Grandes viajes y playas del mundo

Cerdeña

isla de cerdeña
isla de cerdeña

¿Para qué hacer un viaje en avión de diez horas en busca de aguas transparentes y playas paradisíacas? Los amantes incondicionales del Mare Nostrum – más conocido como Mar Mediterráneo en estos días de modernidad – encuentran islas y rincones que nada tienen que envidiar a los paisajes caribeños, africanos o asiáticos. Una de las islas preferidas por la mayoría es Cerdeña. Calas recónditas de aguas increíbles, largas franjas de arena blanca y acantilados rocosos que mueren en el mar son los atractivos principales de un viaje a Cerdeña. Pero no todo es tostarse al sol mientras los flamencos vuelan sobre ti. En el interior de Cerdeña, cerca de su costa este y asentado en un valle a los pies de la cadena montañosa de Supramonte, se encuentra el pequeño pueblo de Orgosolo. Su entorno natural te puede atrapar durante días. Montañas, valles, llanuras, cuevas inexploradas, cañones forjados por el río Cedrino y bosques de robles. Sin embargo, lo que hace que Orgosolo sea un lugar atípico es algo realizado por la mano del hombre. Bueno, de varios hombres: los murales de Orgosolo. El pueblo es minúsculo, con menos de 5.000 habitantes, pero en las paredes de sus estrechas calles hay pintados más de 250 murales.

Murales de Orgosolo en Cerdeña
Murales de Orgosolo en Cerdeña

Esta explosión artística espontánea tuvo su origen a finales de la década de los 60, cuando el milagro económico italiano se derrumbó como un castillo de naipes. La crisis del petróleo, en el 73, dio el golpe de gracia a esta zona agrícola de la isla de Cerdeña. Entre grandes huelgas y el profundo descontento social, surgió la figura de una compañía de teatro anarquista de Milán, Dionisio, quienes pintaron el primer mural de protesta en Orgosolo. El profesor local, Francesco del Casino, continuó la labor junto a sus estudiantes, dibujando imágenes que reflejaban protestas contra el gobierno, el desempleo y los problemas de educación. La segunda crisis del petróleo dejó paso a una recuperación económica que hizo que los murales cambiaran de temática, escenificando momentos de la vida diaria de la isla. El optimismo había tomado la mente de los nuevos artistas. Muchos otros llegaban de distintos puntos de Italia, o el mundo, siguiendo la llamada del renombre internacional que habían adquirido los murales de Orgosolo. Los temas fueron cada vez más globales. Las protestas de la plaza china de Tiananmen, el ataque a las torres gemelas de Nueva York… Hoy, el arte de los murales de Orgosolo te traslada a momentos y episodios muy distintos de Cerdeña, de Italia, del mundo. Sin duda, una de las curiosidades de Cerdeña que no te puedes perder.

Punta Cana

Parque Colón en Santo Domingo
Parque Colón en Santo Domingo

Resorts de lujos, pulseras milagrosas que te conceden prácticamente más cosas que un genio salido de una lámpara, aguas transparentes, peces de colores, corales, islas, deportes acuáticos, noches calientes mezcladas con bebidas frías… En eso consisten, para la mayoría de la gente, unas vacaciones en Punta Cana. Sin embargo, a menos de cuatro horas de autobús, puedes rodearte de cultura local y explorar la historia más antigua del descubrimiento de América. El centro histórico de la ciudad de Santo Domingo, capital de República Dominicana, fue declarado Patrimonio de la Humanidad. Fundada en 1496 por Bartolomé Colón en la desembocadura del río Ozama en el mar Caribe, la ciudad es considerada como el primer asentamiento europeo en América. En la zona colonial se encuentran la Catedral de Santa María La Menor (también conocida como Catedral Primada de América) y el Alcázar de Colón, primera catedral y primer castillo, respectivamente, en el Nuevo Mundo. Otros lugares de interés en esta zona son la Calle El Conde, construida en honor al Conde de Peñalva y que ahora aglutina una buena cantidad de restaurantes, bares, plazas, hoteles y pequeños comercios, y la Puerta de la Misericordia, famosa por ser la primera puerta de la ciudad de Santo Domingo y el lugar donde se disparó el primer trabucazo que estableció la soberanía dominicana en 1844. Pasea por el Malecón caribeño, vagabundea por la calles de la zona colonial o la nueva Santo Domingo y no pierdas la oportunidad de presenciar un partido de los Tigres del Licey, el equipo de béisbol (primer deporte nacional) más antiguo (fundado en 1907) y con mayor número de títulos en todo el Caribe.

Tailandia y Phuket

Golden Mount en Bangkok
Golden Mount en Bangkok

Muchas de las grandes capitales del mundo disponen de miradores desde los que poder contemplar el perfil de la ciudad. La mayor parte se encuentran en modernos bares, hoteles o torres comerciales, pero en Bangkok puedes disfrutar de vistas espectaculares sin pagar un solo Baht. El Golden Mountain (Monte Dorado) de Bangkok se formó de una manera totalmente fortuita. La construcción de un templo acabó colapsándose y el barro, ladrillos y otros materiales empleados se abandonaron allí. Las plantas y la tierra acabaron recubriendo esos despojos y otro templo budista se construyó sobre esta colina artificial. Asciende al templo y gozarás de las mejores vistas del moderno perfil de Bangkok.

Selva de Phuket en Tailandia
Selva de Phuket en Tailandia

La mayoría de los viajes a Tailandia se realizan buscando disfrutar de sus famosas islas. La isla de Phuket, con sus 49 km de largo, es la más grande de Tailandia. Aunque la mayoría piensa que hay poco más que hacer que tumbarse en sus playas de arena fina durante el día y salir de fiesta durante la noche, Phuket ofrece más alternativas. Si te gusta la naturaleza, adéntrate en el verde corazón de la isla. Bosques tropicales, bellos pájaros y otros animales, valles, colinas e incluso ríos en los que puedes probar el rafting o la bajada en canoa. Hay empresas locales que organizan multitud de actividades pero también puedes alquilar una pequeña moto y vagar a tu aire. Descubre rincones preciosos de la isla a tu ritmo.

Mauricio

Mercado de Flacq en isla Mauricio
Mercado de Flacq en isla Mauricio

Hay vida más allá de las playas paradisíacas de la isla de Mauricio. Esta isla del Océano Índico tiene una gran mezcla cultural debido a sus raíces africanas, la ocupación de ingleses y franceses, y la llegada de trabajadores del sureste asiático. Muchos turistas optan por “conocer” esa cultura asistiendo a espectáculos organizados pero hay otra forma mucho mejor. Menos forzada. En el este de la isla se encuentra Flacq, donde se monta, cada día, el mercado al aire libre más grande de Mauricio. El mercado de Flacq es de locales para locales. No tiene nada que ver con los otros mercadillos que siembran las zonas turísticas, donde las baratijas y souvenirs atraen a los visitantes extranjeros. En el mercado de Lacq, las mujeres de procedencia india visten sus coloridos saris y se protegen del sol con elegantes sombrillas. El olor de la fritura de samosas se expande en el aire, mezclado con el frescor de los zumos de frutas tropicales recién exprimidas. El color brillante de frutas y verduras les confiere un aspecto irreal y se combina a la perfección con el de los tejidos y prendas elaboradas a mano. El fuerte olor del pescado y marisco fresco es mitigado por el del té de vainilla, una especialidad de Mauricio. Los puestos se alinean en pasillos concurridos por hombres locales que lucen sus mejores galas. La moneda de cambio es la blanca sonrisa de los vendedores, brillante al quedar enmarcada en sus rostros tostados. Apenas hay rastro de turistas. Pasea por el mercado de Flacq un miércoles o domingo, cuando abren todos sus puestos, y empápate de cultura local en tu viaje a Mauricio.