9 razones por las que deberías irte de crucero este verano

¿Todavía no tienes las vacaciones preparadas? Aquí va una idea: ¡hacer un crucero! Si ya lo has hecho alguna vez, posiblemente no necesites que te diga nada más. Si todavía no has participado en ninguno de estos viajes, tendremos que convencerte y hacerte ver que esas excusas que estás ya fabricando en tu cerebro (son para gente rica, al final no ves casi nada, son demasiadas horas en un barco, etc.) se caen enseguida. ¿Por qué deberías hacer un crucero? La lista de razones es casi eterna, pero nos las hemos arreglado para concentrarlas en solo nueve:

  1. No te tienes que preocupar por nada. Los cruceros ofrecen la tranquilidad de los viajes organizados: pagas una vez y ya tienes tu itinerario, alojamiento y comida (media pensión o completa) garantizados. ¿Podía ser más fácil? Ya solo tienes que ocuparte de estudiar los lugares en los que vas a parar y escoger qué quieres ver en cada uno.
  2. Dormirás siempre en el mismo sitio. Esta es una de esas grandes ventajas de los cruceros en las que pocas veces se piensa: visitarás muchas ciudades, pero no tendrás que deshacer y hacer la maleta cada día, como pasaría si durmieses en hoteles. Tú te mueves, pero tu camarote también.
  3. Hay cruceros para todos los gustos, estilos y presupuestos. Aunque todos pensemos siempre en esos grandes barcos lujosos llenos de gente que van por el Mediterráneo, lo cierto es que el mundo de los cruceros es muy diverso: barcos de todos los tamaños y estilos, especializados en parejas, familias, solteros o cualquier otra temática, caros y baratos, por lugares distintos… Por haber, hay hasta algunos con itinerario variable: cada noche, ¡los pasajeros votan en qué puerto quieren despertarse al día siguiente!
  4. Pueden servir de primer contacto con destinos exóticos. Si siempre quisiste ir por Asia, por ejemplo, pero no confías en tu propia organización del viaje, un crucero es una oportunidad perfecta para tener ese primer contacto de forma protegida y perderle el miedo a lugares muy distintos.
  5. Conocerás a gente. Varios días compartiendo espacio con desconocidos harán que, poco a poco, las caras vayan volviéndose reconocibles, que aprendas nombres, hables con cada vez más gente y hasta hagas amigos. En un lugar como un crucero, además, en el que todo el mundo está tranquilo y de vacaciones, estamos más abiertos a conocer gente.
  6. ¡No te aburrirás! ¿Qué hacer todas esas horas en el barco? Además de dormir (la noche la pasarás ahí), los cruceros están preparadísimos para asegurarse de que sus pasajeros nunca se aburren. Actividades deportivas, lúdicas, espectáculos… ¡puedes participar en lo que quieras! Y, por supuesto, también puedes limitarte a tumbarte al sol.
  7. Es relajante. Unas vacaciones en el mar, de puerto en puerto, en las que lo único que tienes que hacer es estar a determinada hora en el barco (para evitar que se vaya sin ti, que le daría un giro interesante a las cosas) son la receta perfecta para desconectar y relajarse. Olvidarás todos tus pequeños problemas del día a día y volverás a casa como nuevo.
  8. ¡Es romántico! ¿Vas en pareja? Los cruceros son las vacaciones románticas por excelencia: la brisa del mar, cenas lujosas para dos, ciudades exóticas que explorar cada día… ¡cualquier relación saldrá reforzada de esa experiencia!
  9. La felicidad de amanecer cada mañana en un lugar nuevo. Hay algo mágico en esto, en viajar mientras duermes, sin enterarte, y despertarte en una nueva ciudad que descubrir. Solo tienes un día (o alguno más, según qué crucero hagas), pero es suficiente para callejear y hacerte una idea de la esencia del lugar. Si te enamora, siempre puedes volver por tu cuenta.

Foto: Damian Gadal / Flickr Licencia CreativeCommons