El París más romántico en Montmartre

En el norte de París se sitúa Montmartre que es el punto más elevado de la urbe con más de 130 metros de altitud. Este arrondissement (distrito) sigue marcado por las huellas que dejó la bohemia del siglo XIX en sus calles, edificios y plazas. Sus vecinos luchan porque se mantenga inalterable al paso de los años y a las distintas corrientes que han modernizado otros lugares de la capital francesa.

Barrio de Montmartre, Paris.
Barrio de Montmartre, Paris.

Si os preguntáis por qué este barrio destila un aire rural, la respuesta nos la da su historia. Durante el siglo XVIII, la clase acomodada parisina mandó construir residencias de verano entre huertos y molinos de viento debido a su ambiente fresco en esa estación. Entonces, era aún una comuna del departamento del Sena, su anexión a París se producía en 1860. Más tarde, a finales del siglo XIX y principios del siglo XX, la llegaba de los cabarets y de los locales de baile hizo que sus adinerados habitantes lo abandonaran y se convirtió en el hogar de jóvenes artistas con ganas de triunfar como el español Picasso.El poso romántico de su pasado de esplendor continúa latente y en el siglo XXI ofrece algunos lugares propicios para dejar fluir el amor.

Alberga una estupenda selección de hoteles en Paris para tener una romántica estancia al mejor precio. Todo esto dominado desde su cima por uno de los monumentos más visitados de la ciudad, la basílica del Sacré-Coeur desde donde se obtienen unas maravillosas vistas de París y que es un lugar idóneo para hacerse un “selfie” romántico o confiar en alguno de los turistas de alrededor para que capturen el momento como se merece.

El París más romántico en Montmartre
Plaza del Tertre

En sus plazas trabajan aún numerosos pintores de talento variable. En la popular plaza del Tertre se puede curiosear entre su variopinta obra o bien, pedir que os inmortalicen en un retrato de pareja. Tampoco faltarán opciones para almorzar en algún bistrot o para tomar un café, a pesar de que esta zona es una de las más populares entre los turistas. Sus estrechas callejuelas resultan encantadoras, pero no ayudan al tránsito porque nada tiene que ver este coqueto París con el inmenso que se abre paso a través de los grandes bulevares.

Montmartre: Café des 2 Moulins (Café de Amélie)
Café des 2 Moulins (Café de Amélie)

Desde el estreno de la película francesa “Le Fabuleux Destin d'Amélie Poulain”, conocida en España como “Amélie”, comenzó una peregrinación al Café des 2 Moulins, en el número 15 de la rue Lepic, en el que se recreó el café en el que trabaja la protagonista. El local rentabiliza su condición y es fácil percatarse de los recuerdos del filme tanto en su decoración, con un cartel firmado, imágenes de la película o algunos gnomos a lo largo de la barra, como en su carta, en la que algunos platos están dedicados a esta naíf jovencita. Su condición de atracción hace que los precios sean más altos que en locales similares y por supuesto, no esperéis excelencia en lo que os sirvan, este lugar no vive de ser un café, sino de ser el Café de Amélie. Eso sí, nadie puede negar que sería un enclave especial para una declaración de amor, especialmente para los seguidores de este exitazo del cine francés.

Montmartre: Muro del sí quiero
Muro del sí quiero, Montmartre (París)

En los últimos tiempos, la plaza des Abbesses se ha convertido en un lugar de reunión de enamorados debido al original y romántico Le mur des que je t´aime (La pared del ‘te quiero’). Se sitúa en el interior del cercano parque Jehan-Rictus y es una muestra de arte contemporáneo al aire libre creada por el artista Frédéric Baron. Este recopiló las palabras “Te quiero” en 311 lenguas y quiso mostrarlas, grabándolas en un muro. Concebido como un lugar de encuentro para enamorados y como un espejo que refleje la imagen de la paz, ocupa 40 metros cuadrados y a lo largo de 612 azulejos de lava esmaltada se lee “Te quiero” en las principales lenguas y dialectos.En época de vendimia, la segunda semana de octubre, el distrito se convierte en una fiesta para parisinos y visitantes desde 1934. Es entonces cuando se recoge la uva en el Clos de Montmartre, un lugar con una rica y convulsa historia que se convertía en un viñedo urbano en los años 30 del siglo XX. Es una seña de identidad del barrio y evidencia su resistencia para mantener sus tradiciones y espacios emblemáticos.

Montmartre: Café
Café en Montmartre

Sin duda alguna, el comienzo del otoño es una época estupenda para visitar París, desde el punto de vista climatológico y por la menor afluencia de visitantes que durante el verano, y probar sus vinos bajo la luz de las velas en algunas de las sofisticadas brasseries de la zona. ¿Quién podría resistirse a un “Je t´aime” en el marco del bucólico Montmartre? 

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 Fotos : Elisa Blanco