Las pasadas vacaciones pusimos rumbo a Cantabria y Asturias, un viaje en coche que nos ha regalado algunas de las imágenes más bonitas que ya guardo de España. Si ha habido algo que nos ha gustado especialmente han sido las carreteras secundarias por las que hemos pasado. Han sido casi 3.000 kilómetros de un lado para otro llenándonos de la belleza del norte de España y es esta escapada la que me hizo reflexionar sobre la experiencia tan placentera que supone preparar la mochila, subirse a un coche y perderse por carreteras secundarias que te dejan absorto mirando el paisaje…

Si eres de los que disfruta recorriendo lugares de cabo a rabo y perdiéndote por vías sin un rumbo definido, para la próxima te propongo un plan: toma nota de estas referencias y descubre las que para mí son algunas de las carreteras secundarias más bonitas del país. Por momentos sin cobertura, en muchas ocasiones sin cruzarte con otro coche en minutos que se convierten en horas, con el único sonido de la naturaleza, lo que te cuenta el entorno, y el motor del vehículo. Preparados para arrancar, en 3, 2, 1 empezamos......

1.-La CO-4, de Covadonga a Los Lagos



Carreteras que recorren la sinuosidad de las montañas y que exigen al conductor estar bien atento, ¡que vienen curvas! A izquierda, a derecha, vuelve a girar y… ¡Stop! Una vaca cruza plácidamente la calzada. Se para de manera solemne y mira hacia el coche. Parecería que quisiera decirnos algo y nosotros contenemos el aliento. Sí, esto es el camino hacia los Lagos de Covadonga. Conforme vas subiendo a la cima más te vas enamorando del paisaje, de campos verdes que parecen de terciopelo, con casas de agricultores y ganadores salpicadas a uno y otro lado.

Se toma a la altura del Santuario de Covadonga y nos llevan directamente al cielo, a los lagos de Enol y Enrcina. Sin palabras. ¿Cómo no empezar con esta propuesta de road trip?



2.-Carretera de los Montes de Málaga


Como malagueña que soy no podía faltar la antigua C-345, hoy la A-7000, conocida como la carretera de Los Montes o de Colmenar, una vereda de origen medieval que fue muy importante en el pasado. Hoy es solo secundaria de paso para trabajadores del campo y para domingueros que aprovechan para tomarse un ‘plato de los montes’ en las muchas ventas que serpentean el camino.

Aquí también hay que prepararse que vienen curvas pero conforme ascendamos nos encontraremos unas vistas espectaculares de la capital. Málaga se extiende a orillas del mar y va subiendo hasta montañas de pinares –de pino carrasco, concretamente– que dibujan un paisaje meditarráneo de gran belleza. Durante el trayecto nos vamos a encontrar varias posibles entradas al Parque Natural Montes de Málaga, un lugar perfecto para hacer turismo rural, practicar senderismo, rutas en bicicleta y otras actividades de turismo activo que atraen a muchísimos turistas y malagueños cada año.

Como recomendación, hacer una parada en el restaurante de la Fuente de la Reina (Camino del Colmenar s/n) , donde se cuida al máximo la cocina que se sirve y podemos disfrutar del trato agradable de sus propietarios. Este establecimiento lleva funcionando medio siglo y sigue siendo punto de encuentro de la gente de la zona.

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3-.N-100, de Plasencia a Soria descubriendo el Valle del Jerte



Otra de las vías que he tenido el placer de recorrer en alguna que otra ocasión. La N-100 deja imágenes únicas en la retina, pero si hay un tramo especialmente espectacular la mayoría de los que la conocen coincidirán en la parte que va del melase de Plasencia a Jerte, una de las localidades que conforman el valle. Esta propuesta la disfrutaréis más y mejor en plena primavera, cuando los cerezos pueblan los campos cacereños y visten la escena de un blanco inmaculado, el de las flores de estos frutales.

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4.-MA 2141 Carretera de Sa Calobra


Unos 13 kilómetros por los que se va subiendo hasta los 800 metros de altitud, en el corazón de la Serra de Tramuntana, al norte de Mallorca. Una vía en la que apenas pueden caber dos coches –uno por sentido– que se abre paso en un paisaje abrupto y rocoso. Nos lleva hasta la cala de Sa Calibra, de las más bonitas del territorio mallorquín, con acantilados que alcanzan los 200 metros de altitud y en verano suele estar bastante concurrido y si vamos en pleno invierno, precaución porque no es complicado encontrarse con nieve en algunas partes del trayecto.

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5.-AS-260, de Arriondas y Colunga



Otra de las sorpresas que me deparó el viaje que os contaba unos párrafos más arriba. La AS-260 demuestra el porqué Asturias se merece ese eslogan de ‘paraíso natural’: montañas, valles, desfiladeros, pequeñas poblaciones a uno y otro lado de la carretera. Y llegados a la cima, un regalazo; el Mirador del Fitu, a 1.100 metros sobre el nivel del mar. Panorámica de 360º donde podemos localizar desde parques naturales como el de los Picos de Europa o el del Sueve a localidades preciosas, de Cangas de Onís y Covadonga a Rivadesella o Colunga.

Dicen que en un día muy claro se puede divisar desde Galicia a Vizcaya, aunque cuando yo fui había una neblina espesa que no me dejó ver todo lo que el Fitu puede ofrecer. Me lo anoto como asignatura pendiente: ¡Habrá que volver! 


6.-AC-445, de Corcubión a Finisterre



Poco más de 13 kilómetros que te enamorarán del que fue considerado el fin del mundo. Un trayecto en el que podemos ver desde el Castelo do Cardeal, una fortaleza de mediados del siglo XVIII que se conserva en buen estado al cabo de Cee y el pequeño faro que emerge solitario en la panorámica. Al llegar a Fisterra deja el coche aparcado y camina un poco hasta sentarte frente a la inmensidad, en el que fue considerado durante siglos el fin del mundo conocido. Atardeceres únicos. ¿Puede que el mejor del mundo? Entre mis favoritos está seguro… No desaprovechéis la ocasión para quedaros unos días por la zona y pernoctar en Fisterra, visitar el puerto, degustar su pescado fresco y dejarse llevar por el ritmo ‘slow’ del lugar. 



7.-TF-134, en Taganana, Tenerife

Curvas, curvas y más curvas para ascender del mar a la montaña, abriéndonos paso entre montañas y bosques de Laurisilva. Desde la casa forestal del pueblo de Taganana parte una ruta senderista tan atractiva como la carretera TF-14. Los apasionados de la naturaleza y el aire libre lo disfrutarán al máximo por sus espectaculares vista de la costa y por la arboleda que le va abrigando, con emanaciones de agua que sorprenden al caminante.

Si vamos en el coche es imprescindible hacer una parada en el mirador de Amogoje para tomar una de las fotos más bonitas de este viaje. Si seguimos el sentido de la vía empezaremos a bajar hasta llegar a la playa de la Almáciga y después a la de Benijo. Las dos merecen la pena una visita.

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