Atracciones extremas para amantes de la adrenalina

Las vacaciones activas son una tendencia cada vez más extendida, hay múltiples atracciones extremas para los amantes de la adrenalina y la aventura, pero algunas actividades y atracciones, tanto naturales como de fabricación humana, están reservadas solo para unos pocos. Incluso cumpliendo todas las medidas de seguridad algunas pueden resultar extremadamente peligrosas. Asumir el riesgo depende de cada uno. Retar al vértigo es una antigua forma de mostrar nuestra valentía como demuestra la prueba de madurez de las tribus de la Isla de Pentecostés en Vanuatu. Saltan de una frágil estructura de madera al vacío, sujetos por una cuerda atada al tobillo. Son treinta metros de caída alcanzando una velocidad de 72 kilómetros por hora y, sin garantías de que se haya calculado bien la longitud de una cuerda que no es elástica. Esta prueba está reservada para los nativos pero para los demás existen opciones incluso más aterradoras. La más impresionante la encontramos en Pucón, Chile. El bungee desde el puente más alto, el Bloukrans en Sudáfrica, con sus más de 200 metros de altura, queda en nada en comparación con el salto sobre el volcán Pucón. Desde un helicóptero los intrépidos deportistas saltan a un volcán activo, quedando a tan sólo unos metros de la lava y el humo. De vértigo es también la High Roller Wheel de Las Vegas, la noria más alta del mundo, que ofrece unas estupendas vistas de la ciudad a 167 metros de altura. Pero la aventura no impresiona si la comparamos con el EdgeWalk en la Torre CN en Toronto. Un paseo por el borde de la cornisa superior del edificio, a 150 metros de altura, sujetos por el torso con un arnés de seguridad.

vertigo edge walk toronto
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Volviendo a Las Vegas, en la Torre Estratosfera encontramos tres atracciones, la más impactante es Insanity the Ride, que consiste en unos brazos que salen de la parte alta de la torre, a unos 350 metros del suelo, y que hacen girar a los ocupantes a gran velocidad. Sin embargo no hace falta salir de nuestras fronteras para vivir la experiencia más impresionante: atravesar El Caminito del Rey, entre Álora y Ardales en Málaga. Actualmente en restauración y aunque visitarlo está prohibido y penado con elevadas multas, siguen siendo muchos los excursionistas que se aventuran a recorrer este camino de 3 kilómetros con tramos de solo 1 metro de ancho, que se suspende en una pared vertical a 100 metros del suelo.

el caminito del rey
el caminito del rey

El agua es otro de los grandes desafíos que podemos enfrentar. Por su propia naturaleza y por las criaturas que la habitan es fácil encontrar retos reservados solo para los más valientes. Nadar con tiburones en una jaula con barrotes requiere un gran control de los nervios pero está ya muy visto. Es más excitante el reto que proponen en Darwin, Australia, nadar junto a un cocodrilo protegidos en el interior de una caja de metacrilato transparente llamada “la caja de la muerte”. La sensación al tener a un fiero cocodrilo justo delante, con la única referencia visual de los arañazos que sus dientes y garras han provocado en la caja, es realmente estremecedora. Aunque las ballenas no suelen hacer daño a los humanos, si es posible que suceda por accidente, algo a lo que te expondrás si decides practicar kayak en Alaska. Es un espectáculo increíble pero con riesgo, ya que solo el sentido común te separará de sus potentes colas. Y sentido común además de mucha experiencia y preparación es lo que se necesita para afrontar un recorrido de nivel VI (extremo) en kayak. Uno de los destinos más populares en los últimos años es el río Chulyshman en Siberia. Solo llegar hasta él ya supone un reto, descender en una pequeña embarcación por sus aguas bravas solo lo hacen los grandes expertos. Los Blue Hole. son cuevas submarinas de extraordinaria belleza y gran profundidad. Atraen a buceadores de todo el mundo por el espectáculo que prometen y la dificultad de su recorrido. La más conocida y visitada es la de Danab en Egipto. Atravesar el Arch, un arco submarino de 30 metros de longitud, a 52 metros de profundidad que une el Blue Hole con el mar, es un desafío irresistible para muchos pero que ha costado la vida a demasiados deportistas. Lo mejor de estas aventuras es poder vivirlas y contarlas después. Es importante preparar bien el viaje, llevar el equipo adecuado y asesorarse por expertos antes de dejar fluir la adrenalina.