Wild Atlantic Way: 7 lugares increibles de la costa irlandesa

Piensa en Irlanda, ¿qué imágenes llegan a tu mente? Paisajes verdes, acantilados dramáticos en los que el mar lucha día tras día contra las rocas, quizá alguna ciudad como Dublín, Galway o Cork, quizá veas tréboles, gente bebiendo Guinness, te acuerdes del último San Patricio que celebraste. ¿Has estado alguna vez? ¿Te has lanzado a la aventura de verdad, a pasar varios días rodeado de naturaleza y paisajes de los que quitan el hipo? Es el momento de que recorras el Wild Atlantic Way. El nombre es ya prometedor (¡el Camino Atlántico Salvaje!), pero cuando te expliquemos qué es y acabes de leer este artículo seguro que has movido Irlanda al número 1 de tu lista de prioridades viajeras. Se trata de una ruta por carretera que recorre los 2.500 kilómetros de costa atlántica que tiene Irlanda, pasando por acantilados, montañas, islas (sí, pequeños desvíos), faros… ¿quieres un pequeño aperitivo de algunas de las cosas que verás si te lanzas por la Wild Atlantic Way? ¡Aquí tienes!

1. Península de Fanad

Fanad Head

Situada al norte de Irlanda, en un rincón del mundo en el que te parecerá que las ciudades son solo un sueño lejano, la península de Fanad tiene como principal atracción su faro, construido en el siglo XIX tras el naufragio de una fragata en el que solo sobrevivió el loro. Pero Fanad no es solo su faro, Fanad es la costa rocosa con formaciones como el “Gran Arco” (Great Arch), al que no te cansarás de hacer fotos.

2. Sliabh Liag

Slieve League

Este acantilado tiene 601 metros de altura, por lo que es uno de los más altos de Europa. Para ver el espectáculo que ofrece en todo su esplendor, se recomienda dejar el coche en el aparcamiento que hay a la entrada y hacer el famoso One Man’s Pass, un camino que te lleva por la arista de la montaña, con grandes caídas a ambos lados (si hace viento no lo hagas). Eso sí, aventúrate por él solo si estás en forma. Si no es así, hay también miradores desde los que puedes ver la aguja sobre el mar que también valen la pena.

3. Keem Strand

Keem Bay

Keem Strand está en la Isla de Achill, unida a la isla principal de Irlanda por una carretera. Se trata de una playa con bandera azul encajada en una bahía y rodeada de paisajes verdes. Si vas en verano, puedes disfrutar de un día de playa clásico, pero vale la pena visitar la zona también en otros meses para simplemente pasear y admirar las vistas. La carretera que lleva hasta la bahía, de hecho, es alta y con acantilados.

4. Derrigimlagh

Derrigimlagh

Aquí hay paisajes e historia. Derrigimlagh es una zona de pantanos y pequeños lagos y estanques que la estrecha carretera cruza para permitirte visitar dos puntos en los que hay restos de lo que fue el lugar a mediados del siglo XX. Primero verás los restos de la primera estación de radio transatlántica de la Historia, construida por el propio Marconi (pero que no sobrevivió a la guerra de Independencia irlandesa, cuando fue incendiada). Cerca de ahí verás un monumento con forma de ala de avioneta, homenaje a Alcock y Brown, en el lugar en el que se estrellaron (pero salieron ilesos) tras realizar el primer vuelo transatlántico sin escalas.

5. Acantilados de Moher

Acantilados Moher

Posiblemente el punto más famoso del Wild Atlantic Way, los acantilados de Moher (“acantilados de la ruina”) extienden por 8 kilómetros en la costa del condado de Clare, siempre con alturas que oscilan entre los 120 y los 215 metros. Su dramatismo (la altura, el mar, la niebla, las rocas) hace que sean localizaciones perfectas para el cine, donde han aparecido en múltiples ocasiones. Hay varios senderos y miradores para ver los acantilados y el océano desde distintos lugares.

6. Islas Skellig

Islas Skellig

Son dos, Little Skellig y Great Skellig (o Skellig Michael), ambas rocosas, se alzan sobre el mar como dos peñascos a 12 km de la costa. Solo se puede visitar la grande, Skellig Michael, totalmente virgen de presencia humana: no hay refugios, ni baños, ni un bar para comprar un bocadillo. Pero si llevas comida, bebida, buen calzado y ropa impermeable serás muy feliz el tiempo que pases allí. Su superficie rocosa y empinada no la hace precisamente accesible, pero si estás en forma y eres aficionado a la ornitología te encontrarás en el paraíso.

7. Old Head of Kinsale

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El extremo sur del Wild Atlantic Way es un cabo formado por el diferente ritmo de erosión que tienen la arenisca y el esquisto (este último se gasta más rápido por la acción del mar). Más acantilados, más lenguas que se adentran en el mar, más lugares en los que no querrás apagar la cámara. Lo mejor es hacer el paseo circular de 6 km, en el que pasarás también por las ruinas de un fuerte de los celtas del año 100 a.C. En el extremo del cabo está el faro, pintado en blanco y negro. Foto de portada: Danny Huizinga/ Flickr Licencia CreativeCommons