nada el único. La plaza del mercado con sus dos fuentes del siglo XVIII, calles con las clásicas casitas alemanas de madera, el paseo junto al río y el las ruinas del cercano Monasterio de Hirsau del siglo XI (y destruido en el XVIII) son razones más que suficientes para visitar este pueblo.

  • Schiltach
    schiltach alemania
    Schiltach, Alemania

Este idílico pueblecito de poco más de 4.000 habitantes está situado justo donde confluyen los ríos Kinzig y Schiltach. A pesar de ser tan pequeño, tuvo un pasado en el que llegó a ser bastante importante (como lugar de paso), lo que todavía se ve en la belleza de su casco histórico medieval. En el Rathaus (ayuntamiento) puedes aprender sobre la historia de la ciudad a través de sus murales, pero lo que sin duda debes hacer es pasear junto a los ríos y ver la combinación de las montañas al fondo y las casitas de entramado de madera a tu lado. La curiosa plaza del Mercado, triangular y en una empinada cuesta, te dará para muchas fotos. Si quieres alojarte en este bonito pueblo, estos son los alojamientos que podrás encontrar.

  • Gengenbach

Hay quien dice que Gengenbach es el pueblo más bonito de la Selva Negra y uno de los más hermosos de Alemania, pero ya hemos visto que la competencia es muy dura. Llaman la atención sus estrechos callejones adoquinados, las casas decoradas con geranios rojos, siempre en perfecto estado, y la extraña ausencia de masas turísticas, que hacen de Gengenbach un destino en el que callejear y relajarse es un placer. Además, es casi obligatorio visitar la Stadtkirche (la iglesia) y ver su torre barroca, y quedarse boquiabierto ante el original ayuntamiento: su fachada es un calendario de adviento, con 24 ventanas que se abren día a día durante el mes de diciembre.

  • St Peter
    St Peter, Alemania
    St. Peter, Alemania

Si buscas vivir la experiencia auténtica de cómo eran las tradiciones y gentes de los pueblos de la Selva Negra, St Peter, un diminuto pueblo de 2.300 habitantes al sur de la región, es el lugar al que debes ir. Si tu visita coincide con alguna celebración popular, verás a los vecinos vestidos con los Trachten (trajes tradicionales), pero si no tienes esa suerte puedes también maravillarte con la antigua abadía benedictina del pueblo, de estilo barroco. Los domingos puedes visitar la biblioteca de la abadía.

  • Gutach

Lo interesante de Gutach no es tanto el pueblo en sí como su Museo al Aire Libre de la Selva Negra (Schwarzwald Freilicht Museum), perfecto para ver cómo era de verdad la vida en la zona antes de que llegase el turismo. Se trata de una especie de mini-pueblo que gira alrededor del Vogtbauernhof, una granja del siglo XVI, en torno a la que se han colocado otros edificios tradicionales transportados desde distintos lugares de la Selva Negra. Aprenderás como era la vida en las granjas, verás a artesanos en plena tarea y te sentirás transportado a otra época.

  • Freiburg
    Freiburg, Alemania
    Freiburg, Alemania.

Llamar pueblo a una localidad con más de 200.000 habitantes quizá sea algo injusto, pero dejar a esta ciudad universitaria fuera de la lista sería un error muy grande. Al fin y al cabo, cuando paseas por su casco antiguo nada te hace pensar que estás en una ciudad. Es imprescindible ver su catedral, un hermoso edificio gótico con una torre desde la que además se tienen unas vistas hermosas. Como buena ciudad universitaria, tiene una vida nocturna muy animada. Y si quieres alojarte este es listado de hoteles en Freiburg.